La expansión del proceso de industrialización: 1830 - 1870

5. Consecuencias político-sociales: las revoluciones

El legado de la Revolución francesa de 1789 originó fuertes resistencias, entre las que se intentó una “restauración absolutista”. Sin embargo, frente a los múltiples cambios sucedidos entre fines del siglo XVIII y las primeras décadas del siglo XIX, la aspiración de un retorno a las monarquías absolutas era ya imposible. En efecto, a lo largo del siglo XIX se produjeron una oleada de “revoluciones burguesas” que expresaron el descontento social y la proclama de nuevos derechos en el marco del desarrollo capitalista. Es decir, en el marco de estas revoluciones se expresaron diversas ideologías y programas de los partidos liberales, radical-democráticos y socialistas. Figuras como Robert Owen, Blanqui, Louis Blanc, Marx y Bakunin promovieron distintos cambios sociales. 

¿Y las mujeres? Sin duda, muchas trabajadoras y pensadoras persiguieron ideales de igualdad social y de género. En el caso francés, un grupo relevante de mujeres participó activamente por la emancipación durante los años 30 del siglo XIX. Destacaremos la creación del periódico, La Femme Libre que luego se llamaría Tribune des Femmes. Así, educadoras y obreras se acercaron al socialismo y desde allí defendieron los derechos de la mujer trabajadora y la emancipación femenina: entre ellas, Eugénie Niboyet, Suzanne Voilquin, Désirée Véret, Jeanne Deroin, Marie-Reine Guindorf, Flora Tristán, entre otras.

Ícono video Les dejamos un audio con un pequeño fragmento del 1° número de La Femme Libre (en 1832), en el que realizan un “Llamamiento a las mujeres”:

 
Tres fueron las revoluciones burguesas que signaron el período 1815-1848: la revolución de 1820-1824, limitada a la zona del Mediterráneo, con España, Nápoles y Grecia como epicentro, esta última la única exitosa. No obstante el fracaso general, cabe señalar que la revolución acaecida en España reavivó el movimiento de liberación de sus provincias sudamericanas. La segunda ola, situada entre 1829-1834, estuvo signada por la “Revolución de Julio” en Francia, cuyo símbolo central fueron las barricadas como símbolo de la insurrección popular.

Eugène Delacroix, La Libertad guiando al pueblo. Fuente: Wikipedia

La “Revolución de Julio”, que implicó la caída de los Borbones en Francia, estimuló diferentes alzamientos en Europa al oeste de Rusia y continente norteamericano y selló la derrota definitiva del poder aristocrático y el triunfo de la gran burguesía. De esta manera, en naciones como Inglaterra, Francia y Bélgica, se impusieron como sistema político las monarquías constitucionales. Ahora bien, dentro de esta oleada revolucionaria es importante destacar el protagonismo que tuvieron los trabajadores y trabajadoras pobres como clase social y fuerza política independiente en Inglaterra y Francia. Del mismo modo, hay que enfatizar la aparición de movimientos nacionalistas en varios países europeos.

Revueltas de los Canuts (Lyon, 1831) Ilustración anónima, publicada en Petite Histoire de la France et de la civilisation française (1939). Puede leerse: “vivir trabajando o morir combatiendo”

Asedio a la dieta federal en Frankfurt, grabado sobre madera

Bréville, Benoit, Atlas de historia crítica y comparada. Una visión heterodoxa desde la Revolución Industrial hasta hoy, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Capital Intelectual, 2016

Por último, se levantó la mayor de las olas revolucionarias, la de 1848, conocida como “la primavera de los pueblos” por su alcance, velocidad y simultaneidad. La revolución estalló y triunfó en Francia, en casi toda Italia, en los estados alemanes, en gran parte del Imperio de los Habsburgo y en Suiza. También afectó a España, Dinamarca y Rumania y de forma esporádica a Irlanda, Grecia e Inglaterra. Nunca se estuvo más cerca de la revolución mundial soñada, pues como escribió el historiador Eric Hobsbawm: “Lo que en 1789 fue el alzamiento de una sola nación era ahora, la primavera de los pueblos de todo un continente”. Sin embargo, el resultado final fue el fracaso, pues ante el peso de la clase trabajadora y la ideología aparición del socialismo o comunismo como alternativa política, aquella burguesía que había cuestionado y desplazado a los poderes absolutos, demandando constituciones y una apertura del poder político, devino en una clase conservadora por temor no sólo a la instauración de repúblicas como principal sistema político, sino de república democrática y social.

Aunque no tuvo éxito, esta revolución que afectó tanto a las regiones más desarrolladas como atrasadas del continente, y que en su mayoría estaban gobernadas por monarcas o príncipes absolutos, se constituyó como el modelo de la revolución mundial soñada por los revolucionarios

Barricadas

¿Sabías que 1848, fue el año en el que se publicó el Manifiesto Comunista? Este escrito de Karl Marx y Friedrich Engels redactado al calor de las revoluciones de 1848, revela los conflictos del modo de producción capitalista al tiempo que promueve la lucha de clases. Considerado la base del marxismo, junto con El capital, este manifiesto fue traducido en diversos idiomas y alcanzó su apogeo en la década de 1870.

El Manifiesto y El Capital

De lo anterior se desprende que, la etapa de las revoluciones burguesas fue, sin dudas, la etapa del triunfo del capitalismo, pues las distintas fases de la industrialización, y en particular la abordada en este bloque, significó el triunfo de la clase burguesa.