Los años de la Guerra Fría
| Sitio: | Campus Claves Académica |
| Curso: | Historia del siglo XX - Enlace UBA |
| Libro: | Los años de la Guerra Fría |
| Imprimido por: | Invitado |
| Día: | domingo, 19 de abril de 2026, 08:07 |
Tabla de contenidos
- 1. Introducción
- 2. Fin de la contienda: ¿alcance de la paz?
- 3. Primera Guerra Fría (1947- 1962)
- 4. Dos momentos de tensión: el Muro de Berlín y la crisis de los misiles
- 5. La distensión (1963-1979)
- 6. Segunda Guerra Fría (1979-1985)
- 7. La descomposición (1985-1991)
- 8. A modo de balance
- 9. Bibliografía del bloque
- 10. Autoevaluación
- 11. ¡Unos minutos y ya te vas!
1. Introducción
Tras la Segunda Guerra comenzó la Guerra Fría, un período protagonizado por el enfrentamiento de las dos superpotencias, Estados Unidos y la Unión Soviética, entre 1946 y 1991. Aquella Gran Alianza y colaboración que se había forjado para combatir al Eje pronto llegó a su fin. Con el objetivo de establecer un orden internacional luego de la destrucción causada por la guerra, cada una de estas potencias intentó imponer su poderío y concepciones configurando así un mundo dividido en dos bloques o zonas de influencia: el occidental capitalista, bajo el predominio estadounidense, y el oriental socialista, bajo el predominio soviético. En palabras de Winston Churchill caía una “cortina de hierro” entre los dos bloques constituidos.
En ese lapso y en este mundo bipolar se redefinieron fronteras, se modificaron las economías y las relaciones internacionales tras la creencia de que era posible el estallido de una nueva guerra nuclear. Después del horror que se vivió con las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, y de la mano de una carrera armamentística, la amenaza de este tipo de tecnologías formó parte de la vida cotidiana de generaciones que crecieron con ese temor de una posible destrucción mutua asegurada. Asimismo, en esta trama internacional signada por tensiones y disputas jugaron un papel relevante los países del Tercer Mundo (África, Asia y América Latina), atravesados por el proceso de descolonización que se abrió al terminar la Segunda Guerra.
Este antagonismo que marcó la segunda mitad del siglo XX, y sus repercusiones políticas, económicas, sociales y culturales, serán abordados en este nuevo bloque que se iniciará con los antecedentes que vislumbraron esa polarización mundial, para luego desarrollar las principales características de la Guerra Fría, el rol de los Estados en la recomposición económica y social de la segunda posguerra y ciertos acontecimientos relevantes que nos permitirán comprender la descomposición del mundo bipolar. El mundo de posguerra presenció la creación de organismos supranacionales que buscaron brindar un marco de estabilidad y cooperación a la economía mundial. Además será la época de grandes transformaciones sociales, el rock and roll, la bikini y la pastilla anticonceptiva fueron elementos revolucionarios luego de la guerra.
¡Comencemos!
2. Fin de la contienda: ¿alcance de la paz?
El antagonismo que marcó la historia internacional del siglo XX es posible de ser rastreado en el marco de la Segunda Guerra, en donde ya se percibieron ciertas rivalidades que acabarían por ser irreconciliables. A partir del establecimiento de la Gran Alianza entre Roosevelt y Stalin, en 1941 -forjada por intereses estrictamente estratégicos- se generaron una serie de desencuentros al discutir las diferentes tácticas para aniquilar al enemigo común: la Alemania nazi. Estas fricciones se fueron profundizando, sobre todo, en tres conferencias que tuvieron como principal objetivo consensuar por medio de la diplomacia los términos de paz que deberían imponerse a dicha nación una vez concluida la guerra.
En la Conferencia de Teherán (noviembre de 1943) sentaron sus posiciones los “tres grandes”, Roosevelt, Churchill y Stalin. Para la URSS que había sido invadida por los nazis prevalecía el recelo de otro posible ataque; en este sentido, y con el propósito de impedir el desarrollo industrial y militar y de tener un control absoluto sobre Alemania, exigía el pago de elevadas reparaciones de guerra y el desmembramiento de su territorio, lo que ayudaría a la vez a su propia recuperación. La otra alternativa que orbitaba era la necesidad de colaborar con esta nación como premisa para asegurar la reconstrucción de Europa. Si bien no se tomó una decisión al respecto, las tensiones no tardaron en surgir frente a otro problema: el dominio que tenía la Unión Soviética sobre Europa Oriental, en tanto para mantener la alianza Roosevelt y Churchill –defensores de la autodeterminación libre y democrática- se vieron impelidos a aceptar la injerencia de Stalin sobre aquella zona a pesar de la desconfianza. Posteriormente, en la Conferencia de Yalta (febrero de 1945) la fricción se hizo latente en relación con la situación de Polonia dividida entre dos gobiernos, uno dominado por los soviéticos y otro por los nacionalistas polacos. A fin de asegurar la cooperación y finalizar la Segunda Guerra Mundial, los “tres grandes” negociaron una vez más al aceptar reconocer el gobierno apoyado por la URSS a condición de que se realizaran elecciones libres. También en esta reunión se decidió organizar las Naciones Unidas (ONU): una organización que garantizara la paz y la seguridad por medio de una cooperación internacional para solucionar problemas globales.
Sin embargo, en la Conferencia de Postdam (julio de 1945), con la presencia de Harry Truman en reemplazo de Roosevelt (fallecido recientemente) resurgieron y se profundizaron las rivalidades al momento de legitimar las reconfiguraciones territoriales, sobre todo, la de Alemania luego de su rendición .

