Una de las respuestas que se dio desde el Estado en el gobierno de Agustín P. Justo frente al cambio de la política comercial británica por el crack de 1929 y la depresión económica que generó, fue la firma de un acuerdo comercial con Gran Bretaña llamado Tratado Roca-Runciman firmado en 1933. Este acuerdo preservaba los intereses de este “imperio” en materia de carnes, transporte y finanzas y beneficiaba a los ganaderos y a los frigoríficos en detrimento de los intereses nacionales y de la soberanía económica del país.
Algunas cláusulas:
La Argentina se aseguraba una cuota de exportación no menor a 390 000 toneladas de carne enfriada. El 85 % de las exportaciones de este país debían realizarse a través de frigoríficos extranjeros. El Reino Unido "estará dispuesto a permitir" la participación de hasta un 15 % de frigoríficos argentinos en la cuota de carne.
La Argentina dispensaría a las empresas británicas "un tratamiento benévolo que tendiera a asegurar el mayor desarrollo económico del país y la debida y legítima protección de los intereses ligados a tales empresas"
La Argentina mantendría libres de aranceles el carbón y demás mercaderías que se importaban en ese momento exentas de impuestos, comprometiéndose a comprar en Gran Bretaña el total del carbón que consumía.
La Argentina se comprometía a no aumentar los aranceles aduaneros.
Lisandro de la Torre fue el líder del Partido Demócrata Progresista, senador nacional por Santa Fe que denunció que con el Tratado Roca-Runciman, Gran Bretaña monopolizaba “de manera vergonzosa” el mercado de los frigoríficos al impedirle a la Argentina instalar compañías que generaran competencia. Por ello promovió que el acuerdo fuera debatido en el senado. Una comisión investigadora nombrada por el Senado de la Nación de la cual formaba parte Lisandro de la Torre, tenía como finalidad establecer si las ganancias de los frigoríficos ingleses se correspondían con los precios que estos pagaban a los pequeños y medianos productores. Los frigoríficos ingleses y norteamericanos manejaban casi la totalidad del comercio de la carne y mediante esta posición monopólica ellos fijaban el precio a los productores. Las empresas frigoríficas se opusieron a la investigación y rechazaban mostrar sus libros de contabilidad e incluso buscaban enviarlos de forma clandestina al exterior.
En junio de 1935 en el Senado se presentaron los resultados de la investigación en presencia de los ministros de Agricultura y Hacienda que asistieron para contestar los cargos. En el recinto, De la Torre denunció el “robo frigorífico-organizado”, la acción extorsiva de un monopolio extranjero y la complicidad del gobierno. Ese día se encontraba en el recinto el “matón a sueldo” Ramón Valdez Cora, leal a los conservadores, con la intención de asesinar al Senador Lisandro de la Torre, pero a quien mató fue a Enzo Bordabehere, otro senador del Partido Demócrata Progresista.
Imagen del número de la Revista Caras y Caretas del 3 de agosto de 1935.