¿Héroes o villanos?
6. La persecución a los mutantes: el llamado del otro
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Mutantes y orgullosos
Dentro del mundo de los cómics encontramos un grupo de superhéroes muy especial, los X-Men. El siguiente video es la presentación de la aclamada serie animada de los X-Men de la década de los 90, que marcó la infancia y la adolescencia de muchos millennials. Sin embargo, la franquicia existe desde mucho antes.
Los X-Men fueron creados en 1963 por Stan Lee, legendario escritor y dibujante de la editorial Marvel. La originalidad de estos superhéroes es que eran un grupo de mutantes. Este término denota una sub-especie de humanos que a causa de una mutación genética gozan de características y habilidades sobrehumanas. Dado que estos cambios en su genoma son azarosos, existe en esta ficción una gran diversidad de mutantes. La siguiente imagen informa acerca de los atributos especiales de los miembros de una de las formaciones del equipo.
Generalmente, se piensa que ser diferente por tener poderes resulta algo fantástico. Sin embargo, los X-Men enseñan que no es tan así. Además de combatir contra distintas amenazas para salvar el mundo, se ven obligados a luchar por ser reconocidos y aceptados. Esto se debe a que la mayoría de ellos son rechazados fuertemente por la sociedad, ya sea porque se los discrimina por su apariencia física (ej. Nightcrawler) o peligrosos (ej. Rogue). Tal es el temor y el odio de algunas personas hacia los mutantes que llegan a formarse movimientos fanáticos anti-mutantes que buscan la persecución, detención y exterminio de la población mutante. Esto nos recuerda mucho a agrupaciones reales que fomentan actos y discursos discriminatorios de odio, como el Ku Klux Klan en Estados Unidos.

Protesta anti-mutantes
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¿Y por casa cómo andamos?
En la historia de la humanidad encontramos innumerables ejemplos similares de situaciones de discriminación, violencia y opresión hacia minorías por parte de grupos mayoritarios y/o privilegiados. A modo de ilustración, consideremos la discriminación contra la población afroamericana en Estados Unidos y el genocidio llevado a cabo por los nazis contra los judíos en la Segunda Guerra Mundial. Incluso, es necesario admitir que no se ha erradicado aún la discriminación a extranjeros, personas de sexualidades disidentes y personas con discapacidad. ¿Por qué nos encontramos en esta situación? ¿Qué es lo que genera que algunas personas ataquen o desprecien a quienes ven como diferentes? ¿De dónde surge el rechazo, el temor, la intolerancia o el odio al otro?
Para comprender tanto la discriminación que se presenta en el mundo de los X-Men como la que vivimos en el mundo real, vamos a echar mano a las ideas de Emmanuel Levinas (1906-1906), filósofo judío y franco-lituano. Según Levinas, el pensamiento occidental se ha caracterizado por sostener una primacía del Mismo desde sus orígenes allá en la Antigüedad griega. La contracara de esto fue el rechazo de lo Otro, es decir, de la diferencia. ¿Qué significa esto? Que en Occidente hemos construido una forma de pensar basada en lo Uno, la Identidad y el Ego, de tal suerte que intentamos aniquilar o asimilar todo lo extraño a estos principios. Reducir lo Otro a lo Mismo es caer en una visión incompleta del ser, negar su multiplicidad, según el punto de vista de Levinas.
Siguiendo esta lógica, cuando nos encontramos con un extraño, nuestra primera conducta será asimilarlo a nosotros mismos, buscar la identificación. ¿Y qué sucede cuando esa identificación no es posible? ¿Qué sucede con el prójimo que es radicalmente distinto a mí? Lo Otro que se resiste a la asimilación se presenta como una amenaza para el Ego, un peligro para lo Mismo. Así surge la negación de lo Otro en la forma de la discriminación, el sometimiento, la dominación del otro, llegando incluso a su forma radical, el exterminio.

Emmanuel Levinas
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Del "amor a la sabiduría" a la "sabiduría del amor"
Ante la situación de discriminación y persecución de una sociedad que rechaza a aquellos que son diferentes, varios de los personajes mutantes del universo de los X-Men querrán combatir el fuego con fuego. Se trata de los terroristas, como Magneto, que proclaman la superioridad mutante e incita a la destrucción de los homo sapiens. Otros personajes buscarán alcanzar el reconocimiento y la aceptación sociales a través de medios pacíficos. Entre ellos, se destaca el fundador de los X-Men, el Profesor X.
Charles Xavier es un mutante con poderes telepáticos. Puede leer pensamientos, revisar recuerdos y generar ilusiones. Siendo él mismo un mutante, fundó una academia para albergar a jóvenes mutantes y enseñarles a conocer, aceptar y entrenar sus habilidades. Su interés es lograr una integración pacífica y armoniosa de mutantes y humanos, por lo que educa a sus alumnos a disponer de sus poderes para la defensa de los débiles.

