El mundo postindustrial y globalizado

3. Un mundo multipolar

El fin del mundo bipolar, como era entendido durante la Guerra Fría, generó una nueva situación internacional en la cual las principales decisiones a nivel mundial no estaban determinadas por dos grandes superpotencias. Es decir, no estaban tan claros los nuevos actores en la escena internacional. Por un lado, tras la debacle de la URSS, Estados Unidos se posicionaba (durante los gobiernos de Bill Clinton, 1993-2001) como la única superpotencia del planeta, en base a una economía en crecimiento y al control militar a escala planetaria, pero sin un claro oponente político e ideológico.

¿Y la situación de Europa occidental?

Si bien tenía un rol destacado en el ámbito mundial, en tanto parte del mundo capitalista occidental, claramente el mundo de fines del siglo XX era muy diferente al de los comienzos de la centuria, allá por 1900. El mundo ya no se caracterizaba por ser eurocéntrico, es decir, Europa había dejado de ser el centro de poder, de riqueza y de la “civilización occidental”. Las grandes potencias europeas cambiaron radicalmente su posición en el orden mundial. Al tiempo que las potencias europeas perdieron el control de los mercados, el comercio y las finanzas internacionales que tenían a comienzos de siglo, no fue sólo la hegemonía norteamericana la que desafió su posición. También la emergencia de nuevas economías industriales que vivieron un despegue económico que los posicionó como potencias industriales, a saber: Singapur, Hong Kong, Taiwán, Corea del Sur y China.

Frente a estos cambios del escenario económico internacional, a comienzos de la década de 1990, Europa occidental profundizó un proceso de unificación supranacional que había iniciado previamente (Comunidad Económica del Carbón y del Acero), dando origen a la Unión Europea.

¿Cuál era el principal objetivo de esta organización?

Básicamente pretendía alcanzar la integración económica y política Europa occidental (en principio) a fin de revitalizar su rol y posicionamiento internacional. Una de sus principales medidas de índole económica fue el lanzamiento de una moneda única, el euro (el 11 de enero de 1999), a fin de garantizar la estabilidad monetaria y hacer frente al dólar. A lo largo de los años los países del este europeo fueron integrándose paulatinamente a la Unión Europea.

Retomando el contexto del fin de la Guerra Fría, un aspecto interesante que dejó la finalización del conflicto es que no estaba clara la naturaleza de los peligros a que se enfrentaba el mundo. En este sentido, la Guerra Fría había permitido una cierta identificación del enemigo, lo cual había brindado ciertas certezas a una situación internacional compleja, plagada de tensiones diplomáticas y bélicas.

¿Cómo fueron los principales conflictos de la década de los noventa? 

En principio, se destacó el liderazgo militar de Estados Unidos mientras que la ONU llevaba adelante un rol limitado, es decir, una supremacía meramente formal. Algunos conflictos fueron nuevos y otros antiguos reconfigurados: el enfrentamiento entre Israel y Palestina, separatismos étnicos, tensiones entre estados potencialmente nucleares (India y Paquistán o China y Taiwan), proliferación de armas nucleares, extensión de armas químicas y biológicas.

En suma, los años 1991-2000 pueden ser calificados de “desorden político internacional”. El sistema de hegemonía indiscutida de una sola superpotencia (Estados Unidos) era incapaz de asegurar por sí mismo un orden mundial estable. 

La situación internacional cambió tras el atentado a las torres gemelas, el 11 de septiembre de 2001. A partir de allí, el enemigo de Estados Unidos y del mundo desarrollado occidental fue el fundamentalismo islámico terrorista.