Bloque 1. Estado y Nación
5. Estado Nacional
En el capítulo anterior hablamos de Estado Nación pero tocamos marginalmente uno de los aspectos más importantes de los Estados, el carácter de Estado Nacional.
Recordemos nuestra definición de Estado: Grupo de personas que habitan un territorio determinado en el que ejercen soberanía y se encuentran bajo una forma de gobierno.
Aunque correcta, nuestra definición puede hacernos cometer el error de pensar que se puede crear un Estado como quien crea una bebida mezclando sus componentes.
Empecemos con las personas, un requisito en la conformación del Estado es que las personas quieran permanecer juntas. Parece sencillo pero para ello se requiere la conformación de un "nosotros".
Ese "nosotros" se forma de muchos elementos y es más fácil cuando los grupos humanos se parecen entre sí, es decir hablan un mismo idioma, tienen un pasado en común. Cuando hablamos de Naciones nos referirnos a grupos de personas con un origen étnico común, idioma similar, religión compartida. No obstante, todo eso no es imprescindible, ya que el principal activo de un grupo humano son las ganas de vivir juntos por haber hecho grandes cosas en el pasado y querer seguir haciéndolas en el presente. Podemos tener idiomas originales diferentes o distinta religión pero si tenemos la voluntad de permanecer unidos en base a nuestro pasado común, nos podemos considerar una nación. Pensemos en la Nación Argentina, ¿qué significa ser argentino?
La respuesta no es fácil pero es evidente que la argentinidad se forma en base al aporte cultural de los pueblos originarios, la colonización española, las corrientes migratorias europeas y asiáticas del siglo XIX y las corrientes migratorias americanas del siglo XX.
Comer locro (de origen incaico) es "muy argentino" pero también lo es una milanesa a la napolitana, una empanada, una pizza, o reunirse un domingo al mediodía a comer pastas. Seguramente muy pocos saben bailar el pericón o el tango, aunque nadie duda del "ADN argentino" de estos ritmos musicales. Ahora bien, si caminamos por las calles de París y un músico callejero hace sonar en su teclado los acordes del "Bombón asesino" nos invade un sentimiento nacional inobjetable, aunque se trate de un ritmo originario de Colombia resignificado por un grupo musical santafesino.
Es que las naciones están en permanente construcción y aunque parezca contradictorio lo hacen manteniendo tradiciones e incorporando nuevas costumbres.
Probemos unir los dos conceptos: Estado y Nación. Formemos un Estado Nacional y obtendremos la entidad política más poderosa. El Estado Nacional le puede pedir a sus ciudadanos enormes sacrificios, incluso de ser necesario puede pedirles la vida para defender a la Patria (que no es otra cosa que el Estado Nacional).
Desde la niñez nos enseñan a honrar a aquellos próceres que dieron su vida por la patria y en la Argentina cantamos con orgullo el himno nacional: "Oh juremos con gloria morir". El Estado Nacional está lleno de símbolos: la bandera, el escudo y el himno son los más evidentes pero no los únicos. Seguramente no nos equivocamos al afirmar que al ver flamear la bandera de tu país, la ves sencillamente hermosa.
Esto es así porque a los 3 elementos del Estado, le agregamos el componente "nacional" . El territorio nacional es no solo el ámbito de aplicación de las normas, es "nuestro país", es algo de lo que también nos hemos apropiado. Lo mismo pasa con el Gobierno, la respuesta es muy distinta si la gente lo considera su gobierno, la legitimidad va a ser mucho mayor.