Principales líderes del Pacto: Sentados, de izquierda a derecha, el dirigente soviético Stalin, el presidente norteamericano Harry Truman y el Primer Ministro inglés Clement Attlee. Fuente: Maestros de la Fotografía, Buenos Aires, Estudi CASES, 2008
En esta oportunidad, la posición de Estados Unidos no dejaba lugar a dudas, Alemania debía fortalecerse económicamente para garantizar la recuperación de Europa Occidental. La envergadura de las disidencias entre las potencias vencedoras quedó expresada en la división que se trazó sobre Alemania entre Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y la Unión Soviética y la partición de Berlín, las cuales derivaron, años más tarde en la constitución de la República Federal de Alemania (Alemania Occidental) y República Democrática de Alemania (Alemania Oriental). El muro que se levantó en Berlín, en 1961, y como veremos el impacto que suscitó a escala mundial, se erigió como una fiel expresión de esa confrontación irreconciliable entre dos esferas de influencia o zonas de seguridad: la occidental capitalista, liderada por Estados Unidos y la oriental socialista, liderada por la Unión Soviética.
Por último, cabe señalar que en este encuentro fue cuando se acordó juzgar las atrocidades cometidas por el nazismo creándose el tribunal de Nüremberg.
3. Primera Guerra Fría (1947- 1962)
El grado de conflictividad que se reveló en las conferencias ya mencionadas condujo a la ruptura definitiva de la Gran Alianza en 1946, año establecido como el inicio de la Guerra Fría. Pero, concretamente, ¿por qué se denomina de esta manera a este conflicto? Porque -más allá de las batallas que se dirimieron con precisiones geográficas durante ese período- este término se diferenció de una guerra en sentido tradicional: la lucha por recursos y hegemonía internacional se tradujo en una frenética confrontación ideológica, política y cultural, que se expresó de diversos modos entre ambos bloques. Por ejemplo, un rasgo predominante del período fue el enfrentamiento por la “carrera espacial” en la cual el desarrollo de cohetes y satélites se erigía como la prueba del poder y superioridad que portaba cada potencia. Nombres como los del cosmonauta Yuri Gagarin, primer hombre en llegar al espacio en 1961, o Apolo 11, primer misión que llegó a la luna, se hicieron célebres.

El cosmonauta Yuri Gagarin

La tripulación del Apolo 11: el comandante Neil Armstrong, piloto de pruebas, el piloto del módulo de mando Michael Collins y el piloto del módulo lunar Edwin (Buzz) Aldrin
Además, es el contexto en el que los servicios secretos de inteligencia (KGB / CIA) y el espionaje estuvieron a la orden del día. La propaganda anticomunista, controlada por el Estado, se expandió por todos los soportes que ofrecían los medios masivos de comunicación; el cine negro norteamericano -suerte de manifiesto en contra del “peligro rojo”- fue una creación de este contexto. Tampoco faltaron las sátiras que representaban el paroxismo del período y esa trama de espionaje y circulación de información que buscaba enemigos por doquier. Un ejemplo que trascendió pantallas y latitudes fue la serie de televisión estadounidense Superagente 86, emitida entre 1965 y 1970, aunque reiterada incansablemente por la popularidad que alcanzó, en donde se parodia el clima de espionaje propio de la Guerra Fría. Los/as invitamos a disfrutar de unas divertidas escenas de Maxwell Smart en las cuales lo vemos, por ejemplo, comunicándose por el cono del silencio, uno de los tantos objetos representados en la serie (al igual que el zapatófono) que ironizan el desarrollo tecnológico puesto al servicio del espionaje.
Lo cierto es que este clima permeado por aquella idea de la amenaza permanente de un posible conflicto nuclear impuso una obsesión por la defensa y seguridad nacional. El miedo a la bomba atómica fue utilizado por ambos bandos como una forma de negociar con el adversario y controlar a las sociedades de sus respectivas zonas de influencia. En otras palabras, cuando ambas superpotencias desarrollaron sus propias bombas atómicas, la premisa de la Destrucción Mutua Asegurada (en caso de un ataque nuclear cruzado la humanidad no sobreviviría) puso un límite a la posibilidad de una confrontación directa entre ambas superpotencias y de allí el carácter “frio” de la Guerra”.
¿Avanzamos sobre las particularidades de cada bloque?
3.1. El bloque occidental
Para comprender las posiciones y estrategias llevadas a cabo por el bloque occidental debemos destacar, en primer lugar, que el movimiento comunista salió de la guerra fortalecido por el papel heroico desempeñado al momento de derrotar al nazismo. Como consecuencia de la participación y sacrificio del pueblo soviético, y el papel de los comunistas en la resistencia, causaron múltiples adhesiones a nivel internacional. En efecto, los partidos comunistas occidentales crecieron exponencialmente y en algunos casos, como el francés e italiano, se convirtieron en auténticos movimientos de masas. En segundo lugar, tenemos que considerar que el crecimiento de las izquierdas se evidenció también en el auge de los movimientos nacionalistas, anticolonialistas y revolucionarios del Tercer Mundo. Es decir, la Unión Soviética no solo salió del conflicto con la extensión de un cordón sanitario de estados satélites de la URSS en Europa Oriental, sino también con un enorme prestigio mundial debido a su incuestionable protagonismo en el desenlace de la Segunda Guerra Mundial. Sin dudas, este capital simbólico que irradiaba la Unión Soviética preocupaba al mundo capitalista, sobre todo ante la crítica situación social y económica de la postguerra, que podía aumentar ese atractivo en varias sociedades del mundo. El “peligro rojo”, término utilizado en la época, impulsó a Estados Unidos a desplegar una política exterior ofensiva, de contención del comunismo, y un conjunto de medidas para contener las simpatías que se habían generado en torno al bloque oriental. En este sentido, se pasó de una política más conciliadora con el gobierno de Roosevelt a un endurecimiento con el gobierno de Truman.
Así surgió, hacia 1947, la denominada “Doctrina Truman”, una respuesta política que establecía que Estados Unidos ayudaría económica y militarmente a los "pueblos libres" que procurasen resguardar sus instituciones y territorios frente a minorías armadas u otras presiones exteriores. De claro tinte anticomunista, esta doctrina vino acompañada por medidas económicas concretas como el “Plan Marshall” (junio 1947), un programa de ayuda económica para la recuperación de los países europeos devastados por la Segunda Guerra, cuya base era la entrega de préstamos a largo plazo y a un bajo interés. Este programa no excluía a la Unión Soviética ni a sus Estados satélites, de la posibilidad de aceptarlo. De esta manera, con este plan además de mostrar la superioridad económica, se buscaba, por un lado, evitar la insolvencia europea para prevenir cualquier consecuencia negativa para la economía estadounidense y, por el otro, contribuir a revertir las condiciones sociales en aquellos países que podrían ser favorables a la expansión del comunismo. En este sentido, se buscaba también intervenir en las economías europeas convirtiéndolas en socias y clientes que respaldaran, a su vez, los regímenes democráticos y la política de Estados Unidos en el escenario de la Guerra Fría. La Unión Soviética no lo aceptó y brindó otras respuestas políticas y económicas para su bloque.

