La elección de una carrera tal vez te resultó sencilla o quizás fue un proceso más largo, que comenzó en los últimos años de la escuela secundaria e implicó imaginarte en distintas profesiones y lugares, analizar alternativas para, finalmente, inclinarte por una. Incluso, aun habiéndote inscripto en una carrera, tal vez todavía no tenés seguridad de que sea lo tuyo y querés empezarla igual para ver de qué se trata. Todo eso puede pasar…

Todos los motivos son válidos para empezar una carrera.
El primer año de la carrera es una experiencia muy importante y de mucha exigencia en la vida de las personas. Además de los aprendizajes de los contenidos específicos de las materias, deberás desarrollar habilidades para manejarte en una situación diferente a la de la escuela. Tendrás que:
Todas estas son habilidades que deben estar disponibles en los momentos iniciales de la carrera porque de ellas depende que puedas hacer una cursada exitosa. Por supuesto, no son aprendizajes completamente nuevos y la experiencia de la escuela secundaria te va a servir de base para ampliar y profundizar estas habilidades.
Además de esta dimensión más individual y de tipo intelectual, hay otros factores que incidirán sobre tu desempeño académico. La cantidad de horas dedicadas a tu trabajo, las responsabilidades familiares que puedas tener (cuidado de hijos, padres, etc.), la distancia y la duración del traslado a la facultad inevitablemente limitarán el tiempo que podrás asignar al estudio. Esto no debe preocuparte: hay estudiantes que trabajan o tienen personas a su cuidado y logran recibirse. Pero es conveniente que tengas en cuenta de antemano lo que puede representar una dificultad para que no te desalientes cuando aparezca.
