Ambiente: El mundo que somos, cómo nos conectamos lo vivo y lo no vivo en el ambiente.

Sitio: Campus Claves Académica
Curso: Biología - EnlaceUBA
Libro: Ambiente: El mundo que somos, cómo nos conectamos lo vivo y lo no vivo en el ambiente.
Imprimido por: Invitado
Día: lunes, 16 de febrero de 2026, 03:08

1. Entrando en tema

Transcripción del audio: "En Biología las preguntas y conocimientos tienen el foco, lógicamente, en los seres vivos: ¿qué moléculas componen a los organismos? ¿Cómo adquieren y utilizan esos organismos la energía que les permite funcionar? ¿Cómo guardan y transmiten la información de las características de cada ser vivo a su descendencia? ¿Cambian los organismos a medida que transcurre la vida de la Tierra y cómo sucede eso? Estas son algunas preguntas que nos hemos hecho históricamente en el estudio de la Biología y nos han llevado a investigar y buscar sus respuestas para entender la lógica general de la vida. Ahora les proponemos un ejercicio mental: imaginen un paisaje cualquiera, ¿hay un único organismo? Seguro que no, ¿no? habrá plantas, algún insecto, otros animales, etc. Podemos asegurarles que los seres vivos siempre viven en compañía: no existen organismos que vivan aislados. Pero… ¿cómo viven y se relacionan los organismos en los sistemas naturales? ¿Qué vínculo guardamos, por ejemplo los seres humanos y nuestras sociedades con el ambiente que nos rodea o lo que llamamos “la Naturaleza”?"

En este módulo vamos a explorar el ambiente, las distintas relaciones entre los seres vivos y cómo se integran y complementan, en una interacción que permite que los sistemas naturales funcionen. En particular vamos a hablar de humedales, un tipo de ecosistema muy importante y altamente amenazado por las actividades humanas que además, en nuestro país, son objeto de debate gracias a la ley de humedales que tiene como objetivo protegerlos.

2. Nunca solos (a veces, incluso, “mal acompañados”)

A. Todo bicho que camina tiene nombre y apellido

Un grupo de amigas/os emprende una aventura natural: muy cerquita de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires visitan el Parque Nacional Ciervo de los Pantanos. Lo primero que se encuentran es un cartel con el emblema del parque, que es un ciervo nativo de la zona. Sin embargo uno de los guardaparques le cuenta a las y los visitantes que el ciervo no es el único animal del parque: habrá un puma que lo mire con cariño para el almuerzo, y una pulga, que también come “del” ciervo, pero de otra manera, y un pájaro que, posado en el lomo del ciervo, “vigila” mientras sus congéneres pájaros se alimentan ahí cerquita. Una de las visitantes, L, estudiante para diseñadora gráfica, no puede dejar de pensar que entonces el emblema del Parque Nacional debería cambiar y agregar las demás especies, para estar más completo (Figura 1).

logo del Parque Nacional con ciervo, puma, ave y pulga, con fondo de plantas.

Figura 1: El emblema del Parque Nacional Ciervo de los Pantanos, con los agregados según información del guardaparques. Desde en rincón con el número (1) un puma al acecho; en el lomo del ciervo con el (2) un pájaro alerta que avisa a otros de su especie ante la llegada de predadores; sobre el ciervo con el (3) una pulga hiper ampliada.

Aún con este emblema “ampliado”, otro de los amigos que visita el Parque nota que en el esquema el ciervo está rodeado de vegetación: pastos, algunos arbustos en el fondo, incluso un árbol. Es decir que no solo está acompañado por otros animales, sino que también hay plantas. Ahí empiezan a surgir las dudas entre las y los visitantes: todo “lo que es verde”, ¿funciona igual que los animales? ¿influye en la existencia del puma? Para ayudar a las y los amigos en sus interrogantes, empecemos por entender que todos los organismos que conocemos comparten características por las que pueden ser agrupados y clasificados. ¿Cómo? Los criterios  varían, pero en general se utilizan características “sencillas”: si los cuerpos están compuestos por una o muchas células, si esas células están compartimentalizadas internamente o no, cómo se alimentan (cómo adquieren la materia prima y la energía que requieren para vivir), etc. Si bien hay varias clasificaciones que conviven actualmente, podemos hacer una síntesis en la siguiente figura (Figura 2):

Figura 2: Una de las formas posibles de clasificar a los seres vivos de nuestro planeta. Árbol filogenético o esquema arborescente que muestra las relaciones evolutivas entre organismos con un ancestro común (origen del tronco). Los 5 grupos actuales representados son las bacterias, las arqueas, los protistas, las plantas, los hongos y los animales.

