La Revolución Industrial: 1750-1830
7. A modo de síntesis
Luego de los diferentes aspectos abordados, podríamos decir que el proceso de industrialización que tuvo como protagonista a Inglaterra solo es posible de ser comprendido a nivel global, tanto para evaluar sus causas como sus consecuencias. La profunda transformación que produjo la Revolución Industrial, y que dio lugar al sistema capitalista, se aprecia en los cambios de las estructuras económicas, la emergencia de nuevas relaciones sociales de producción y, en consecuencia, en la vida cotidiana de los hombres, mujeres e infancias. Las imágenes predominantes de las sociedades mayoritariamente campesinas dieron paso al sistema de fábricas, a la burguesía industrial (que se desempeñó junto con la burguesía comercial y financiera) y la clase obrera como actores sociales destacados, al desplazamiento profuso de mujeres, hombres y mercancías, mediante la extensión de de una red de transportes, entre los que se destacó el ferrocarril. Esas transformaciones que modificaron la historia del siglo XIX se expresó también en el surgimiento de las grandes ciudades y la emergencia de los medios masivos de comunicación que promovieron nuevas formas de consumo y multiplicación de mercados. Fue el período en el cual surgió el término de “clases medias”, pues en simultáneo con el crecimiento de los propietarios de empresas y de diversos profesionales creció un número de empleados (trabajadores de cuello blanco) que no realizaban trabajos manuales (trabajadores de cuello azul).
Dicho de otro modo, aquel proceso de industrialización que se inició hacia 1760/80, no sólo significó una nueva forma de organizar la producción, sino también transformaciones en el medio ambiente, nuevos estilos de vida, ideas y representaciones que, entre otras cuestiones, sufrirán, como veremos en el próximo bloque, otros cambios en la segunda mitad del siglo XIX.