5. Un mundo globalizado: nuevos desafíos del siglo XXI

5.4. Feminismos

Tapa Alternativa Feminista

Fuente: Tapa Alternativa Feminista, n° 1, 8 de marzo de 1985. Argentina. AmericaLee-CeDInCI

Sin dudas, la desigualdad que se acrecentó con la globalización afectó a las mujeres. Como se mostró a lo largo de este curso, las luchas por la conquista de los derechos fue una constante en la historia mundial, desde la Revolución Francesa y las movilizaciones posteriores a favor del sufragio femenino. Estas acciones promovidas por las mujeres se fueron radicalizando en distintas coyunturas entre las que se destaca Mayo del ‘68 con las denuncias en torno a la opresión social y sexual, hasta llegar al tiempo presente tras el grito de “Ni una menos”, apoyado este último movimiento en el uso de tecnologías digitales para su expansión a nivel internacional. La impugnación del matrimonio y la maternidad como premisa del “ser mujer”, sumado a la reivindicación por el derecho a abortar libremente, entre tantos temas y problemas, impusieron la bandera de “lo personal es político” y una agenda política diversa que entiende la lucha por los derechos de las mujeres como parte de la reivindicación por los derechos humanos. 

Como se señaló, los últimos años de la década de 1960 y la década de 1970 fue importante para los feminismos porque las mujeres no sólo exigieron derechos civiles, políticos y sociales sino también derechos sexuales, que implicaban vivir una sexualidad libre y tener control sobre la reproducción y, por lo tanto, sobre los cuerpos. En este marco se inició la lucha por la despenalización y legalización del aborto.

¿Sabías que en 1971 se publicó el texto “Un llamamiento de 343 mujeres”? Este manifiesto publicado en la revista Le Nouvel Observateur fue redactado por Simone de Beauvoir y firmado por mujeres que habían abortado. Considerado como una provocación, fue repudiado y acarreó consecuencias para muchas de estas mujeres, calificadas de “sinvergüenzas”. El texto comenzaba con la siguiente afirmación: 

 

No obstante, y a pesar de las consecuencias que sufrieron algunas de las firmantes (por ejemplo, despidos de sus trabajos) hacia fines de 1974,  se legalizó esta práctica gracias al impulso de la ministra de Sanidad Simone Veil. Este manifiesto y lucha por la legalización del aborto trascendió las fronteras de Francia. En el siguiente mapa es posible observar la progresiva adquisición de este derecho a escala mundial.

En Argentina la lucha fue ardua. En 2004, en el Encuentro Nacional de Mujeres se lanzó la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, Legal, Seguro y Gratuito. Allí se estableció el pañuelo verde como símbolo de la campaña. Esa “marea verde” logró con sus diversas intervenciones la sanción y vigencia de la ley de interrupción voluntaria del embarazo en 2021. Entre los argumentos que se postularon en defensa de la legalización del aborto se destacó que, frente a la realidad irrefutable de la existencia y muertes por aborto, la situación difería entre mujeres que tenían la posibilidad de acceder a un aborto seguro y quienes no, lo que lleva a reflexionar sobre las desigualdades que genera la globalización y el impacto singular que tiene para las mujeres de distintas clases sociales.

Es decir, en términos socioeconómicos, el impacto de la implementación de políticas neoliberales profundizó las desigualdades de género, sobre todo en los sectores más empobrecidos y excluidos. Con una intervención mínima de los estados, los programas de ajuste intensificaron aún más las divergencias existentes en los cuidados del ámbito doméstico, pues a la precarización sufrida en mercado laboral por las mujeres, que se expresa en salarios inferiores, se sumó la necesidad de suplir en la esfera privada los servicios sociales antes brindados por los estados benefactores.

A su vez, cabe destacar que, a partir de esas desigualdades que atraviesan el trabajo formal, informal y doméstico muchas mujeres se ven impelidas a migrar en busca de nuevas oportunidades laborales, y muchas de ellas quedan atrapadas en el circuito de trata de mujeres y explotación sexual o narcomenudeo instalado a nivel global.

No obstante, las ambivalencias intrínsecas de la globalización también impactaron en la subjetividad de las mujeres que, a la luz de la intensificación del trabajo femenino en la esfera pública y privada, cuestionaron las consecuencias de este modelo económico y otros aspectos político-culturales que ponen en jaque a la familia patriarcal con nuevos modelos alternativos de familia. En las siguientes imágenes se puede observar cómo las mujeres tomaron las calles en distintas partes del mundo para plantear distintas problemáticas.

Fuente: Amnistía Internacional

Veamos un ejemplo. Si nos trasladamos a nuestro presente, otro momento que marcó (y marca) la historia de los feminismos fue el nacimiento del movimiento “Ni una menos”. Frente a la gran cantidad de femicidios (crímenes por motivo de género) registrados en Argentina, el 3 de junio de 2015 se congregaron en Buenos Aires unas 250.000 personas aproximadamente para manifestarse en contra de la violencia de género y exigir medidas al Estado. Esta acción se replicó en 120 puntos del país y los medios de comunicación se hicieron eco de la movilización. Las redes sociales también tuvieron un rol protagónico en la trama de este movimiento que se globalizó trascendiendo diferencias de clase, étnicas, territoriales y generacionales, pues la diversidad es una de las principales características del “Ni una menos. Vivas y libres nos queremos”. La masificación de este movimiento se expresó también en el establecimiento del 8 de marzo como día de paro internacional de las mujeres. En esta fecha se exponen y denuncian todas las formas de violencia y discriminación por motivos de género: desigualdades económicas, laborales, maltratos físicos, verbales, psicológicos y simbólicos.

Para finalizar, y vinculando los dos últimos temas tratados en este bloque, podemos pensar en el impacto que suscitó la muerte de la joven iraní Masha Amini, luego de ser arrestada el 13 de septiembre de 2022 por la policía en Teherán por violar la ley que exige que las mujeres oculten su cabello con un velo o pañuelo. Este hecho fue repudiado de inmediato por mujeres iraníes que salieron a las calles a manifestarse. El uso que se hizo de las redes sociales para difundir los hechos posibilitaron no solo conocer el caso sino repudiarlo con una acción que se viralizó: el corte de pelo llevado a cabo por infinidad de mujeres de distintas partes del mundo como símbolo de solidaridad y un grito de libertad frente a la opresión ejercida por aquella sociedad en donde prima un fundamentalismo religioso. Son muchos los desafíos que hay que afrontar en este siglo XXI, comprendidos a la luz de complejos procesos históricos.