Mapa de los países que se incorporaron al Plan Marshall. Fuente: Mapa extraído de Devés, M., Echezarreta, D. y Marini, M. (2012), Mapas para la Historia Contemporánea Europea (siglos XIX y XX), Buenos Aires, Oficina de Publicaciones de la Facultad de Filosofía y Letras (OPFyL), Universidad de Buenos Aires
Otra medida de suma importancia, promovida por Gran Bretaña, fue la creación de la Organización del Tratado del Atlántico del Norte (OTAN), el 4 de abril de 1949. Este fue un tratado de defensa colectiva, por medio del cual los Estados de Occidente que lo integraron pactaron defender a cualquiera de sus miembros que fuera atacado por una potencia externa.
En 1951/52 se conformó la Comunidad Europea del Acero y el Carbón (CECA). Años más tarde, en 1957, algunos de los países pertenecientes a ella firmaron el Tratado de Roma por el que se conformaron la Comunidad Económica Europea (CEE) y la Comunidad Europea de la Energía Atómica (CEEA). Ellas pueden considerarse como otro signo de un mundo bipolar y constituyen los antecedentes de la actual Unión Europea.
Finalmente, una de las características del diseño de la política de contención del comunismo por parte de los Estados Unidos fue resultado de una serie de reuniones celebradas en Brettón Woods en 1944. Representantes de los países capitalistas centrales centrales, liderados por Estados Unidos, establecieron una serie de acuerdos para el futuro restablecimiento del sistema económico internacional en la posguerra, teniendo cuidado de evitar un escenario de dislocación económica y enfrentamiento internacional. Se establecieron organismos supranacionales como el FMI (Fondo Monetario Internacional), cuyo fin era aportar fondos a los países que tuvieran problemas con sus balanzas de pagos; el BIRD (Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo), que buscaba financiar la reconstrucción económica de los países devastados por la guerra, y el GATT (Acuerdo General de Aranceles y Comercio), que procuraba tender hacia la liberalización del comercio mundial.
—————
El macartismo
También por estos años resonó el nombre del senador estadounidense Joseph McCarthy, junto a Edgar Hoover (director del Federal Bureau of Investigations, FBI), fomentaron la “caza de brujas” contra el comunismo, encontrando enemigos externos e internos por todas partes.

Fuente: Ilustración de Davi Augusto, Revista Mundo Extranho
Esta práctica de persecución ante un potencial enemigo, incluidos vecinos y familiares, derivó en la instauración del término “macartismo”. Numerosos artistas pasaron a formar parte de una lista negra, lo cual les impidió continuar con sus carreras profesionales: entre ellos, Orson Welles y Charles Chaplin.
![]() |
![]() |
Charles Chaplin y Orson Welles. Fuente: Topical Press Agency/Getty Images
Asimismo, como medio de aplacar cualquier posibilidad de avance comunista se expandió, a partir de la experiencia de la crisis de 1930 y del New Deal (véase bloque 2), en el bloque occidental se consolidaron los Estados de Bienestar.
3.2. El bloque oriental
Como ya señalamos, el movimiento comunista salió fortalecido por su actuación en la Segunda Guerra Mundial. A ello, hay que añadir que, la virulencia del discurso anticomunista de la Guerra Fría llevó a que un gran cantidad de intelectuales creyeran que Estados Unidos preparaba un verdadero ataque sobre la Unión Soviética, lo que motivó a defenderla con su nombre y su prestigio. Sin embargo, el “efecto Stalingrado” duró poco tiempo, pues hacia 1947 -cuando la batalla política e ideológica provocó un endurecimiento y control férreo impartido por Stalin- el descrédito del comunismo en los medios intelectuales no se hizo esperar.
Hacia finales de 1947, los únicos países de Europa Oriental donde gobernaban líderes votados en elecciones libres eran Hungría y Checoslovaquia. Sin embargo, en 1948, un golpe de Estado comandado por los soviéticos en Checoslovaquia obligó la dimisión de toda dirigencia no comunista y, en consecuencia, puso fin al gobierno de coalición. No obstante, algunos historiadores señalan que la instauración de regímenes comunistas en la zona oriental responde no sólo a la injerencia ejercida por Moscú, sino también a una previa tradición de apoyo al partido que se extendió luego de la guerra. Particularmente, en la posguerra, sobrevolaba en esos países un resquemor hacia las potencias occidentales que no habían colaborado de inmediato frente la ocupación nazi. A ello, se sumaban las malogradas experiencias de gobiernos parlamentarios en la entreguerras devenidas en dictaduras. Más allá de las diversidades, lo cierto es que para 1948 todos los países de Europa del Este habían sido agregados al bloque oriental en condición de estados satélites de la URSS. En varios de esos países se establecieron “democracias populares”-diferentes a lo que se conocía como el “socialismo real de la Unión Soviética-, basadas en una economía mixta (respeto a la propiedad privada, política de nacionalización de algunas empresas y reforma agraria), bajo un sistema político pluralista.
Ahora bien, ¿cómo comenzó y se profundizó la dureza ejercida en este bloque? La devastación sufrida por la guerra -que contrastaba con el poderío económico de Estados Unidos- llevó a la Unión Soviética a establecer un dominio y control mayor sobre su zona de influencia persiguiendo a toda fuerza política en los países adversos al sovietismo, como Polonia, Hungría, Rumania y Bulgaria. Asimismo, con el objetivo de alcanzar una rigurosa vigilancia sobre los Estados satélites de Europa Oriental y los partidos comunistas de Occidente se instauró la Kominform (Oficina de Información de los Partidos Comunistas y Obreros), lo que suponía un cierre de las filas y obediencia de los partidos comunistas en torno a la Unión Soviética.
En términos estrictamente económicos se opuso a la ayuda occidental. Concretamente, en respuesta al Plan Mashall, considerado como un plan imperialista, Stalin prohibió a los países de su esfera a aceptar esta ayuda de recuperación económica en tanto significaría admitir la superioridad norteamericana. Como contrapeso a esta restricción, fue creada en 1949 la COMECON, un comité de asistencia y cooperación económica entre los países del bloque soviético que, sin dudas, profundizó la confrontación económica entre bloques.
La línea roja demarca la zona comunista de Europa oriental que integró el Pacto de Varsovia.
Fuente: Mapa extraído de Devés, M., Echezarreta, D. y Marini, M. (2012), Mapas para la Historia Contemporánea Europea (siglos XIX y XX), Buenos Aires, Oficina de Publicaciones de la Facultad de Filosofía y Letras (OPFyL), Universidad de Buenos Aires
Sin embargo, este proceso de comunistización comenzó a sufrir los primeros reveses, por un lado, con la decisión de Yugoslavia de separarse del bloque oriental y, por el otro, con la decisión que tomó Estados Unidos -luego de un bloqueo económico soviético en Berlín cuyo objetivo era cercar el abastecimiento a los sectores occidentales de la ciudad- de fundar, en 1949, un Estado alemán separado, la República Federal Alemana (RFA). La respuesta fue inmediata, pues a los pocos meses la Unión Soviética constituyó la República Democrática Alemana (RDA).
—————
El aporte del arte para entender la época
Una excelente película que muestra el control ejercido por la policía secreta (Stasi) sobre los intelectuales de Berlín del este es La vida de los otros (2006) de Florian Henckel von Donnersmarck. Allí se puede apreciar la falta de libertad de expresión y circulación, las censuras, los sufrimientos de la población y las resistencias por medio de una red clandestina de información, entre otras cuestiones. Los invitamos a ver el trailer:
Hacia 1955, como contrapeso de la OTAN, se estableció el Pacto de Varsovia, el cual manifestaba la asistencia mutua entre los países del bloque oriental ( URSS, Hungría, Polonia, RDA, Bulgaria, Albania, Rumania y Checoslovaquia).
A su vez, cabe señalar que se consiguió una ampliación de la zona socialista en el Extremo Oriente con la llegada de regímenes comunistas en China (aunque posteriormente se separaría del bloque), en Corea del Norte, parte de lo que había sido la Indochina francesa (Vietnam, Laos, Camboya) y también se extendería en el Occidente con la Revolución Cubana (1959) y algunos países africanos en los años sesenta.
4. Dos momentos de tensión: el Muro de Berlín y la crisis de los misiles
—————
El muro de Berlín
La conflictividad que se había desatado en torno al problema alemán llegó a su apogeo con la construcción del Muro de Berlín. Frente al atractivo que ofrecía la riqueza económica alcanzada por la República Federal Alemana (occidental), una gran cantidad de habitantes de la República Democrática Alemana (oriental) se lanzaron a cruzar sus fronteras. La respuesta fue taxativa: el 13 de agosto de 1961 las autoridades de la RDA ordenaron trazar una separación física entre Berlín Occidental y Oriental por medio de la construcción de un muro de cemento y alambre de púas que aisló a familiares, amigos y vecinos, hasta su derrumbe en 1989.