Hay trillones de seres vivos en el planeta. No es nada fácil etiquetar a cada uno y todavía más difícil es ponerse de acuerdo en una clasificación que sea “universal” y en la que todas/os las/los expertas/os estén de acuerdo. Sin embargo, no perdamos de vista por qué clasificamos a los seres vivos: para conocerlos, para saber de su existencia y para entender cuál es su función en los sistemas naturales. Es importante considerar también que, como especie, estamos generando un gran impacto ambiental, cambiando las características del ambiente, provocando que muchos organismos abandonen sus hábitats, incluso que desaparezcan.

ícono caja biología 

El futuro llegó hace rato (y sí, es todo un palo)

El uso de los (mal llamados) recursos naturales” por parte de la especie humana ejerce una gran presión sobre los sistemas naturales: nos alimentamos, nos vestimos, construímos nuestras casas y extraemos combustibles a una velocidad muy grande, tan grande que los ecosistemas del planeta no dan abasto. En particular, nuestra transformación de los territorios que habitan ciertas especies, ya sea construyendo ciudades o creciendo cultivos, tiene un impacto muy negativo sobre la supervivencia de ciertos organismos, tanto que la comunidad científica considera que hemos puesto en marcha una “6ta extinción en masa” de vertebrados, comparable con otras 5 que ocurrieron previamente en nuestro planeta (Figura 3).

gráfico de dos ejes con una línea de color por organismo que representa la tasa de extinción a lo largo de los años

Figura 3: Gráfico que muestra, en el eje vertical, especies de vertebrados extintas, y en el eje horizontal, intervalos de tiempo considerado. Redibujado de Ceballos y col. (2015), Science.

Como se observa en el gráfico, se presentan 4 líneas de 4 colores: a lo largo del tiempo, la línea que corresponde a los mamíferos es la más alta, que más especies extintas tiene, incrementándose notablemente a partir del año 1700, coincidiendo con la aparición de la Revolución Industrial y el consecuente aumento en el uso de los recursos naturales (en cantidad y velocidad de extracción). Los valores que le siguen en cantidad de especies extintas corresponden a las aves (línea violeta). La más suave y menos empinada de las curvas que se presentan es punteada y negra e indica la extinción esperada sin el efecto de las actividades humanas, es decir, sin el "efecto humano". Por el alto número de especies extintas, algunos organismos como los mamíferos parecen más sensibles a nuestras actividades, es decir que nuestro efecto negativo ha sido mayor sobre ellos. Es importante conocer a los seres vivos que co-habitan la Tierra con nosotros: en primer lugar, porque tienen derecho a la vida, y en segundo lugar, porque de su interacción con otros organismos y con el entorno surgen algunas propiedades que resultan en nuestra capacidad de crecer cultivos de plantas o tener agua potable, y que desde nuestro punto de vista como especie decimos que nos brindan “servicios ecosistémicos”.

Ahora que tienen un panorama de la diversidad que habita nuestro planeta, podemos pensar si en el lugar que eligieron las y los amigos para acercarse a la naturaleza existen representantes de todos estos Reinos o grupos. Spoiler: ¡claro que si! Todos los organismos representados en la Figura 2, por más cerca o lejos que aparezcan dibujados, tienen el potencial de influir en la vida de los otros. Para entender esta cualidad tenemos que pensar a los organismos en un espacio concreto, con ciertos recursos y condiciones, y ciertas necesidades para satisfacer.

