Ambiente: El mundo que somos, cómo nos conectamos lo vivo y lo no vivo en el ambiente.
3. Hoy por ti, mañana por mí (ponele): interacciones bióticas
A. ¿Nos seguimos o te doy unfollow? aliados y enemigos de la Naturaleza
Como ya dijimos, ningún organismo vive en soledad: en un mismo hábitat no solo hay otros individuos de su misma especie, sino que también hay organismos de otras especies. En algunos casos una especie “A” beneficia a otra: con su presencia, permite o facilita la presencia de una segunda, “B”. ¿Y qué pasa con la especie que proporcionó el beneficio, es decir “A”? Bueno, podría también beneficiarse, o podría no afectarle la interacción con “B”. Una tercera posibilidad es que la presencia de una especie perjudique a otra especie, quitándole algún recurso, o matándola (algo que ocurre frecuentemente en el mundo natural). Para identificar todas las interacciones posibles entre dos especies se suele utilizar un gŕafico con dos ejes, donde cada combinación de efectos tiene un nombre propio, y en donde los efectos positivos se señalan en la zona positiva de los ejes y los efectos negativos se indican en la zona negativa de los mismos (Figura 5).
Figura 5: Gráfico con dos ejes, donde se representan las 4 interacciones posibles entre pares de organismos en el PN Ciervo de los Pantanos: cuadrante superior derecho: mutualismo (benéfica para ambas especies); cuadrante inferior derecho: parasitismo (benéfica para una especie, perjudicial para la otra); cuadrante inferior izquierdo: competencia (perjudicial para ambas especies); cuadrante superior izquierdo: predación (benéfica para una especie, perjudicial para la otra).
B. “Multitasking” en el mundo natural
Transcripción del audio: "Mientras recorren el parque, las y los amigos se maravillan con lo que ven y oyen en el sendero que transitan: aves cantando, pastos entreverados con árboles y lianas, abejorros que van y vienen, “algo” que se mueve entre la hojarasca del suelo. A lo lejos hay una laguna, mientras se acercan ven algunos patos y escuchan ranas que cantan. Una de las amigas, que vamos a llamar S, piensa que este lugar es muy parecido a una ciudad: complejo, ruidoso, conectado, lleno de movimiento, y reflexiona: ¿cómo será la vida de cada organismo? ¿Cómo es el día a día de las interacciones entre organismos? ¿Será que interactuan solo con organismos de su misma especie? Suena raro, ¿no? Piensa en ella misma, en cómo se relaciona con muchísima gente y organismos en ámbitos distintos y con relaciones “desiguales”: con sus jefes, con sus amigas/os, con sus compañeras/os de Facultad, con las plantas y la gata de su casa y los insectos de todas partes. Y suena difícil que la vida de un organismo se limite a interactuar con pares o iguales…"
De la misma manera que no podemos concebir a un individuo viviendo en aislamiento, podemos pensar que no es una única interacción la que lo vincula al resto de los seres vivos: será depredador al mismo tiempo que competidor y/o mutualista, o cualquiera de las combinaciones que nos podamos imaginar. Es casi como pensar que los seres vivos hacen multitasking de interacciones: competirán con pares por los mismos recursos mientras se “cuidan” de no terminar en las fauces de un predador y se rascan para sacarse de encima algunos parásitos externos (llámese pulga o garrapata). Independientemente de la cantidad de interacciones en las que forme parte un organismo, es muy probable que muchos de estos vínculos involucren algo que nos mueve a todas/os: la COMIDA. Conseguir comida, comerse a alguien, ser (o no ser) comida/o se lleva gran parte del tiempo de la vida de los seres vivos. En términos ecológicos formales, ustedes conocerán esta visión “comido-céntrica” como trama o red trófica, pero les proponemos mirarlo desde la dimensión de lo que implica en términos de transferencia de materia y de energía.