Construcción del Muro de Berlín. Fuente: World History Archive
—————
La crisis de los misiles
Sin bien el Partido Comunista no incidió en el proceso y triunfo de la Revolución Cubana de 1959 por cuestiones estratégicas su líder, Fidel Castro, desplazó su gobierno del nacionalismo al comunismo ortodoxo. En efecto, recibió apoyo de la Unión Soviética para iniciar las reformas necesarias hacia una sociedad socialista, lo que incluyó aceptar la instalación de misiles soviéticos en la isla. Al ser descubierta esta base por Estados Unidos se declaró uno de los momentos más críticos de la Guerra Fría, dado que la cercanía de las costas cubanas con La Florida norteamericana hacía que aquella base representara un desafío directo para los Estados Unidos tanto con las bases norteamericanas instaladas en Turquía e Italia desde 1959 lo eran para la Unión Soviética. Kennedy decidió de inmediato el bloqueo económico y el ataque a la Bahía de Cochinos. En el marco de esas fricciones se establecieron una serie de negociaciones secretas, en las cuales no faltaron las intrigas y encarcelamientos alrededor de los espías, llegando a una resolución para evitar la guerra: el retiro de los misiles soviéticos a cambio de no invadir Cuba y el retiro de los misiles situados en Turquía, en posesión de los norteamericanos.

Fuente: Mapa extraído de Devés, M., Echezarreta, D. y Marini, M. (2012), Mapas para la Historia Contemporánea Europea (siglos XIX y XX), Buenos Aires, Oficina de Publicaciones de la Facultad de Filosofía y Letras (OPFyL), Universidad de Buenos Aires.
5. La distensión (1963-1979)


Fuente: Joaquín Salvador Lavado (Quino), Toda Mafalda, Buenos Aires, Compañía Gráfica Internacional S.A., 2003
Luego de la crisis de los misiles cubanos se abrió una nueva etapa de la Guerra Fría. En este período se destaca el reconocimiento de la situación tal y como estaba planteada hasta el momento, lo que permitió iniciar una coexistencia “pacífica” y entablar una serie de negociaciones entre Estados Unidos y la Unión Soviética, aunque no faltaron momentos de suma tensión. Desde el periodismo se habló de la habilitación del “teléfono rojo”, de una línea directa entre la Casa Blanca y el Kremlin para dirimir los conflictos diplomáticos más urgentes que pudieran surgir.
Sobre todo, esta nueva etapa se caracterizó por llevar a cabo una serie de acuerdos que intentaron poner un límite a la carrera armamentística; más específicamente era necesario limitarse la producción de misiles y prohibir la realización de pruebas nucleares, pacto que se logró por medio de la firma de Acuerdos de SALT (Strategic Arms Limitations Talks) en 1972. La Conferencia de Seguridad y Cooperación Europea, llevada a cabo en Helsinki en 1975, reflejó cabalmente la necesidad de distensión. Pues, aquí, mientras los estadounidenses e integrantes de la OTAN aceptaban no violar las fronteras europeas, la Unión Soviética se comprometía a marchar sobre la senda de los derechos humanos.
En materia económica, más allá del crecimiento que experimentó la Unión Soviética hasta los años sesenta no alcanzó nunca el poderío del bloque occidental, inclusive, bajo la conducción de Brezhnev en los setenta fueron conocidos como los “años de estancamiento”. A ello, hay que añadir el impacto que tuvo en el plano internacional la primera crisis del petróleo de 1973, que luego de ciertos vaivenes, derivó en una crisis energética hacia los años ochenta.
Asimismo, la distensión refería a la llevada a cabo al interior de cada uno de los bloques. Tras la muerte de Stalin, en 1953, había comenzado bajo el mandato de Nikita Kruschev una etapa conocida como la del “deshielo”, caracterizada por acabar con los campos de concentración establecidos por Stalin. Por su parte, John Fitzgerald Kennedy, también se distinguió de sus predecesores por, sin abandonar sus principios anticomunistas, llevar adelante una política interna que se alejó de la neurosis de los años macartistas.
Sin embargo, como anticipamos no faltaron las tensiones, veamos algunos ejemplos.
5.1. Los límites de la distensión: La Primavera de Praga, el Mayo Francés y la Guerra de Vietnam
El deshielo iniciado por Kruschev habilitó algunas esperanzas de apertura dentro del bloque oriental. La “Primavera de Praga” se refiere al proceso de reforma impulsado desde el Partido Comunista de Checoslovaquia, cuando el reformista Alexander Dubček fue elegido Primer Secretario. El objetivo era claro: establecer una vía al socialismo que se correspondiera con las singularidades checoslovacas. Fue un proceso que propuso cambios tales como la democratización de la sociedad civil, el fin de la censura y la desinformación en los comunicados de prensa o el permiso para la autoorganización desde las bases. Aunque surgió como resultado del deshielo y la distensión, también mostró sus límites.

