2. Un poco de historia sobre la Tabla Periódica

En el siglo XIX los químicos tenían una idea vaga de los átomos y las moléculas, y no conocían como estaban formados los átomos. Las primeras tablas periódicas fueron construidas usando como base las estimaciones hechas sobre los pesos atómicos (lo que ahora llamamos masa atómica).  A continuación sólo veremos dos ejemplos de las tablas que se han propuesto en los inicios de la historia de la química.

Una de las primeras tablas la propuso John A. Newlands (británico, 1837-1898), quien ordenó los elementos de acuerdo con sus pesos atómicos y vio que cada ocho elementos se repetían las propiedades. Por ejemplo, el octavo elemento, tenía propiedades similares al primero; el segundo al noveno y así sucesivamente. Las octavas de Newlands, parecían indicar una relación entre los elementos similar a la que se da entre las notas musicales.

Este ordenamiento resultó inadecuado para aquellos elementos que tenían peso atómico mayor que el del Calcio (Ca) y esta investigación no fue aceptada por la comunidad científica.

En el año 1869, el químico ruso Dimitri Mendeléiev (1834-1907) y el químico alemán Julius Lothar Meyer (1830-1895) propusieron cada uno por su cuenta un ordenamiento de los elementos teniendo en cuenta su masa atómica creciente y dispuestos de tal manera que sus propiedades químicas eran semejantes entre dichos elementos.

La confianza de Mendeleiev en su trabajo, lo llevó a predecir las propiedades de varios elementos que aún no se habían descubierto. Éstos debían ocupar los huecos que quedaban en su tabla luego de “acomodar” los elementos conocidos en su época. Por ejemplo, propuso la existencia de un elemento llamado EKA SILICIO (eka proviene del sánscrito y significa primero). Cuando se descubrió el Germanio en 1866 sus propiedades coincidían con las indicadas por Mendeleiev para el eka-silicio. También predijo las propiedades del escandio (Sc), al que llamó eka-boro.

Esta tabla fue modificada en diversas oportunidades. A medida que se descubrían nuevos elementos, debían irse incorporando y también hubo otras modificaciones mucho más trascendentes. En 1914 H. Moseley (1887-1915) determinó el número atómico de los elementos y comprobó que si se colocaban los elementos por orden creciente de su número atómico, todos quedaban situados en el lugar requerido por el criterio de semejanza de propiedades.

La ley periódica se enuncia así en la actualidad: cuando los elementos se colocan en orden creciente de su número atómico, tiene lugar una repetición periódica de ciertas propiedades físicas o químicas de aquéllos. El origen de la periodicidad en las propiedades químicas de los elementos radica en la configuración de sus electrones más externos (llamados electrones de valencia), y ésta se repite periódicamente.

Imagen de Dimitri Mendeleiev (izquierda) y foto de la Tabla original escrita de puño y letra por Mendeleiev (derecha).