B. ¿Ecosistema, hábitat y bioma son lo mismo?

Vamos a hablar de ecosistema como el espacio de interacción entre el ambiente biológico (los organismos) y el ambiente físico y químico (la luz, el agua, los minerales, la temperatura y todo lo que se nos ocurra que proporcione las condiciones de vida y a la vez que es fuente y destino de energía y materia). Muchas veces confundimos el término ecosistema con el de bioma, y a esta confusión se suma el término hábitat. Para pasar de un término a otro, necesitamos cambiar la escala: pensemos en los biomas como regiones completas de territorio, incluyendo la vida, el ambiente y el clima. Dentro de un bioma, entonces, habrá varios ecosistemas tal como los definimos previamente, y pensando en un ecosistema en particular, encontraremos varios hábitats, a los que podemos definir como el espacio en el que cada especie o población vive, con todas las características (abióticas o bióticas) que requiera (Figura 4).

meme del cantante Drake sobre cuándo corresponde decir ecosistema.

Figura 4: El uso incorrecto (como espacio de interacción entre el ambiente biótico y abiótico) y el uso correcto (como el espacio de interacción entre los ambientes biótico y abiótico) de los términos hábitat y ecosistema.

Conociendo entonces la multiplicidad de hábitats que puede haber en un mismo ecosistema, es altamente probable que en cualquiera de ellos haya organismos de todos los reinos, uni o pluricelulares, autótrofos o heterótrofos full time o cuando puedan y quieran, conviviendo en un mismo ecosistema. Ahora bien, ya que varias especies comparten hábitat y recursos, es lógico que surjan “asperezas” y “alianzas” en la convivencia (¿o acaso ustedes no peleaban con sus hermanas/os por algún juguete, o se complotaban con ellas/os para conseguir que sus familias les compraran más helado?). La ecología (la rama de la biología que estudia las interacciones entre los seres vivos y el ambiente) cataloga a estas interacciones, les pone nombre y apellido y, sobre todo, evalúa los efectos que tienen para los distintos organismos. 

3. Hoy por ti, mañana por mí (ponele): interacciones bióticas

A. ¿Nos seguimos o te doy unfollow? aliados y enemigos de la Naturaleza

Como ya dijimos, ningún organismo vive en soledad: en un mismo hábitat no solo hay otros individuos de su misma especie, sino que también hay organismos de otras especies. En algunos casos una especie “A” beneficia a otra: con su presencia, permite o facilita la presencia de una segunda, “B”. ¿Y qué pasa con la especie que proporcionó el beneficio, es decir “A”? Bueno, podría también beneficiarse, o podría no afectarle la interacción con “B”. Una tercera posibilidad es que la presencia de una especie perjudique a otra especie, quitándole algún recurso, o matándola (algo que ocurre frecuentemente en el mundo natural). Para identificar todas las interacciones posibles entre dos especies se suele utilizar un gŕafico con dos ejes, donde cada combinación de efectos tiene un nombre propio, y en donde los efectos positivos se señalan en la zona positiva de los ejes y los efectos negativos se indican en la zona negativa de los mismos (Figura 5).

Figura 5: Gráfico con dos ejes, donde se representan las 4 interacciones posibles entre pares de organismos en el PN Ciervo de los Pantanos: cuadrante superior derecho: mutualismo (benéfica para ambas especies); cuadrante inferior derecho: parasitismo (benéfica para una especie, perjudicial para la otra); cuadrante inferior izquierdo: competencia (perjudicial para ambas especies); cuadrante superior izquierdo: predación (benéfica para una especie, perjudicial para la otra). 

B. “Multitasking” en el mundo natural

Transcripción del audio: "Mientras recorren el parque, las y los amigos se maravillan con lo que ven y oyen en el sendero que transitan: aves cantando, pastos entreverados con árboles y lianas, abejorros que van y vienen, “algo” que se mueve entre la hojarasca del suelo. A lo lejos hay una laguna, mientras se acercan ven algunos patos y escuchan ranas que cantan. Una de las amigas, que vamos a llamar S, piensa que este lugar es muy parecido a una ciudad: complejo, ruidoso, conectado, lleno de movimiento, y reflexiona: ¿cómo será la vida de cada organismo? ¿Cómo es el día a día de las interacciones entre organismos? ¿Será que interactuan solo con organismos de su misma especie? Suena raro, ¿no? Piensa en ella misma, en cómo se relaciona con muchísima gente y organismos en ámbitos distintos y con relaciones “desiguales”: con sus jefes, con sus amigas/os, con sus compañeras/os de Facultad, con las plantas y la gata de su casa y los insectos de todas partes. Y suena difícil que la vida de un organismo se limite a interactuar con pares o iguales…"