El reformista Alexander Dubček. Fuente: https://revistacentinela.es/praga-el-otro-68/
Por primera vez en la historia de los países de democracias populares se quiso cambiar radicalmente la práctica política, la relación entre los gobernantes y los gobernados, el sistema de economía centralizada y la vida cultural. También se buscó conciliar la democracia con el socialismo, y las libertades individuales con la organización masiva de la sociedad. Para ello se realizaron una serie de reformas que prestaron particular atención a los problemas más acuciantes para la población. De esta manera, se suprimieron los obstáculos para viajar al extranjero y se atacó a fondo la cuestión de rehabilitar e indemnizar a las víctimas de las arbitrariedades del estalinismo.
Cabe destacar que, entre 1949 y 1954, se habían llevado a cabo una gran cantidad de procesos políticos a partir de los cuales miles de personas fueron torturadas e injustamente condenadas a largas penas de prisión (y algunos a muerte). Un caso célebre fue el de Milada Horáková.
¿Quién fue Milada Horáková?

Milada Horáková (Praga, 25/12/1901 - Praga 27/6/1950) fue una abogada y política socialista checa. Luchó por la igualdad de las mujeres y por los derechos humanos. Durante la ocupación alemana de Checoslovaquia formó parte de la resistencia antifascista, siendo encarcelada junto con su esposo en 1940. Luego fue trasladada al campo de concentración de Terezín. Finalizada la Segunda Guerra Mundial regresó a Praga, donde se encontró con su marido, otro sobreviviente de la guerra. Después del golpe de Estado comunista de febrero de 1948, decidió dimitir al cargo que ocupaba en el Parlamento y se opuso al nuevo régimen. El 27 de septiembre de 1949 la arrestaron por atentar contra del régimen. Fue víctima de los procesos políticos llevados a cabo en Checoslovaquia en los años 50 y fue la única mujer ejecutada durante estos procesos. El juicio fue retransmitido por radio, figuras reconocidas, como Winston Churchill, Albert Einstein y André Breton apelaron sin éxito a su libertad. El último deseo de Horáková era entregar una carta a su familia aunque su deseo no se cumplió. La carta fue conservada y su hija Jana dio a conocer las cartas de su madre, quien a principios de los años noventa, recibió esa última carta de su madre, entre otras, junto a una documentación descubierta en los archivos soviéticos. El 27 de junio, fecha en que Milada Horáková murió, se estableció el día oficial por las víctimas del régimen comunista.
En 2017 se estrenó una película biográfica checa sobre su figura titulada Milada, dirigida por David Mrnka y que los/as invitamos a ver para conocer parte de la historia de Checoslovaquia a través de esta personalidad.
Asimismo, en el siguiente link pueden ver el testimonio de su hija y algunas imágenes documentales del juicio a Milada Horáková
En consonancia con dichas atrocidades, sumado a la crisis económica de los años previos, surgieron profundos cuestionamientos a las autoridades gobernantes que derivaron en una importante movilización social. En ese contexto, en 1962, se impuso la formación de una comisión especial encargada de investigar los procesos políticos de la época stalinista a fin de rehabilitar a sus víctimas. Específicamente, para impedir la repetición de estas prácticas, se decidió depurar y reorganizar los servicios de seguridad. Además, entre tantas cuestiones, se planteó una reforma de la economía nacional y el mejoramiento del nivel de vida de la población. Sin embargo, este proceso de agitación social y política culminó con la intervención militar de la Unión Soviética y la represión cruenta de las tropas de los países que conformaban el Pacto de Varsovia. Así se puso fin al movimiento reformador de Checoslovaquia. Este acontecimiento inevitablemente recordó a aquella represión sangrienta efectuada contra el alzamiento de Hungría (1956) en la “Primera Guerra Fría”.
La noche del 20 al 21 de agosto de 1968, 170.000 soldados y 4.600 tanques del Pacto de Varsovia –procedentes de la URSS, Bulgaria, Polonia, Alemania Oriental y Hungría- invadieron Checoslovaquia. Imágenes que retratan los acontecimientos de los días sucesivos. Fuente: Archivo de Agencia de Prensa Checa (CTK)
—————
Mayo francés
El segundo ejemplo de tensiones en los años conocidos como de distensión fue un proceso desarrollado en el bloque occidental de Europa, más concretamente en Francia, en mayo de 1968. Sin duda, el Mayo Francés se convirtió en un hito en la historia del siglo XX.
¿En qué consistió?
La V República Francesa generaba cada vez mayores demandas sociales y políticas en la sociedad civil, y a comienzos de 1968, los reclamos de los estudiantes universitarios y una huelga general obrera que paralizó el país pusieron en jaque el sistema político francés. El alzamiento revolucionario se comprende también en el marco del enfrentamiento ideológico de la Guerra Fría, entre capitalismo y comunismo. Así, muchos sectores de la sociedad francesa, que reclamaban cambios en el orden capitalista imperante, adoptaron consignas y modelos alternativos de organización social.
¿Qué reclamaban los jóvenes que protagonizaron el Mayo Francés?
El amplio conjunto de demandas abarcaba desde la exigencia de cambios en el sistema educativo francés, la democratización de los establecimientos de enseñanza superior, la participación estudiantil en el gobierno universitario, hasta críticas al sistema capitalista en su totalidad, al materialismo burgués, a la sociedad de consumo y los medios masivos de comunicación que la propagaban, a la guerra, al armamentismo, entre otros rasgos de la política nacional e internacional de dichos años. En este sentido, el Mayo Francés se enmarca en un contexto particular de Occidente: los años 60, la década del florecimiento del movimiento hippie, la contracultura, la oposición a la guerra de Vietnam, fueron años de rebeldía frente a los parámetros de una sociedad capitalista, de consumo y a los valores burgueses que guiaban su desarrollo.
¿Por qué fue un hito el Mayo Francés? ¿Por qué se lo conmemora y recuerda hasta el día de hoy? ¿Por qué atrae tanto a las juventudes posteriores?
Por un lado, los acontecimientos de 1968 evidenciaron un nuevo actor social: los y las jóvenes. Fue la primera vez que la juventud protagonizaba un estallido revolucionario, fue la manifestación clara de la emergencia de una cultura juvenil. Y, por otro, estos acontecimientos no se limitaron a Francia, sino que se extendieron a otros países, por ejemplo, México (con los reclamos estudiantiles que culminaron en la Masacre de Tlatelolco el 2 de octubre de ese mismo año), Estados Unidos y Argentina.
¿Cuáles fueron los logros del Mayo Francés?
¿Generó un cambio en la sociedad francesa? Algunas de las demandas fueron cumplidas, lo cual permite señalar un cambio con respecto al período previo: la reforma universitaria subsiguiente, la salida del presidente Charles De Gaulle (figura destacada de la Segunda Guerra Mundial), y demás cuestiones políticas que el gobierno francés debió revisar y consensuar con la sociedad. No obstante, las críticas anticapitalistas no tuvieron la fuerza suficiente para generar cambios en el orden socioeconómico imperante. A pesar de ello, de los límites que algunos analistas sociales advierten en la convicción ideológica de las demandas revolucionarias, en la memoria colectiva el Mayo Francés es (al día de hoy) un poderoso influjo para los subsiguientes movimientos de lucha y de protesta de la juventud y de la sociedad en general. Les dejamos algunas imágenes y un video que reflejan la lucha de dichos días en Francia. Podrán ver una entrevista al líder estudiantil Daniel Cohn Bendi realizada por un periodista extranjero que cubría la experiencia de esos días revolucionarios en Francia. También les dejamos algunas de las consignas revolucionarias que hoy, al escucharlas, nos remiten directamente al Mayo Francés: “Seamos realistas, pidamos lo imposible”, “Prohibido prohibir”.
Abolition de la Sociétè de Classe” (mayo de 1968). Conseil pour le maintein des occupations. Fuente: Archivos de la historia
—————
Guerra de Vietnam (1964-1975)
Tras diferentes enfrentamientos entre los franceses y los movimientos independentistas, en una situación similar a la ocurrida en la guerra de Corea (1950-1954), hacia 1953 se decidió dividir territorialmente a Vietnam en dos partes: el norte comunista presidido por Ho Chi Minh y el sur capitalista liderado por Ngo Dinh Diem, apoyada por Estados Unidos.
Ho Chi Minh y Vo Nguyen Giap, el general que había liderado previamente la guerra de independencia contra los franceses, organizaron una guerrilla para avanzar sobre Vietnam del Sur y así reunificar el país, el temor de que un triunfo comunista en Vietnam llevara a una irrefrenable expansión comunista en el Pacífico (recordemos el triunfo comunista en China en 1949) aceleró la intervención norteamericana. A fines de 1961 se iniciaron una serie de enfrentamientos bélicos, cuya consecuencia fue el inmediato abastecimiento de armas y ayuda económica al ejército survietnamita. El presidente Kennedy evitó enviar tropas al campo e batalla, pero, tras su muerte -y ya conformado el Frente Nacional de Liberación de Vietnam (Vietcong)- Lyndon Johnson, decidió invadir en 1964 el territorio en disputa por medio de bombardeos sistemáticos y ataque terrestres sobre la zona norte.

