6. El gobierno de Alfonsín y la economía

Ya en el gobierno el radicalismo se enfrentó a difíciles problemas como la caída de las inversiones, el aumento de la deuda externa y una inflación creciente que llevaron a un estancamiento de la economía. Inicialmente, el gobierno buscó reactivar el mercado interno a través de un mejoramiento del salario de los y las trabajadoras, pero esta política duró poco tiempo. Una nueva devaluación del peso seguida de inflación, implicó la caída del poder adquisitivo de los salarios y una severa caída de la actividad económica en general.

El presidente Alfonsín designó un nuevo ministro de Economía, Juan V. Sourrouille y la nueva conducción económica estableció controles a los ingresos de los trabajadores pues pensaba que los aumentos salariales eran la principal causa de la inflación. En 1985 se implementó el Plan Austral que congeló algunos precios y salarios, fijó el tipo de cambio y estableció una nueva moneda: el austral reemplazó al peso. Se trataba de medidas encaminadas a la lucha contra la inflación. Sin embargo, este plan sólo la pudo controlar por algunos meses y la recesión se instaló una vez más en el país, se redujeron las inversiones y con ello disminuyó la demanda. El Plan Austral produjo una fuerte caída de los salarios mientras que aumentaron la  concentración del ingreso y la pobreza.

A su vez, el mayor problema de la economía argentina provenía de la deuda externa heredada de la dictadura. A lo largo de la década de 1980 esta deuda siguió creciendo e incluso llegó a duplicarse. Los organismos financieros internacionales (en particular el Fondo Monetario Internacional) presionaron al gobierno para que implementara políticas de ajuste, es decir, de reducción del gasto público y de aumento de los impuestos con el objetivo de que permitieran saldos positivos en los ingresos del Estado para pagar los intereses de la deuda. Esta situación hizo crisis a comienzos de 1989 cuando esos organismos decidieron no seguir respaldando al gobierno y comenzó una gran especulación financiera y cambiaria. Muchos empresarios retiraron sus capitales del país mientras el austral padecía constantes devaluaciones; la actividad económica se paralizó y la inflación creció en forma constante, sin que el gobierno pudiera controlarla. 

Se entró así en un proceso hiperinflacionario que provocó una aguda crisis social. Se sucedieron saqueos de almacenes y supermercados en Rosario, el conurbano bonaerense y otras ciudades del país. Alfonsín adelantó la entrega del gobierno a quien en mayo de 1989 había ganado las elecciones, Carlos Menem.

Los y las invitamos a ver el siguiente video: Años decisivos 1989. Canal Encuentro