De la misma manera que no podemos concebir a un individuo viviendo en aislamiento, podemos pensar que no es una única interacción la que lo vincula al resto de los seres vivos: será depredador al mismo tiempo que competidor y/o mutualista, o cualquiera de las combinaciones que nos podamos imaginar. Es casi como pensar que los seres vivos hacen multitasking de interacciones: competirán con pares por los mismos recursos mientras se “cuidan” de no terminar en las fauces de un predador y se rascan para sacarse de encima algunos parásitos externos (llámese pulga o garrapata). Independientemente de la cantidad de interacciones en las que forme parte un organismo, es muy probable que muchos de estos vínculos involucren algo que nos mueve a todas/os: la COMIDA. Conseguir comida, comerse a alguien, ser (o no ser) comida/o se lleva gran parte del tiempo de la vida de los seres vivos. En términos ecológicos formales, ustedes conocerán esta visión “comido-céntrica” como trama o red trófica, pero les proponemos mirarlo desde la dimensión de lo que implica en términos de transferencia de materia y de energía

 

4. Multiverso ecosistemas: flujo de energía y ciclo de los materiales en los ecosistemas

A. Tomala vos, dámela a mí: la energía fluye

La capacidad de los autótrofos de fabricar moléculas de las cuáles se pueda extraer energía determina la base energética de los ecosistemas: la diversidad de organismos que encontramos en un ecosistema depende, en su totalidad, de la energía que pueda transferirse desde los organismos productores (el nombre ecológico que reciben los autótrofos según su rol en la Naturaleza) hacia los consumidores (los organismos heterótrofos que se alimentan directa o indirectamente de los productores). Podemos utilizar una figura (Figura 6) para comprender esta idea:

flujo de energía en dos ecosistemas con 3 niveles (productores, consumidores primarios, consumidores secundarios).

Figura 6: Representación del flujo de energía como pirámide de tres niveles, en dos ecosistemas: A) (panel izquierdo): ecosistema con una amplia base energética por gran presencia de productores; B) (panel derecho): ecosistema con una pequeña base energética por presencia de poca cantidad de productores. Las flechas amarillas indican la transferencia de energía entre un nivel y otro, y su tamaño representa la energía involucrada en la transferencia.

En la base de los sistemas naturales, como sostén energético y primer nivel trófico, están las plantas y otros productores, a partir de los cuales la energía se transfiere hacia los consumidores, que representan un segundo nivel trófico denominado herbívoros. La energía que llega a ese nivel es menor que la que está en el nivel anterior porque hay ineficiencias en la transferencia cada vez que la energía pasa de un nivel a otro. Lo mismo sucederá con la transferencia energética entre herbívoros y carnívoros primarios, el siguiente nivel (y, en el caso de que lo hubiera, entre los niveles carnívoros primarios y carnívoros secundarios).  

Este proceso, que involucra el ingreso de energía al ecosistema, sus transformaciones y transferencias comenzando por los productores al resto de los niveles, y su salida del ecosistema, se conoce como flujo de energía. Pero sabemos que esta transferencia es de energía y también de materia, porque esa energía está contenida en el alimento, en moléculas como la glucosa dentro del alimento. Por lo tanto, hay simultáneamente una transferencia de energía y de materia entre organismos de distintos niveles tróficos. Sin embargo hay una diferencia crucial entre la energía y la materia que pasa de un nivel a otro: mientras la energía fluye, la materia cicla. Vamos de a poco: la energía entra a los ecosistemas a través de la fotosíntesis, cuando los autótrofos transforman la energía del sol en energía química, contenida en los alimentos. Cada transferencia al siguiente nivel implica una ineficiencia, y a esto sumamos que algunos tipos de energía -como el calor- son emitidos por los seres vivos, por lo cual hay energía que sale del ecosistema. Es por esto que decimos que la energía fluye: entra a través de la fotosíntesis, una parte queda retenida en los organismos, y otra parte se va del ecosistema, se disipa.