Fuente: Georges Dby (2007), Atlas histórico mundial, Barcelona, Larousse, p. 309
Fue uno de los conflictos de baja intensidad (war by proxy) en el contexto de la Guerra Fría por su extensión y brutalidad. Las atrocidades que sufrió la población civil vietnamita en manos de soldados norteamericanos impactaron en la opinión pública que redundaron en numerosas manifestaciones antibélicas en la propia sociedad norteamericana. A pesar de la fuerza tecnológica norteamericana, el ejército de Vietnam del norte llevó a cabo una dura resistencia y contraofensiva que consiguió el retiro definitivo de las tropas de ocupación y la reunificación de Vietnam en 1975.
—————
Bob Dylan , Joan Baez, John Lennon y Yoko Ono
Esta guerra dividió a la sociedad de Estados Unidos y en este marco la cultura juvenil y el movimiento hippie tuvieron un gran protagonismo. En los años sesenta y setenta el movimiento pacifista hippie y las canciones de protesta de diversos cantautores, como Bob Dylan , Joan Baez o Pete Seeger, entre tantísimo otros, tuvieron un rol protagónico en la escena pública. Uno de los momentos más representativos en contra de la Guerra de Vietnam fue lo que los medios de comunicación denominaron “la cama por la paz” de John Lennon y Yoko Ono en donde se entonó Give peace a change (1969). Les dejamos el link para que puedan disfrutar de este himno por la paz.

Fuente: Eric Koch / Anefo / Wikimedia
Asimismo, por estos años, se publicaron una gran cantidad de revistas y diarios en los cuales, en el contexto de la Guerra Fría, se pronunciaron en contra de esta guerra. Argentina no fue la excepción. A continuación pueden apreciar uno de los tantos ejemplos por medio de Propósitos, una publicación dirigida por Leónidas Barletta, director del Teatro del Pueblo. Fue editada entre 1951 y 1976 y se caracterizó por el debate político, principalmente en torno a las denuncias en contra del imperialismo y su relación con las guerras de Indochina, Argelia y Vietnam. Tal y como Propósitos lo declaró desde su primer número, se propuso ser un “periódico definido en el panorama nacional” por medio de sistemáticas reflexiones acerca de la soberanía nacional en un contexto signado por la guerra fría y los movimientos de liberación surgidos al calor de la Revolución Cubana. Si están interesados/as pueden acceder a muchos números de esta publicación y otras en www.ahira.com.ar