El Profesor X
La filosofía de la Alteridad de Levinas nos sirve para entender mejor la propuesta del Profesor X. Levinas nos invita a repensar el sentido de la filosofía para que pueda reintegrar en su interior la lógica de lo Mismo y de lo Otro. Desde la Antigüedad hemos concebido a la filosofía como “amor (filo) a la sabiduría (sofía)”, por lo que el pensamiento occidental se ha dedicado principalmente a buscar el conocimiento, una filosofía preocupada por lo que las cosas son. Sin embargo, Levinas advierte que el conocimiento es una estrategia de apropiación, de dominación, otra manera de reducir todo a lo Mismo y de negar lo Otro. Las consecuencias de esto ya las conocemos. Por el contrario, el lituano nos propone considerar a la filosofía como “sabiduría del amor”, una filosofía abierta al otro, a la diferencia, una filosofía que es fundamentalmente una ética, porque se funda en nuestro vínculo con el otro.
Si bien el Profesor X tiene la esperanza de que en algún momento humanos y mutantes vivan en paz y en igualdad, esta igualdad tiene que respetar la otredad del prójimo. ¿Qué significa esto? Que la coexistencia debe reconocer y abrazar la diferencia entre humanos y mutantes, es decir, que los humanos no son mutantes y los mutantes no son humanos, y eso está bien. Esta es la propuesta ética de Levinas: el reconocimiento del otro debe ser un amor al otro en cuanto otro.
¿Por qué en calidad de otro y no de igual? Porque esto último sería considerar al otro como otro yo, y eso es reducirlo a lo Mismo, entender al otro en mis propios términos y con mis propias medidas. El reconocimiento del otro debe fundarse en el reconocimiento de la Alteridad absoluta.
¿Por qué amor y no tolerancia? Porque la tolerancia esconde una consideración negativa: se tolera un dolor, un hedor, una imagen desagradable. Tolerar al otro es conservarlo en la esfera de lo despreciable que se acepta, mientras que amarlo es abrazarlo como constitutivo de mi propio ser.
La importancia del otro en la filosofía de Levinas también fundamenta esta idea del “amor al otro”. El otro es aquello que no soy yo y que hace posible el surgimiento del yo, es decir, no hay yo sin el otro. Pero esta relación entre yo y el otro no es una relación de conocimiento, es una relación ética, de responsabilidad: yo existo porque otro me cuidó, me nombró. La famosa frase de Descartes “Pienso, entonces existo”, se reemplaza en la filosofía de Levinas por “Soy amado, soy nombrado, entonces soy”.
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Los Morlocks: el huérfano, la viuda, el extranjero
La ética de la Alteridad de Levinas, a diferencia de la filosofía occidental tradicional, no tiene como base el ser, sino la relación: nuestra libertad se define a partir de la suma de las relaciones que tenemos con los demás. Ahora bien, ¿qué sucede con los individuos que son carentes de estas relaciones? ¿Qué pasa con los abandonados, los desplazados, los marginales?
En el mundo de los X-Men, encontramos un grupo de mutantes que vive a la sombra de la sociedad, los Morlocks. Estos personajes tienen apariencias "deformes" o mutaciones peligrosas, por lo que son objeto de miedo y disgusto de la sociedad. Viven ocultos en las alcantarillas y túneles abandonados, lejos de los humanos y de otros mutantes que tienen la ventaja de poder pasar desapercibidos, dado que sus mutaciones no son físicamente identificables a primera vista (ej. Cyclops con lentes de sol). En este estado de inadaptación y abandono, los Morlocks son la representación de lo Otro absoluto según las ideas de Levinas.

Los Morlocks, habitantes de las alcantarillas
Los Morlocks son equiparables a tres figuras que el filósofo toma de la Torá y otros textos sagrados: la viuda, el huérfano y el extranjero. Estos personajes simbolizan al otro en su desnudez, vulnerabilidad e indigencia. Son figuras que no pueden camuflar ni mentir su miseria. El encuentro con individuos carentes como los Morlocks me descubren delante del otro al mismo tiempo como más y menos que él:
- como menos, porque el rostro del otro me recuerda mis obligaciones y me juzga, es decir, cuestiona el modo como yo actúo en el mundo y me recuerda mis deberes;
- como más, porque frente al otro me doy cuenta de que cuento con variedad de recursos y, por lo tanto, soy capaz de responderle.
Esta es la responsabilidad total del otro, que surge como demanda del otro y que no puedo demandar yo recíprocamente. ¿Por qué? Porque la reciprocidad es algo que exijo de otro yo, es otra manera de apropiarse del otro. Por este motivo, por esta responsabilidad total del otro y no recíproca, la ética de Lévinas es una ética del amor del prójimo, una ética del cuidado, una ética de la caridad.