El mundo postindustrial y globalizado
4. El capitalismo postindustrial
4.2. Desplazamiento de industrias al este
A partir de finales del siglo XX, la producción industrial que había tenido como eje a Europa y los países occidentales, se fue desplazando hacia el este asiático: China, Corea del Sur, Taiwán, Singapur, Tailandia, Malasia, Filipinas y Hong Kong. ¿Por qué ocurrió este proceso?
Existe una estrecha relación entre lo analizado sobre el neoliberalismo y la respuesta a este interrogante, pues tras el progresivo avance de los principios neoliberales, la oposición social a los mismos, es decir, la lucha por la defensa de los derechos laborales de los trabajadores y las trabajadoras en los países industriales no generaban un clima propicio para las empresas. Los estados asiáticos ofrecían, en cambio, un marco tentador para el asentamiento de las industrias: por un lado, bajos salarios, mayor flexibilidad laboral, abundancia de mano de obra y, sobre todo, una deficiente o nula organización del movimiento obrero. A este proceso se lo conoce como deslocalización industrial y se comprende en el marco de la globalización económica, que analizaremos con mayor detenimiento en los siguientes títulos.
¿Cuál es la posición de China en este reordenamiento industrial?
Aunque China fue durante milenios un notable centro de desarrollo civilizatorio, durante los siglos XIX y XX se vio postergada frente a las potencias occidentales. A inicios del siglo XXI, China se ha convertido otra vez en una protagonista de primer orden en términos económicos y políticos en el concierto mundial. ¿Cómo se explica este proceso?
En 1911 una revolución depuso al último emperador de China, pero la joven república china enfrentó serios problemas: inestabilidad política, graves enfrentamientos internos, la ocupación y la guerra con Japón y el involucramiento de China en la Segunda Guerra Mundial. Recién en 1949, luego del triunfo de los comunistas liderados por Mao-Tse-Tung, la República Popular China consolidaría definitivamente el orden interno y un gobierno plenamente independiente. En las décadas que siguieron al término de la guerra, sobre la base de un modelo comunista basado en la planificación centralizada y el control estatal de la economía, el gobierno chino aspiraría a alcanzar a pasos acelerados el desarrollo económico, la diversificación industrial, el avance tecnológico, el poderío militar y la satisfacción de las necesidades básicas de una población que era entonces la más grande del mundo, de manera que China se ubicara en un nivel similar al de las potencias occidentales. Luego de la muerte de Mao-Tse-Tung en 1975, China salía del marasmo de la llamada “Revolución Cultural” al mismo tiempo que el juego de la diplomacia la llevaba a acercar posiciones a los Estados Unidos, con lo que se abría camino para un cambio en las políticas oficiales.
A partir de 1978, las reformas implementadas en materia económica, tendientes a la liberalización de la economía china propiciaron un camino ascendente que la llevaría a convertirse en “el taller del mundo”. En la actualidad, alrededor del 40% del crecimiento industrial del mundo pertenece a China, que además es el principal país exportador a nivel internacional. Las reformas liberalizadoras se limitaron a la esfera económica, ya que en el plano político la República Popular China continúa siendo gobernada por el Partido Comunista Chino.
En el siguiente mapa se aprecian los movimientos de las industrias desde los centros manufactureros (Europa, Estados Unidos) hacia los países asiáticos, los cuales fueron adquiriendo una relevancia progresiva, constituyéndose en el nuevo polo industrial en los primeros años del siglo XXI.

Fuente: Bréville, Benoit y Vidal, Dominique (comp.) (2016), Atlas de historia crítica y comparada. Una visión heterodoxa desde la Revolución Industrial hasta hoy, Buenos Aires, Capital Intelectual.