Fuente: Sin firma, “Padres, hijos, Vietnam”, año XVI, nº 349, 2 de julio de 1970, p.2.
Número completo disponible en https://ahira.com.ar/ejemplares/propositos-no-349
Como podemos ver la prensa y los medios masivos de comunicación cumplieron un rol fundamental en la difusión de un movimiento antibélico que, en Estados Unidos, puso fin a la tradicional “cultura de la victoria” que había justificado la participación del país en conflictos bélicos ajenos sobre la base de que lo hacían guiados por principios honorables. La televisación de la guerra y la acción de periodistas comprometidos que circularon secretos del gobierno -como sucedió con la publicación de los papeles del Pentágono en la tapa del periódico New York Times- fueron claves en este cambio.
5.2. El Tercer Mundo
En marco de la Guerra Fría, se agruparon los países de África, Asia y América Latina en lo que se llamó el Tercer Mundo: un conjunto de países que mayoritariamente no se habían industrializado, dependían de las exportaciones de materias primas, eran pobres y buscaban dejar de ser colonias formales o informales. Esta identidad común se había gestado durante la Segunda Guerra Mundial, pues en ese contexto surgió un sentimiento antiimperialista producto de la opresión vivida, que desencadenó la organización de movimientos de liberación nacional y luchas anticolonialistas de distintas intensidades según las características particulares y las figuras sobresalientes de cada país. Para dar dos ejemplos extremos podríamos pensar en el caso de India, en donde se impuso la lucha pacífica liderada por Mahatma Gandhi y en Argelia, colonia francesa, en donde la escalada de violencia fue muy cruenta. Con respecto a este último caso fue notorio el compromiso asumido por los intelectuales como quedó registrado en el célebre prefacio de Jean Paul Sartre para Los condenados de la guerra, de Frantz Fanon (miembro del Frente de Liberación Nacional argelino), publicado en Francia en 1961. Esta obra tuvo una gran repercusión e influencia para los movimientos revolucionarios de los años 1960 y 1970.
Las y los invitamos a leer el siguiente fragmento de Sartre:


Fuente: Jean Paul Sartre, "Prefacio" a Frantz Fanon, Los condenados de la tierra, México, Fondo de Cultura Económica, 1963, p. 20 [original francés 1961]
Lo cierto es que, más allá de las diversas modalidades, el proceso de descolonización fue un hecho. Entre 1947 y 1960 se independizaron casi todas las colonias que los europeos tenían en Asia y África.
Como vimos con el caso Vietnam, y quedó claramente plasmado en el caso argelino, los procesos de descolonización estuvieron atravesados por el clima y las disputas de la Guerra Fría. Así como la intervención norteamericana en Vietnam sucedió al proceso de descolonización respecto de Francia y estuvo motorizada por el temor a la expansión comunista en la región, los movimientos de Liberación Nacional del Tercer Mundo fueron, en muchas ocasiones, apoyados por la Unión Soviética como parte de su competencia con Estados Unidos. Incluso, el desarrollo de la Doctrina de Seguridad Nacional y su principal centro de irradiación (la Escuela de las Américas) contó con la participación de generales del ejército francés que, en el marco de la Guerra de Argelia, habían diseñado estrategias para la llamada guerra contrainsurgente.
En los siguientes mapas pueden observar los procesos de descolonización de Asia y África.
6. Segunda Guerra Fría (1979-1985)
Durante la década del ‘70 el mundo vivió una crisis económica que echó por tierra el paradigma keynesiano dominante luego de la Segunda Guerra Mundial. A los problemas que arrastraba el sistema monetario internacional y el agotamiento del modelo industrial fordista, en 1973 se sumó la decisión de los países nucleados en la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), entre los cuales se encuentran Irán, Irak, Kuwait, Arabia Saudita y Venezuela, de elevar el precio del petróleo. Esto fue en respuesta a la guerra de Yom Kipur librada entre, por un lado, una coalición liderada por Egipto y Siria y, por otro, Israel. Como consecuencia, se produjo un proceso inflacionario acompañado de estancamiento económico denominado “estanflación”. Se puso de manifiesto el agotamiento de la expansión económica de la Segunda Posguerra y se abrió paso a políticas que algunos autores denominan neoliberales. Ellas se analizarán en el Bloque 5.
Estos años estuvieron signados por un nuevo escenario en el que, bajo la administración de Jimmy Carter, y aún más con la de Ronald Reagan, se endurecieron las medidas establecidas por los Estados Unidos hacia la Unión Soviética, calificada ahora como el “imperio del mal” y hacia aquellos países posibles de adoptar las ideas comunistas, los llamados países del Tercer Mundo. Esta política agresiva se vio reflejada en el aumento del gasto militar que Reagan, en acuerdo con ciertos sectores industriales, destinó a la producción de armamentos y, sobre todo, con lo que popularmente se conoció como “la guerra de las galaxias”; un proyecto de defensa estratégica que proponía un desarrollo tecnológico que asegurase de forma absoluta cualquier amenaza soviética. ¿De qué manera se lograría esto? El plan procuraba establecer un escudo antimisiles para proteger a los norteamericanos ante un posible ataque soviético por medio de proyectiles nucleares. Para ello, se utilizarían también rayos láser proyectados desde satélites espaciales. El objetivo era claro: mostrar una superioridad tecnológica inapelable. Si bien este proyecto nunca se concretó, el impacto que tuvo en la opinión pública y política fue mayúsculo.
Un reconocido historiador, E. P. Thompson formó parte del movimiento pacifista en contra de “la guerra de las galaxias”. En este sentido, se dedicó a investigar, escribir y dictar conferencias sobre este tema del cual conoció detalles técnicos, tecnológicos, gastos y conexiones corporativas que formaban parte de este plan. Thompson publicó un libro detallado en el que crítica esta política desarrollada por Estados Unidos en la Segunda Guerra Fría.

No sólo los norteamericanos avanzaron hacía un discurso más intransigente con el enemigo soviético. Los soviéticos, que vivían una prolongada crisis política, económica y social interna (debido a las limitaciones del deshielo y a la incapacidad de renovar el sistema de planificación centralizada) también utilizaron la retórica de la guerra Fría para aplacar la disidencia interna, sostener y ampliar su esfera de influencia. Un ejemplo de esto fue la decisión de invadir Afganistán en 1979. Esta decisión, según el gobierno de Moscú, fue tomada en respuesta al pedido del gobierno de la República Democrática Afgana que enfrentaba la insurgencia de los muyahidines (fundamentalistas islámicos) apoyados por Estados Unidos y otras potencias occidentales. Como podemos ver, durante este período el Oriente Medio se convirtió en una de las zonas calientes de la Guerra Fría.
En la siguiente foto se lo puede ver en una manifestación pacifista de 1980.