B. La materia cicla (porque nada se pierde, todo se transforma)

Lo que ocurre con la materia difiere notablemente con lo que sucede con la energía: podríamos seguir un átomo de carbono (C) en un loop infinito entre la atmósfera-un autótrofo-un consumidor-el suelo- de vuelta a la atmósfera, porque ese átomo se recicla permanentemente (Figura 7). Es fijado desde la atmósfera a un hidrato de carbono (la glucosa) mediante la fotosíntesis en un productor como un pasto. Luego es consumido por un herbívoro (nuestro querido ciervo de los pantanos) que lo respirará, o pasa a ser respirado por un organismo del suelo (una bacteria o un hongo, por ejemplo) que degrada al ciervo luego de su muerte. En cualquier caso, el átomo de C vuelve a la atmósfera y queda disponible para ser utilizado nuevamente por otro organismo autótrofo. La moraleja es, entonces, que el primer reciclaje de todos empieza en la Naturaleza. Este recorrido -con ciertas diferencias- puede pensarse prácticamente para cualquier elemento de la tabla periódica como el fósforo, nitrógeno, calcio, etc. Entonces vamos a hablar de flujo de energía y de ciclo de los materiales para todos los ecosistemas de nuestro planeta. ¿Vamos un poco más allá? Podemos entender esto explorando dos procesos clave que diferencian a los ecosistemas: la productividad y la descomposición.

el ciclo del carbono en el P N Ciervo de los Pantanos.

Figura 7: Visualización del ciclo de los materiales para un elemento particular, el carbono (C). Las flechas lila muestran como el C pasa de la atmósfera a las plantas y de allí al ciervo. Al morir el ciervo, el C pasa a descomponedores y luego regresa a la atmósfera como CO2.

Si bien nos referimos al flujo de energía y al ciclo de los materiales pensando en un ecosistema particular, podríamos considerar uno inmenso, un gran ecosistema, el más grande posible: el planeta entero. En este caso, parte de la energía que recibimos del sol se quedará en la Tierra (efecto invernadero), y otra parte se disipa y vuelve al espacio. No ocurre lo mismo con los materiales: ciclan de manera perpetua dentro de nuestro planeta, y si se “extraen” de alguna región, esa región lo pierde, y cuando se “depositan” en otra región, esa región lo gana. O sea que tendremos consecuencias dispares para los sistemas de origen y destino (CAJA 2).

ícono caja biología 

Saluden a los nutrientes que se van

La Argentina es un país agroexportador, y uno de sus principales productos son los granos. Soja, trigo, maíz y girasol -en ese orden- son los cuatro primeros cultivos en cantidad de superficie de producción. Pero ¿se pusieron a pensar qué es lo que se extrae de un sistema cuando llega el momento de la cosecha? Eso mismo se preguntaron Cruzate y Casas (2009) y elaboraron los mapas de la Figura 8, que muestran un resultado contundente: cuando nos llevamos los granos de un cultivo, nos llevamos (muchos) nutrientes.

se presentan dos mapas que demuestran la extracción nutrientes en granos en Argentina.Tomado de Cruzate y Casas, 2009.

Figura 8: Mapas que demuestran la extracción de nitrógeno (N, a la izquierda) y fósforo (P, a la derecha) en los granos por departamento en Argentina. A mayor intensidad de los colores (azul para N , rojo para P) más cantidad de nutriente extraído. El mapa de la izquierda representa la extracción de nitrógeno (epicentro de extracción en azul oscuro, centro de Santa Fe, Córdoba y norte de Buenos Aires); mapa de la derecha representa la extracción de fósforo (epicentro de extracción rojo oscuro), mismos sitios. Tomado de Cruzate y Casas, 2009.

Además, mover nutrientes tiene consecuencias para los ecosistemas locales. La falta de nutrientes implica que se deberá fertilizar si se pretende crecer plantas. Los excesos de N y P que se lavan de los campos con la lluvia o por la aplicación incorrecta de fertilizantes pueden incorporarse a las napas y/o descargarse en cursos de agua, provocando la eutrofización de los mismos, y una explosión poblacional de algas o de cianobacterias (Figura 5.9), que consume y reduce el oxígeno de en el  agua y provoca, entre otras consecuencias, mortandad masiva de peces. 

(a) exceso de algas (verdes, brillantes) en la costa de un lago, (b)  algas en función de fósforo en un sistema acuático.

