La Revolución Industrial: 1750-1830
5. ¿Por qué Inglaterra?
5.1. Factores internos
En primer lugar, debemos señalar algunos condicionantes internos que dan cuenta del despegue industrial inglés. En este sentido, es clave partir de “la llamada acumulación originaria del capital”, una idea desarrollada por el filósofo y economista alemán Karl Marx en el libro El capital que fue retomada y revisada por diversos autores hasta nuestros días.
¿Qué significa la llamada acumulación originaria?
Hacia finales del siglo XVI, y a partir de la articulación entre los grandes terratenientes y los poderes del estado, bajo una nueva legislación se emprendió un proceso de cercamientos y expropiación de las tierras que tuvo consecuencias profundas. Pues esta privatización de las tierras de cultivo, que supuso la erradicación de las tierras comunales -las cuales funcionaban como un complemento de la economía campesina o como base de la existencia para campesinos pobres y sin tierra-, dejó sin sus medios de subsistencia y reproducción a miles de hombres y mujeres que no tenían la suficiente capacidad económica para adquirirlas. De esta manera, y en el marco en el que se desarrollaba el sistema fabril como modelo de organización del trabajo, una gran cantidad del campesinado quedaba despojado e impelido a desplazarse en muchos casos hacia las ciudades con una sola herramienta que ofrecer: su mano de obra a cambio de un salario.

“El proceso que crea a la relación del capital, pues, no puede ser otro que el proceso de escisión entre el obrero y la propiedad de sus condiciones de trabajo, proceso que, por una parte, transforma en capital los medios de producción y de subsistencia sociales, y por otra convierte a los productores directos en asalariados. La llamada acumulación originaria no es, por consiguiente, más que el proceso histórico de escisión entre productor y medios de producción. Aparece como ‘originaria’ porque configura la prehistoria del capital” (Fragmento extraído de: El capital, tomo I, vol. 3, Buenos Aires, Siglo XXI Editores, 2004, p. 893).
Asimismo, cabe señalar que, el proceso de cercamientos implicó una reestructuración de la agricultura por medio de nuevos métodos que introdujeron nuevos cultivos, una eficaz alimentación de ganadería en establos y la supresión del sistema de barbecho. Una de las consecuencias principales fue el aumento de la cantidad y calidad de los alimentos, que redundó al mismo tiempo en un crecimiento demográfico.
A su vez, algunos trabajos destacan el papel que tuvieron algunos empresarios respecto de la incorporación de innovaciones tecnológicas para explicar el papel pionero de Inglaterra en el proceso de industrialización y la incidencia de estos cambios para el aumento de la producción y la productividad.
Sin duda, la máquina de vapor fue una de las transformaciones más representativas del proceso revolucionario industrial, al igual que el nombre del científico escocés que la patentó, James Watt. ¿Pero en qué consistía y por qué fue trascendental en el proceso de producción? Básicamente, dicha máquina implementó una nueva fuente de energía inanimada (térmica) que se basaba en la utilización del calor (a través de la quema de combustible -carbón-) y a partir de ella se obtenía fuerza y movimiento. Si bien es cierto que ya existían otras maquinarias que funcionaban a partir de la energía eólica e hidráulica, la máquina a vapor tenía grandes ventajas para la producción, ya que su utilización no dependía de las condiciones climáticas (presencia de viento), o bien, de la ubicación geográfica (cercanía de ríos). A su vez, estas máquinas imprimían una velocidad que posibilitaban la multiplicación del trabajo llevado a cabo por cada trabajador/a.


Máquina a vapor
De este modo, su implementación en la industria textil (primero en el hilado y luego en el tejido, hacia 1815) generó un aumento considerable de la producción, a niveles industriales. Ahora bien, más allá de la máquina a vapor, la industria del algodón no necesitó grandes inversiones en innovaciones mecánicas (algunas de las otras invenciones relacionadas con dicha rama fueron la lanzadera volante, la máquina para hilar, entre otras). Es decir, los avances tecnológicos por sí solos no permiten explicar la Revolución Industrial. Fueron necesarias numerosas transformaciones sociales y económicas (como las ya mencionadas) para que se pudieran asimilar esos inventos y descubrimientos, aumentando así la capacidad productiva de las sociedades.