Fuente: Foto de Nueva Sociedad, n° 265, septiembre- octubre 2016, s/p. Disponible en: https://nuso.org/articulo/la-politica-de-la-historia-desde-abajo/
No obstante la escalada de un discurso virulento que parecía remitir a la “Primera Guerra Fría”, en este período no se interrumpió la comunicación entre las potencias enfrentadas y a partir de 1985, las nuevas figuras que aparecieron en la escena modificaron el rumbo de la Guerra Fría. El desplazamiento de Leonid Brézhnev al nuevo secretario del Partido Comunista Mijaíl Gorbachov marcó la decisión de llevar a cabo una reforma interna que implicaba sostener la distensión en política exterior.
7. La descomposición (1985-1991)
A principios de la década de 1980 la Unión Soviética enfrentaba varios problemas profundos: el desafío militar de los Estados Unidos en la Guerra Fría y la necesidad de aumentar el gasto militar para continuar la carrera armamentística, la caída de los precios de las exportaciones petroleras, la disminución del ritmo de crecimiento de la economía y las dificultades para desarrollar la tecnología y la eficiencia en el sistema de planificación centralizada. Con la asunción de Gorbachov en 1985 como nuevo secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética, se reanudó el diálogo entre las superpotencias y se estrecharon los lazos diplomáticos con Estados Unidos.
Con nuevos aires de cambio, este dirigente propuso estrechar los lazos diplomáticos con Estados Unidos y poner en práctica una nueva política basada en dos términos: glasnost y perestroika, los cuales se traducen en implementar una “transparencia comunicativa” y “reestructuración política” en la Unión Soviética. Estas reformas tenían un objetivo: revitalizar al socialismo y rescatarlo frente a la prolongada y creciente marea de críticas al ineficiente sistema de planificación centralizada, la inaceptable corrupción de la burocracia del Partido y la vigencia de un clima cultural y político represivo”. Las reformas económicas (“perestroika”) aspiraban a mejorar la disciplina laboral y la eficiencia de la producción mediante la descentralización de la administración económica, la participación de empresas privadas y la apertura del comercio y las inversiones del exterior. Las reformas no dieron los resultados esperados y se enfrentaron a la resistencia de los funcionarios políticos y económicos del Estado, por lo que desde 1987 Gorbachov impulsó un proceso de democratización, apertura política y transparencia informativa (“glasnost”), profundizó las expectativas de la ciudadanía frente a la apertura de espacios de participación y debate. La insatisfacción reinante y la frustración ante el fracaso de la perestroika pronto se tradujeron en críticas que se dirigieron hacia el Partido oficial, el sistema comunista y el propio Gorbachov. La inestabilidad que se vivía por entonces, que afectó el nivel de vida de la población, no favoreció la implementación de medidas concretas. Así, aquel proceso de reforma que incluía la finalización del Pacto de Varsovia y la desaceleración de la carrera armamentística, derivó inintencionalmente en el derrumbe y la disolución de la Unión Soviética. Pues la reforma de la Constitución para democratizar la sociedad, que llevó a la desintegración de la autoridad vigente, y la apertura al mundo capitalista por medio de la liberalización de los mercados condujo a una “anarquía económica” que aceleró el proceso de desintegración.
Asimismo, la apertura política y económica significó la separación del régimen de los países de la zona oriental, que se autoproclamaron independientes. Y, cuando Gorbachov decidió retirar las tropas soviéticas de la República Democrática Alemana, fue inminente la caída del muro de Berlín el 8 de noviembre de 1989. Este fue uno de los principales hechos que marcaron la clausura del orden bipolar que distinguió a la Guerra Fría.
En medio de enfrentamientos entre conservadores (liderados por Boris Yeltsin), reformistas y radicales, los movimientos autonomistas de varias repúblicas nacionales que integraban la Unión Soviética, las noticias sobre el derrumbe de los regímenes comunistas en Europa del este y una grave crisis económica, la crisis política llevó en 1991 a la disolución de la Unión Soviética y al colapso de la economía, que hasta entonces estaba todavía en gran medida en manos del Estado.
Fotos del día de la caída del Muro de Berlín: 9 de noviembre de 1989
Fuente: Cedoc y Friedhelm Sprenger / Fuente: The Grosby Group /
Fuente: Imagen: picture-alliance/dpa
Les recomendamos enfáticamente ver la película Good bye Lenin! (2003), dirigida por Wolfgang Becker. Esta película retrata el derrumbe de Berlín Oriental a partir de la historia de Alex (Daniel Brühl). Concretamente, días previos a la caída del Muro de Berlín, el 9 de noviembre de 1989, la madre del personaje central (Alex), una mujer fiel a las ideas comunistas, entra en coma. Cuando despierta unos meses después, su hijo hará todo lo que tenga a su alcance para que no se entere de que ya no existía su Alemania comunista, ahora reunificada y capitalista. Les dejamos una escena maravillosa en la cual la madre se encuentra con la nueva realidad:
Boris Yeltsin será elegido como el nuevo presidente, quien creó la Comunidad de Estados Independientes. En 1991 se produjo, finalmente, la desintegración definitiva de la Unión Soviética.
8. A modo de balance
En las páginas anteriores abordamos el período de la Guerra Fría (1946-1991) caracterizado por un orden bipolar definido por la confrontación entre las dos superpotencias de la segunda posguerra: Estados Unidos y la Unión Soviética. Este período se caracterizó por la división de dos zonas de influencia: la occidental capitalista y la oriental socialista, las cuales compitieron por imponer su dominio mundial por medio de distintas dimensiones: la ideológica, con una propaganda agresiva que hizo uso de los medios masivos de comunicación, la económica, la militar, el espionaje y la sobresaliente carrera espacial.
A su vez, a partir de este enfrentamiento observamos que hubo momentos de mayor o menor tensión, entre represiones, guerras, movimientos políticos por la paz y la incidencia de los no alineados -el Tercer Mundo y los procesos de descolonización-, que expresaron tanto esos antagonismos como el agotamiento de un escenario rígido, que construía enemigos externos e internos, y que se sostenía por el temor latente de una posible guerra nuclear.
9. Bibliografía del bloque
- Hobsbawm, Eric (2009). Historia del siglo XX. Buenos Aires. Editorial Crítica.
- Mc Mahon, Robert (2009), La Guerra fría, una breve introducción, Madrid, Alianza.
- Patula, Jan Patula (1993), “La primavera de Praga (1968)”, en Europa del Este. Del Stalinismo a la Democracia, México, Siglo XXI, pp., 184-210.
- Procacci, Giuliano (2004), Historia General del siglo XX, Barcelona, Crítica.
- Saz Campos, Ismael (1993), Historia del Mon Contemporani. Valencia. Generalitat Valenciana.
- Seidman, Michael, (2018) La revolución imaginaria. París, 1968, Alianza, Madrid.
- Veiga, Da Cal y Duarte, La paz simulada. Una historia de la Guerra Fría 1941-1991, Madrid, Alianza.
10. Autoevaluación
Para realizar la autoevaluación y ponerte a prueba, podés hacer clic en este enlace.
|
Si no tenés un usuario creado en este campus no podés hacer las autoevaluaciones. Te dejamos las instrucciones para poder realizarlas:
|

