La etapa imperialista y el camino hacia la Gran Guerra

4. La Crisis de 1873 y la Gran (larga) Depresión

4.1. Respuestas a la Gran Depresión

Para evaluar las distintas respuestas a la crisis, es importante partir del impacto que tuvo ésta en diversos ámbitos. 

El sector agrícola fue tan golpeado por la crisis que suscitó la preocupación de muchos contemporáneos que temían a potenciales rebeliones campesinas. Por ello, en respuesta a esa posibilidad y con el objetivo de descomprimir el descontento social fueron fomentadas principalmente dos soluciones: las migraciones masivas atlánticas y la cooperación. La primera alcanzó a quienes no tenían tierras o a quienes tenían tierras muy pobres y la segunda se orientó a quienes tenían explotaciones viables para su crecimiento y por ese motivo recibieron préstamos al tiempo que se configuraron algunas cooperativas para sustentar la producción y enfrentar la competencia.

En cuanto a las migraciones masivas, Estados Unidos y América Latina se presentaron como tierras promisorias para absorber a la población empobrecida. El 80% del trigo importado por Europa provenía de Estados Unidos: en efecto, sus ventajas comparativas eran tan altas que permitían vender a precios mucho más baratos que los de los agricultores europeos, esto impactó profundamente en el mundo rural, mientras que las ventajas comparativas de las praderas de Estados Unidos incentivaron la llegada de grandes contingentes de trabajadores. ¿Qué otro caso podría resultar más familiar para pensar estas respuestas a la crisis? El caso argentino. 

Las ventajas comparativas de la pampa húmeda basadas en la renta agraria diferencial de la tierra (ingreso extraordinario que se origina de las ventajas naturales que ofrecen la fertilidad del suelo y el clima) se constituyeron como rasgos que impulsaron una gran recepción de inmigrantes de dos naciones que poseían una gran parte de población campesina y que, por lo tanto, habían sido afectadas por la crisis. A su vez, las particularidades de la tierra argentina fueron un gran atractivo para las inversiones de capitales británicos y luego norteamericanos. 

La masividad que alcanzaron esos movimientos migratorios hacia nuestro país se refleja en el tercer censo nacional que se llevó a cabo en Argentina 1914. Allí, se verificó que el 30% de la población a nivel nacional era extranjera y en la Capital Federal el 50%. Entre los inmigrantes se destacó la comunidad italiana y la española, entre otros grupos étnicos.

 Inmigrantes en el Puerto de Buenos Aires, 1912. Fuente: AGN

Inmigrantes italianos recién arribados al Puerto de Buenos Aires, 1907. Fuente: AGN