Desafío 1: Decidir estudiar en la universidad
| Sitio: | Campus Claves Académica |
| Curso: | Claves para estudiar en la universidad - Enlace UBA |
| Libro: | Desafío 1: Decidir estudiar en la universidad |
| Imprimido por: | Invitado |
| Día: | viernes, 17 de abril de 2026, 19:31 |
Descripción
1. Presentación
2. Ser estudiante en la universidad
La elección de una carrera tal vez te resultó sencilla o quizás fue un proceso más largo, que comenzó en los últimos años de la escuela secundaria e implicó imaginarte en distintas profesiones y lugares, analizar alternativas para, finalmente, inclinarte por una. Incluso, aun habiéndote inscripto en una carrera, tal vez todavía no tenés seguridad de que sea lo tuyo y querés empezarla igual para ver de qué se trata. Todo eso puede pasar…

Y vos ¿por qué elegiste tu carrera?
Todos los motivos son válidos para empezar una carrera.
El primer año de la carrera es una experiencia muy importante y de mucha exigencia en la vida de las personas. Además de los aprendizajes de los contenidos específicos de las materias, deberás desarrollar habilidades para manejarte en una situación diferente a la de la escuela. Tendrás que:
- Interactuar en una institución educativa, con procedimientos, normas, roles y estilos de interacción distintos.
- Organizar con autonomía los tiempos de cursado y de estudio.
- Manejarte en aulas numerosas, con docentes y estudiantes muy variados, con modalidades de trabajo diversas.
- Manejar herramientas de sistematización y la retención de la información.
- Prepararte para evaluaciones menos frecuentes, pero más abarcativas y extensas.
Todas estas son habilidades que deben estar disponibles en los momentos iniciales de la carrera porque de ellas depende que puedas hacer una cursada exitosa. Por supuesto, no son aprendizajes completamente nuevos y la experiencia de la escuela secundaria te va a servir de base para ampliar y profundizar estas habilidades.
Además de esta dimensión más individual y de tipo intelectual, hay otros factores que incidirán sobre tu desempeño académico. La cantidad de horas dedicadas a tu trabajo, las responsabilidades familiares que puedas tener (cuidado de hijos, padres, etc.), la distancia y la duración del traslado a la facultad inevitablemente limitarán el tiempo que podrás asignar al estudio. Esto no debe preocuparte: hay estudiantes que trabajan o tienen personas a su cuidado y logran recibirse. Pero es conveniente que tengas en cuenta de antemano lo que puede representar una dificultad para que no te desalientes cuando aparezca.
En función de tu experiencia previa en la escuela y tu situación de vida actual, ¿cuáles serían en tu caso las cuestiones que pueden facilitarte el estudio en la universidad?
→ Completá un cuadro como el de abajo. Podés transcribirlo en una hoja o simplemente reflexionar sobre cuáles serían tus respuestas.

3. Construir tu rol
Las creencias acerca de sí mismo
Cuando comenzamos a estudiar, seamos conscientes o no, tenemos cierta expectativa acerca de cuál va a ser nuestro propio desempeño en las materias o en una materia en particular. Esto se relaciona con la imagen que tenemos de nosotros mismos como estudiantes y con nuestras creencias acerca de nuestra propia capacidad.
Es una especie de “autoconcepto” que fuimos construyendo a lo largo de nuestras experiencias escolares previas a partir de la interacción con personas de nuestro entorno familiar y con los docentes que tuvimos. Se expresan en frases como “Soy muy bueno en matemáticas”, “Me llevaba casi todas las materias”, “No entiendo lo que leo”, etc.
A veces, este autoconcepto está atravesado también por cuestiones de género o de clase social y grupo étnico (por ejemplo, pensar que los varones tienen mejor desempeño que las mujeres en ciertas áreas, o que ciertos grupos sociales tienen un desempeño mejor o peor, o que ciertos niveles educativos están reservados a una minoría).
Por ejemplo, egresados de las universidades fueron varones. Las mujeres que tenían acceso a la educación, no llegaban al nivel superior. Esta situación no resultaba llamativa porque se correspondía con el lugar de la mujer en la sociedad en aquella época.

La primera mujer graduada en la Universidad de Buenos Aires fue Cecilia Grierson, que se recibió de médica en 1889.
A lo largo de los años, la matrícula femenina fue aumentando y, en la actualidad, la cantidad de estudiantes mujeres supera a la de estudiantes varones.
Las investigaciones sobre el aprendizaje muestran que esta percepción que tenemos sobre nuestra capacidad condiciona nuestra disposición para el aprendizaje en situaciones nuevas. Cuando nos consideramos capaces, podemos enfrentar los problemas como desafíos que nos llevan a probar soluciones con confianza y seguridad. Por el contrario, una baja valoración de nuestra propia capacidad nos lleve posiblemente a evitar los desafíos o abandonar rápido la búsqueda de soluciones, pensando que el éxito no depende de nosotros y está fuera de nuestro control.
Es importante reflexionar sobre estas creencias acerca de nuestro potencial y de nuestras limitaciones porque pueden incidir en las expectativas de nuestro desempeño en una materia y reducir el esfuerzo que ponemos (en lugar de incrementarlo). Entonces estas creencias funcionan como una “profecía autocumplida” y las confirman. Por ejemplo:

Un razonamiento como este, seguramente desaliente a Facundo para tratar de comprender las explicaciones, preguntar lo que no entiende y ejercitar, en el convencimiento de que eso está fuera de sus posibilidades de comprensión. Entonces es posible que no logre un buen desempeño. Y que confirme así la predicción inicial.

