4. Fraude electoral y represión a los trabajadores

El fraude electoral implicó una serie de estrategias para impedir la presentación de los candidatos del radicalismo que era la fuerza opositora como así también intervenir en la libertad de acción de los votantes. Por ejemplo:

  • Se apeló a las intervenciones federales a las provincias cuyos gobiernos no eran partidarios del gobierno nacional a cargo de los conservadores.

  • Se formó el Partido Demócrata para garantizar la sucesión presidencial y el control de las bancas en el Congreso. 

  • La policía también formaba parte del engranaje del poder conservador. 

  • En los distritos urbanos y rurales partidarios de los conservadores, en tiempos de elecciones presionaban para conducir el voto hacia los candidatos del gobierno. 

Con el fraude electoral perdió terreno todo lo avanzado en cuanto a los derechos electorales desde la Ley Sáenz Peña sufragio universal (masculino), secreto y obligatorio. Esta forma de hacer política desgastó la confianza en la democracia al limitarse los derechos políticos. A este clima antidemocrático se sumaron las limitaciones impuestas a los sindicatos y a la represión contra los partidos de izquierda. 

Por entonces el anarquismo había perdido influencia en el movimiento obrero y el liderazgo sindical pertenecía a socialistas y comunistas. La actividad sindical disminuyó a raíz de la depresión, el desempleo y la represión aunque a partir de 1934 la acción sindical creció y las huelgas fueron más frecuentes.

La protesta sindical fue aumentando junto al crecimiento de la actividad industrial; sin embargo, los y las trabajadoras no obtuvieron mejoras dado que mientras la producción industrial y las utilidades de las empresas crecían, los salarios se mantuvieron estancados y las condiciones de trabajo tampoco mejoraron. Desde 1935 la actividad económica en general se había comenzado a recuperar y muchos trabajadores se habían desplazado desde las áreas rurales a las principales ciudades, atraídos las fábricas ubicadas en sus periferias. Esta migración interna comenzó a habitar las periferias de las principales ciudades y mostró hasta qué punto la infraestructura urbana era insuficiente para recibir a los recién llegados. A pesar de la precariedad de las condiciones de vida , los barrios que surgieron en los alrededores de los establecimientos fabriles se convirtieron en espacios importantes de la sociabilidad de los y las trabajadoras.

Lean en el siguiente enlace el testimonio del dirigente sindical Ángel Perelman