Figura 9:  (a) imagen de la costa de un lago con crecimiento excesivo de algas. (b) gráfico que muestra que una mayor concentración de P en cuerpos de agua se corresponde con una mayor biomasa de cianobacterias. Tomados y redibujados de Smith y Schindler (2009), TREE.

5. ¿Cuánta energía es mucha? ¿Con estos materiales estamos? Productividad y descomposición como atributos ecosistémicos

A. Los autótrofos, campeones de la productividad

Empiezan a caer un par de fichas entre las y los amigos que visitan el Parque Nacional Ciervo de los Pantanos. S tiene una revelación: todas las plantas que se cruza en su camino representan energía: energía lumínica “capturada” gracias a la fotosíntesis, transformada en energía química y almacenada en los enlaces de la molécula de glucosa. Si pusiéramos todas esas plantas en una caja, esa caja representaría entonces una cantidad de energía disponible, en ese ecosistema, para transferir al resto de los niveles tróficos. A la energía acumulada en cualquiera de las cajas vamos a llamarla biomasa. Para comparar entre ecosistemas no nos alcanza con saber cuánta biomasa producen, deberíamos tener en cuenta también en cuánto tiempo y en qué superficie, porque no es lo mismo la producción de biomasa de un metro cuadrado en un día que a lo largo de un año y en 100 metros cuadrados. Así nace el concepto de productividad, que es la cantidad de biomasa acumulada por unidad de superficie por unidad de tiempo. ¡Venga una comparación, ahora, en términos de productividad, entre distintos ecosistemas, como la estepa patagónica, el pastizal pampeano y la selva paranaense! (Figura 10). Pero ojo: siempre tenemos que comparar compartimentos equivalentes, es decir, raíces con raíces, troncos con troncos… y, por supuesto, productores con productores. Por eso uno de los atributos más importantes que podemos conocer sobre un ecosistema es la productividad primaria: la cantidad de biomasa por superficie y tiempo que generan los productores.

las imágenes de la “a” hacia “c” muestran un incremento en la cobertura vegetal de la estepa hacia la selva.

Figura 10: Imágenes de (a) la estepa patagónica; (b) el pastizal pampeano y (c) la selva paranaense. Tres biomas muy distintos cuya productividad es diferente, lo que se evidencia en la cobertura vegetal creciente y la cantidad de suelo desnudo decreciente desde (a) hasta (c). Imágenes: Sobre la Tierra, FAUBA y Economis.

B. La descomposición depende de (muchos) heterótrofos

Y entonces, si tan centrales son los autótrofos ¿qué hace el resto de los organismos?¿Sólo consumen? Sabemos que los seres vivos suelen relacionarse, asociarse o competir por el alimento, por lo que podemos pensar que, por fuera de los autótrofos, sólo existen consumidores. Pero cuidado, porque reducir el rol de los consumidores a meros comensales es incorrecto: ese consumo, parcial o total, que puede implicar la muerte del individuo consumido (o la remoción de buena parte de su biomasa) tiene un rol central para el ecosistema: representa el motor a través del cual los nutrientes ciclan. Así, una bacteria y un hongo del suelo cooperan descomponiendo porciones de un ciervo de los pantanos, degradando y simplificando sus restos y estructuras, y liberando  formas utilizables de los distintos nutrientes que pueden ser incorporadas por otros organismos, siendo  absorbidas a través de las raíces de una planta. Tal como lo comentamos antes para el carbono, podemos seguir cualquier átomo, por ejemplo uno de nitrógeno, desde que es parte de una proteína en el ciervo, a otros compuestos con nitrógeno en el suelo (gracias al trabajo de los organismos descomponedores) que pueden más tarde ser absorbidas por las raíces de un pasto y formar parte de una proteína en este organismo. Exactamente el mismo átomo. Y si esa proteína terminara formando parte de una semilla del pasto, y algún ciervo de los pantanos encontrara ese pasto y le pareciera un alimento delicioso… pasaría a integrar la biomasa del ciervo, luego de ciertas transformaciones (Figura 11). Tanto para este átomo particular como para otros de otros elementos, hay muchas posibilidades de circulación, dependiendo de los organismos presentes en el ecosistema y sus interacciones.

meme sobre la transitoriedad de los nutrientes en los distintos organismos de un ecosistema.

