¿Héroes o villanos?

2. Con un gran poder viene una gran responsabilidad: el deber en la ética de Kant

——————

Historias de origen de los superhéroes

La historia de origen es un ingrediente indispensable en la invención de un superhéroe. Explica cómo los justicieros obtienen poderes extraordinarios y frecuentemente también de dónde provienen los rasgos de carácter o personalidad que lo vuelven único. Por ejemplo, Superman es un alienígena del planeta Kriptón que bajo la luz del Sol amarillo de nuestra galaxia puede volar, tiene superfuerza y es invulnerable, entre otras cualidades. Pero, por otra parte, fue un bebé huérfano, el último sobreviviente de su mundo. Fue criado en la Tierra por el matrimonio Kent en el pequeño pueblo de Smallville del estado de Kansas. Sus padres adoptivos le inculcaron valores de justicia, humildad y generosidad. Estos valores, junto a sus habilidades especiales, hacen que Superman sea quien es.

Bebé superman

Superman de pequeño, escapando de Kriptón antes de su destrucción

——————

Los orígenes de Spiderman

Es común que estas historias de origen tengan un argumento trágico. Esto mismo vemos en el caso de Spiderman, cuya historia nos servirá de excusa para reflexionar sobre el concepto moral de deber desde la perspectiva del filósofo prusiano Immanuel Kant (1724-1804).

Spiderman

El origen que su creador Stan Lee le confiere al Asombroso Hombre Araña en su primera serie individual de 1963 es resumidamente el siguiente. Peter Parker era un estudiante de secundaria de Brooklyn que un día fue picado por una araña radioactiva. La picadura le otorgó habilidades arácnidas. De pronto, Peter tenía una fuerza sobrenatural y podía trepar paredes, hacer largos saltos acrobáticos y presentir los peligros. Al poco tiempo de adquirir estos dones decidió usarlos con el fin de ganar dinero en luchas clandestinas y luego en la televisión bajo la identidad secreta del Hombre Araña. Cuando salía de un estudio de televisión luego de una presentación, dejó escapar en los pasillos a un delincuente que estaba siendo perseguido por un policía. El oficial naturalmente le cuestionó a Spiderman por qué no lo detuvo, en especial si no le hubiese costado ningún esfuerzo. A lo que responde: “Lo lamento, amigo. Ese es su trabajo. Estoy harto de que me tomen por tonto. Desde ahora en adelante sólo me ocuparé del número uno, o sea, de mí”.

Su soberbia tendrá consecuencias nefastas en las siguientes páginas de la historieta. Su tío Ben, quien lo crió con mucho amor, como si fuese su propio hijo, es asesinado por el mismo maleante que Peter dejó escapar. Es en ese momento que el héroe comprende que un gran poder supone una gran responsabilidad y decide de ahora en más usar sus habilidades sólo para hacer el bien. Así nace el Asombroso Spiderman que todos conocemos.


Spiderman descubre que fue responsable de la muerte de su tío Ben

——————

El dilema del deber y las inclinaciones según Kant

El filósofo Immanuel Kant

Si analizamos filosóficamente su historia de origen, advertimos que Spiderman personifica el gran dilema moral de elegir entre la satisfacción de los deseos personales y el cumplimiento del deber. Este tipo de dilema es fundamental en la ética formulada por Kant.

En su libro Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785), afirma que la voluntad humana, esto es, la facultad de querer y perseguir fines, puede estar motivada por dos instancias distintas en el ser humano: las inclinaciones y el deber. Para Kant, las inclinaciones corresponden a los deseos privados del individuo y se las puede tildar de egoístas en el sentido de que ponen como primer beneficiario al yo (en latín, ego). A modo de ejemplo, Peter elige por inclinación cuando decide usar sus poderes para hacer dinero. Igualmente, actúa por inclinación en los momentos que pasa tiempo con su novia Mary-Jane Watson o disfruta de una tarde de sol en Long Island. A partir de esto, Kant señala que los sujetos humanos tienen una fuerte tendencia a perseguir la satisfacción de sus inclinaciones, algo que comparten con el resto de las especies animales, cuyo comportamiento está por completo regido por el instinto natural de perseguir el placer y evitar el dolor.

