5. Un mundo globalizado: nuevos desafíos del siglo XXI

5.1. La economía en un mundo globalizado

El fin de la Guerra Fría, en 1991, implicó la extensión del sistema capitalista a nivel mundial (recordemos, por ejemplo, la transición de Europa oriental hacia una economía de libre mercado), consolidándose un mundo globalizado. 

Fuente: Wikipedia

Entonces, podemos decir que el sistema económico mundial sufrió transformaciones hacia los años 90 con la globalización y lo que se denomina la transnacionalización de la economía: la  interconexión entre sí de todas las economías del mundo, propiciada por la revolución tecnológica, los cambios en la información y las comunicaciones, la imbricación de los sistemas financieros y los procesos de endeudamiento de numerosos países con entidades como el Fondo Monetario Internacional. A partir de allí, las sucesivas crisis capitalistas, desde el “Efecto Tequila”, en 1994, hasta el 2007, cuando la crisis hipotecaria en Estados Unidos y los mercados financieros del globo comenzaron a desmoronarse. En el año 2008 la economía de todo el mundo estaba por colapsar, prueba de ello era el derrumbe de los mercados de valores, la paralización de los sistemas de crédito y la quiebra de los bancos como consecuencia de un engranaje económico que se extendía desde los Estados Unidos hasta Europa, y que amenazaba con devastar al resto del mundo. Es decir, las crisis impactan, en mayor o menor medida, a escala planetaria y de manera cada vez más inmediata, dada la alta inestabilidad del sistema.

Ahora bien, ¿cuál es el rol de los Estados Nación en este nuevo mundo globalizado? En la transición del siglo XX al XXI, los Estados y su soberanía se vieron afectados por el poder de los mercados globales, por la deslocalización de las industrias y por las nuevas tecnologías. Existen diversas miradas sobre este tema, por ejemplo, desde una perspectiva neoliberal, el Estado Nación es considerado una institución marginal, que obstaculiza el proceso de mundialización de las economías y por tanto el crecimiento económico. Se postula una imagen ideal de un mundo sin fronteras gobernado por empresas transnacionales, sin conexión con los estados nación. 

Otros trabajos consideran que la globalización no significa abandonarlo todo a las fuerzas del mercado. Postulan como respuesta a la globalización un modelo de Estado supranacional, entidades que congreguen a diversos Estados Nación, como por ejemplo, la Unión Europea. Ahora bien, este límite borroso de las fronteras propio de una economía transnacionalizada no debe hacernos olvidar que los Estados Nación tienen una gran injerencia al momento de resolver diversos problemas sociales, como los atravesados por los migrantes y/o refugiados. Allí, las fronteras de los Estados Nación cobran fuerza, aún en un mundo globalizado.                 

Por último, ¿qué consecuencias sociales trajo aparejada la globalización de la economía capitalista de fin de siglo XX? En términos sociales, en primer lugar, el desplazamiento de las industrias de los antiguos centros hacia los países del este asiático, con bajos costos salariales, redundó en un incremento de los índices de desempleo en los países centrales, mientras que los avances tecnológicos continúan expulsando el trabajo humano de la producción de bienes y servicios. En segundo lugar, la ideología neoliberal debilitó los instrumentos para enfrentar los efectos sociales de las sucesivas crisis económicas. En este sentido, la economía globalizada a nivel mundial se transformó cada vez más en una máquina poderosa e incontrolable donde los seres humanos importamos más en tanto consumidores que en tanto productores.