Figura 11: Un nutriente como el nitrógeno y su paso transitorio como parte de la biomasa de los distintos organismos del ecosistema: el predador cree poder “retener” el nitrógeno de la presa pero solo lo alberga transitoriamente, hasta que el propio predador muera y ese nitrógeno pase a ser parte del descomponedor.

6. Humedales: hogar de muchos y alimento para todos/as

 A. Los humedales y su importancia como sostén de la biodiversidad

Transcripción del audio: "Como sospecharán, no enviamos a las y los amigos a visitar el Parque Nacional Ciervo de los Pantanos por casualidad. Los organismos que vienen acompañando su aventura y nuestro relato con “nombre y apellido” no fueron elegidos de manera aleatoria. Forman parte de un tipo particular de ecosistema, que está presente en este  Parque y que reviste una importancia enorme en el bienestar de las sociedades humanas: los humedales. Esto enciende la curiosidad de uno de los visitantes, M, que recuerda un bombardeo de noticias, tuits y reels con opiniones y bailecitos diversos a favor y en contra de una ley que sale y no sale. Y sobre todo, recuerda humo y fuego, mucho fuego. Y ahí frente a la Laguna del parque, dice: ¿che, esto no se quemó hace poco? Si, le contesta el guardaparque, igual que muchos humedales en nuestro país."

Los humedales son ecosistemas en los que una parte del territorio se encuentra total o parcialmente sumergida por agua en algún momento del año. Los seres vivos que habitan los humedales presentan adaptaciones compatibles con la dinámica de estos sistemas, e incluso existen especies que habitan exclusivamente en ellos. Son sitios de enorme diversidad, representan reservas importantes de agua dulce y previenen inundaciones y erosión de las costas. Además proveen espacio para el cultivo de cereales y hortalizas y la cría de animales que abastece de alimentos a un número considerable de personas alrededor del mundo. En consecuencia, muchos asentamientos urbanos se instalan en zonas de humedales, transformándolos y modificando su funcionamiento, tanto que muchas veces los perjudican. Argentina cuenta con una gran superficie de estos ecosistemas (algunas estimaciones proponen más de ¡5 millones de hectáreas!) con características muy diversas: los organismos ya mencionados pueden encontrarse en el Delta del río Paraná (Figura 12), pero también son humedales las vegas, los mallines y los barreales de las zonas áridas.  

foto de una laguna en el P N Ciervo de los Pantanos con aves acuáticas, vegetación acuática flotante y juncos.

Figura 12: Foto de la laguna del PN Ciervo de los Pantanos, con aves acuáticas, mayormente patos de especies distintas, vegetación acuática flotante y manchones de lo que parecen ser juncos (vegetación adaptada a condiciones de inundación) (imagen: Administración de Parques Nacionales, https://www.argentina.gob.ar/parquesnacionales/ciervodelospantanos)

B. Las amenazas sobre los humedales y un intento (aún fallido) por protegerlos

Los humedales son centrales para la supervivencia de muchos seres vivos, incluídos nosotros, los seres humanos. De la misma manera que otros ecosistemas (pastizales, bosques, selvas), no son indiferentes a nuestras actividades y cambio del uso del suelo y experimentan degradación, reducción de territorios y alteración de sus ciclos. En el caso del Delta del Paraná, el bioma al que pertenece el Parque Nacional Ciervo de los Pantanos, la amenaza está potenciada por el crecimiento de los emprendimientos habitacionales que aparecieron en la zona en los últimos 30 años. Este cambio en el uso del suelo se suma a las presiones a las que viene sometido el humedal históricamente: ser fuente de alimentos y de agua potable para poblaciones humanas grandes y permanentes. Las tierras de los humedales del Delta se volvieron entonces deseables tanto desde el punto de vista inmobiliario como desde el productivo, lo que resultó en numerosos focos de incendios, muchos de ellos intencionales, que destruyeron muchas hectáreas de vegetación nativa en pos de darle una utilidad humana a la tierra. A esta altura de nuestro recorrido, ustedes reconocen todos los actores y procesos que ya ocurrían en los humedales y que los hacen “productivos” por naturaleza: construcción y destrucción de moléculas, fotosíntesis, respiración celular, flujo de energía, ciclo de los materiales, adaptación, evolución. Quienes motorizan estos procesos son los seres vivos, en interacción permanente con los factores abióticos, y toda esta gama de sucesos y de agentes de cambio merece ser protegido ya que merece permanecer en este planeta. Argentina adhiere, desde el año 1991, a un convenio internacional para la protección y el uso sostenible de los humedales (RAMSAR); sin embargo, las evidencias permanentes de mal uso de estos sistemas y el riesgo en el que se encuentran movilizaron a la ciudadanía a trabajar junto con sus representantes en la redacción y promulgación de una Ley que encuadre definitivamente los usos permitidos y las transformaciones que pueden tener lugar en los humedales. Lamentablemente ninguno de los proyectos presentados desde 2013 ha llegado a transformarse en ley (Figura 13). Aún así, cada vez más ciudadanas/os comprenden la importancia de cuidar estos ecosistemas, y no dejan de pensar alternativas ni dejan de trabajar para lograr protegerlos de una manera más integral.