Por otro lado, sin embargo, uno puede querer algo o realizar algo por deber o por respeto del deber. Para Kant, las acciones realizadas con la intención de respetar el deber son las únicas que podemos considerar moralmente buenas. Cumplir el deber es obedecer un mandato que los seres racionales se imponen a sí mismos, porque consideran que conduce a una vida moral. En las ocasiones en las que Peter se pone el traje del Hombre Araña y sale a ayudar a los ciudadanos neoyorquinos sin esperar nada a cambio, incluso muchas veces en detrimento de su vida privada, está actuando por deber. Para él y otros héroes, el deber es un llamado que deciden responder, no en busca de un beneficio personal, sino porque es lo que cualquiera debe hacer en su lugar.

——————

La razón, origen de la ley moral

Ahora bien, ¿cómo sabe Spiderman qué debe hacer? ¿Cómo sabe él que está actuando correctamente cuando decide ayudar a alguien siendo asaltado? Según Kant, todas las personas tenemos un conocimiento acrítico de lo que está bien y lo que está mal. Con la ayuda de la filosofía podemos explicitarlo y ponerlo en palabras.

Existe una ley moral racional que nos solicita respetarla de manera incondicional o categórica, es decir, su cumplimiento no debe estar condicionado a nada por fuera de ella. En este sentido, puede pasar que hagamos lo que se debe hacer pero porque buscamos algún beneficio ulterior, como, por ejemplo, donar públicamente dinero a una organización de caridad con el objetivo de mejorar nuestra reputación, pero en esos casos no estaríamos actuando moralmente. Kant denomina actos conforme al deber a esta clase de acciones correctas pero con segundas intenciones y considera que no poseen valor moral, son neutras.

——————

¿Cómo saber qué debemos hacer?

Kant escribió:

“Qué he de hacer por lo tanto para que mi querer sea moralmente bueno; para eso no necesito una penetrante agudeza que sepa calar muy hondo. Sin experiencia con respecto al curso del mundo, incapaz de abarcar todos los acontecimientos que se concitan en él, basta con que me pregunte: “¿Puedes querer también que tu máxima se convierta en una ley universal?”. De no ser así, es una máxima reprobable, no por causa de algún perjuicio inminente para ti o para otros, sino porque no puede cuadrar como principio en una posible legislación universal, algo hacia lo que la razón me arranca un respeto inmediato aun antes de pasar a examinar en qué se basa (una indagación que le corresponde al filósofo), si bien llego a entender al menos que se trata de una estimación del valor, el cual prevalece largamente sobre todo cuanto es encarecido por la inclinación; la necesidad de mi acción merced al puro respeto hacia la ley práctica es aquello que forja el deber, y cualquier otro motivo ha de plegarse a ello, puesto que supone la condición de una voluntad buena en sí cuyo valor se halla por encima de todo.”

Immanuel Kant, Fundamentación de la metafísica de las costumbres.

La posibilidad del ser humano de representarse y consecuentemente respetar la ley moral proviene de su naturaleza racional. En la doctrina kantiana, la razón no es sólo una facultad intelectual, sino también práctica. Tal como dice la cita de arriba, la razón en su función moral nos manda actuar de tal modo que queramos que la máxima de nuestra acción se vuelva ley universal o de la naturaleza. Esto quiere decir que uno debe considerar qué sucedería si lo que estoy haciendo fuera una obligación para todo el mundo. Por ejemplo, si yo decido mentir, el mandato moral me obliga a pensar qué pasaría si todas las demás personas no dijeran nunca la verdad. Si no quisiéramos ese escenario o, en otras palabras, si nuestra voluntad entrara en contradicción consigo misma al querer dos cosas contrarias, entonces sabemos a nivel racional qué es lo que uno debe hacer y lo que no. Este es el núcleo de la propuesta ética de Kant. 

——————

Pregunta Para seguir filosofando

¿Cuáles son los deberes morales que uno debe cumplir? ¿Son distintos a los que posee un superhéroe como Spiderman? ¿De dónde vienen estos deberes: de fuera de nosotros (heteronomía) o de nosotros mismos (autonomía)? ¿Están de acuerdo con Kant cuando asocia la razón con la ley moral?