Un razonamiento como este seguramente impulse a Lucila a resolver las tareas con confianza y a consultar cuando una consigna le genera dudas o no entienda bien lo que se espera de la tarea. Posiblemente, logre un buen desempeño o, al menos, no se desaliente ante la primera dificultad. Así confirma la predicción inicial.
Y vos ¿cómo te percibís como estudiante?
Como dijimos, este autoconcepto se construyó a partir de experiencias anteriores, pero también se va modificando a partir de las experiencias presentes. Nuevas experiencias de aprendizaje exitosas pueden ir modificando tus creencias acerca de tu propia capacidad: buenas calificaciones, una devolución elogiosa de un docente a tu trabajo, un comentario que destaca una intervención tuya en clase, la valoración de tus compañeros…
¿Recordás momentos en los que hayas sentido que eras muy buena o bueno en un área? ¿A partir de qué?
En aquellas áreas en las que no te sentís tan capaz, podés darte otra oportunidad. Todos conocemos historias de personas que triunfaron en sus profesiones y que en la escuela no eran “buenos alumnos” o no lo eran en las materias en las que después fueron casi eminencias. Algunas de las más importantes figuras de las ciencias no tuvieron un desempeño destacado en la escuela.
¿Conocés a estas personas?
Hacé click en las imágenes y encontrá información sobre estas personas.
Cursar una carrera, aprobar una materia en la universidad no es una proeza imposible ni algo para genios o superhéroes. Simplemente, poné más esfuerzo en aquellas áreas en las que creés que podés tener más dificultad. Lo más probable es que te sorprendas con buenos logros, y que estas experiencias te dejen en una mejor posición para enfrentar los siguientes desafíos.
Las propias motivaciones para estudiar una carrera
Volvamos a las razones por las que decidiste estudiar una carrera universitaria.
Otro factor que influye en las decisiones sobre nuestro estudio son nuestras motivaciones para estudiar y lo que esperamos obtener de la experiencia universitaria. Podemos clasificar estas motivaciones en cuatro orientaciones[1].
Orientación |
Expectativa |
|
Vocacional |
Obtener un título para ejercer una profesión en el futuro y mejorar la situación social. |
|
Académica |
Interés intrínseco en profundizar el conocimiento en un área y seguir estudiando. |
|
Personal |
Emprender un desafío y ampliar horizontes. |
|
Social |
Disfrutar lo que ofrece la experiencia universitaria. |
Puede haber un motivo predominante o un motivo principal y otros secundarios, o combinaciones.
→Recordá tu respuesta a por qué elegiste tu carrera y fijate cuál de estas orientaciones se acercan más tus razones.
Estas expectativas acerca de lo que esperamos obtener de los estudios en la universidad nos llevan a definir un “contrato de estudios” personal y en función de eso juzgamos nuestro éxito o satisfacción. Este contrato, al igual que las creencias, también influye sobre nuestro enfoque de aprendizaje. Por ejemplo, podríamos pensar que alguien con un interés predominantemente “social” obtendrá menos satisfacción del estudio de una materia que alguien con un interés predominantemente “académico”; alguien con un interés predominantemente “vocacional” obtendrá mayor satisfacción de aprobar materias que de los conocimientos que obtiene en ella.
Pero este contrato personal inicial se va modificando a partir de la experiencia de cursado y es posible que varíe en cada materia.
[1] Esta conceptualización es planteada por Noel Entwistle, un investigador sobre el aprendizaje, en La comprensión del aprendizaje en el aula, Barcelona/Madrid, Paidós, MEC, 1988.
4. Vos como estudiante
Estás comenzando tu carrera, empezando a ser estudiante universitario. Partís con ciertas expectativas sobre tu desempeño en función de experiencias previas y de ciertas motivaciones para estudiar en la universidad. Pero todo eso se irá transformando a lo largo de tu formación.
Te proponemos ahora mirar “el final de la película”. Antes de lo que pensás, podés estar en una foto como la de abajo, rindiendo la última materia, recibiendo el título, en el recuadro de la foto.

Graduados universitarios celebrando haber alcanzado la meta. Vos podés ser uno de ellos.
Otra manera de reflexionar sobre tu rol como estudiante es pensar cómo te imaginas como profesional y cómo querés que sea tu formación para llegar a serlo.
Estudiar en la universidad no es lo mismo que ir a la escuela. Lo estás eligiendo para ejercer una profesión en unos años. Eso no significa que todas las materias te resultarán interesantes; probablemente, algunas te gustarán más y otras menos. Pero todo lo vas a necesitar para ejercer tu profesión, para sentirte seguro, para resultar confiable, para obtener reconocimiento de tus pares, hoy compañeros y mañana colegas.
Podés empezar desde las primeras materias a ser la egresada o el egresado que querés ser.