Así como el proyecto de Ley de Humedales, existen otras leyes como la de Glaciares o la de Bosques, orientadas a la protección y/o el uso sostenible de los recursos naturales. Es importante generar instrumentos como las leyes para proteger los sistemas naturales que nos sostienen, nos alimentan, son hogar de una gran diversidad, nos brindan paisajes hermosos y nos proveen de oxígeno para respirar. Y -sobre todo- porque merecen existir y vivir sin que los seres humanos lo destruyamos todo. 

un auto representando al Congreso que permanentemente pospone el tratamiento de la Ley de Humedales.

Figura 13: Un volantazo legislativo permanente en relación al tratamiento de la Ley de Humedales: una y otra vez es postergada por el Congreso, que dilata su tratamiento impidiendo el debate.

La experiencia reciente de la pandemia por COVID-19 está fresca en la memoria de todas/os, incluyendo a S, M y L, el grupo que recorre el Parque Ciervo de los Pantanos. Una idea enciende sus cabezas: la salud de los seres humanos depende de la salud de los ecosistemas y sus integrantes. Si bien esta idea de “una salud” no es exclusiva de este grupo de personas (está apoyada por algunas organizaciones como la FAO), las y los amigos que recorren en Parque la abrazan porque comprenden que el metabolismo de los integrantes de un humedal, como el de cualquier ecosistema, está íntimamente conectado con el metabolismo de los seres humanos en su conjunto, y que ambos metabolismos son interdependientes. La pregunta que nuestros personajes se llevan de su visita al Parque es Y yo, ¿cómo sumo a mantener la salud del planeta?

Las y los invitamos a hacer la misma reflexión.

7. Cuestionario

Te invitamos a resolver el siguiente cuestionario.

Si no tenés un usuario creado en este campus no podés hacer las autoevaluaciones.

Te dejamos las instrucciones para poder realizarlas:

  1. Hacé clic en este enlace para registrarte y crear tu usuario. Se te abrirá en una pestaña nueva, pero es muy importante que no cierres esta pestaña con las instrucciones para que puedas seguir los pasos correctamente.

  2. Una vez que hayas completado tus datos de registro, recibirás un mail para confirmar la creación de tu usuario.

  3. Una vez confirmada la creación de tu usuario, regresá a esta pestaña y completá el registro con tus datos en este enlace. Volvé a esta pestaña y actualizala con la tecla F5. 

  4. Una vez actualizada la pestaña, hacé clic en este enlace y matriculate al curso con la clave EnlaceUba.

  5. Una vez que te hayas matriculado al curso, regresá a esta pestaña y ya podrás realizar cualquier autoevaluación de este curso.

8. Para leer y ver en pijama

“Un planeta en peligro: 50 años de destrucción” editorial de la revista argentina “Ciencia Hoy” (marzo 2021) para seguir indagando el efecto de los seres humanos en la diversidad de seres vivos.

Charla TED Global de Jane Goodal (2007) La enorme Jane nos explica cómo los humanos somos monos y podemos vivir con ellos.

Un mapa global de humedales y la defensa de un científico de los humedales como superhéroes del mundo natural (¡activen subtítulos en castellano!)

9. Tu opinión nos sirve