Los inicios del siglo XX
2. La Gran Depresión y el Imperialismo
Para iniciar, les proponemos entonces, un breve recorrido por los principales aspectos económicos, sociales y políticos de fines del siglo XIX, a fin de analizar el cambio de centuria. Comencemos por el plano económico: es sumamente relevante señalar la crisis de alcance mundial que se inició hacia 1873. Esta supuso un límite al desarrollo de una economía capitalista de numerosos Estados europeos en los años previos, que habían continuado la vía de la industrialización iniciada por Gran Bretaña, entre mediados y fines del siglo XVIII.
Comencemos.

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La primera crisis capitalista
¿En qué consistió la crisis mundial iniciada en 1873?
Se trató de la primera gran crisis económica de tipo moderno, ya que su origen no obedeció a un contexto de escasez, sino por el contrario, a un exceso de producción, a la saturación de los mercados y la imposibilidad de vender los productos, con la consiguiente caída en los precios de los bienes industriales y los alimentos y la baja de las ganancias. Por estos motivos, una de las explicaciones posibles, la caracteriza como una crisis de beneficios o de rentabilidad.
¿Qué cambios generó la crisis en los principales Estados europeos?
Para evaluar las distintas respuestas a la crisis, es importante partir del impacto que tuvo ésta para dos sectores: el agrícola y el empresario. El primer sector fue tan golpeado por la crisis que suscitó la preocupación de muchos contemporáneos que temían a potenciales rebeliones campesinas. Por ello, en respuesta a esa posibilidad y con el objetivo de descomprimir el descontento social fueron fomentadas principalmente dos soluciones: las migraciones masivas atlánticas y la cooperación. La primera alcanzó a quienes no tenían tierras o a quienes tenían tierras muy pobres y la segunda se orientó a quienes tenían explotaciones viables para su crecimiento y por ese motivo recibieron préstamos al tiempo que se configuraron algunas cooperativas para sustentar la producción y enfrentar la competencia.
La crisis impactó en el desarrollo del capitalismo industrial, consolidando algunas transformaciones que se venían dando previamente en la producción. En el marco de la denominada Segunda Revolución Industrial, algunos países fueron ocupando un lugar predominante a nivel industrial, por ejemplo, Alemania y Estados Unidos, en detrimento de la industria británica (si bien Gran Bretaña continuó ocupando un lugar destacado como exportador de capitales).

Fábrica de municiones Krupp (1861), en Alemania
(Fuente: Atlas de historia crítica y comparada. Una visión heterodoxa desde la Revolución Industrial hasta hoy, Benoít Bréville y Dominique Vidal (comp.), Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Capital Intelectual, 2016)
Por un lado, algunos Estados europeos como, por ejemplo, Francia y Alemania ejercieron cada vez más políticas de intervención en las economías de sus respectivos países, llevaron a cabo estrategias para evitar la competencia de productos importados, como la aplicación de medidas de proteccionismo selectivo o neoproteccionismo. Esto implicó un gran cambio con respecto a la etapa precedente, en la cual primaban los principios del libre cambio. Sin embargo, es muy importante tener en cuenta que Gran Bretaña continuó desarrollando una política librecambista. Por otro lado, muchas pequeñas y medianas empresas quebraron. Se produjo una concentración económica: la existencia de pocas y grandes empresas en cada sector de la economía. En este sentido, la crisis dio paso a la existencia de cárteles y trusts. A su vez, los cárteles, y sus vínculos cada vez más estrechos con las entidades bancarias dieron paso al capitalismo financiero.
Durante la Segunda Revolución Industrial, se produjo un gran desarrollo científico y tecnológico: por un lado, la utilización de nuevas fuentes de energía: eléctrica y motor de combustión interna (a base de petróleo y no carbón). Cabe destacar la importancia del ferrocarril como polo de atracción para la actividad económica. Por otro lado, a partir de 1880, una serie de inventos revolucionaron la vida de la población, y su implementación y utilidad perduran hasta nuestros días: la lamparita eléctrica, los primeros teléfonos, el automóvil y el cine, entre otros.
Los y las invitamos a disfrutar de la primera película , el corto que realizaron los hermanos Lumiere en 1895.
¿En qué consistió el sistema conocido como taylorismo?
La crisis capitalista de la década de 1870 también trajo aparejados cambios en la forma de producción de los bienes, es decir, en la forma de organizar el trabajo. De este modo, pasó a implementarse el sistema conocido como taylorismo (debido al ingeniero Taylor), según el cual el trabajo industrial se dividía en tareas cronometradas (es decir, medidas en tiempo con un cronómetro), que realizaban grupos de trabajadores. Cada trabajador y trabajadora efectuaban una tarea sencilla y alienante (por ejemplo, colocar un tornillo), por lo que perdían el control del proceso productivo, del que formaban parte.
La organización científica del trabajo, los intentos por racionalizar la producción, la medición del tiempo y el ritmo de trabajo, tenían el objetivo de incrementar la producción y estandarizarla, eliminando tiempos muertos. El taylorismo se complementaría ya en el siglo XX con el fordismo, que incluyó la cadena de montaje en el proceso industrial. La misma implicaba que el tiempo para realizar la tarea estaba regulado, ya no por un cronómetro, sino por una cinta que transportaba el producto, deteniéndose delante de cada trabajador unos breves instantes en los que debía realizar su trabajo. Es en este momento cuando surge la separación entre trabajadores de cuello y blanco y cuello azul.
Las y los invitamos a ver otro breve fragmento de la película Tiempos modernos de Chaplin, en la cual se observa la jornada laboral de un trabajador, sujeto al ritmo de la cadena de montaje.