4. Prepararte para el examen

Rendir un examen siempre implica trabajo con los materiales para organizar la información y estudio para poder incorporarla, retenerla y luego recuperarla. Pero cada forma de evaluación requiere una forma de preparación específica.

Si se trata de un examen escrito de respuesta abierta tené el material sistematizado para poder recuperar esa información de tu memoria y presentarla vos mismo en una respuesta organizada.

Si se trata de un examen escrito de respuesta cerrada, las preguntas o consignas te darán un marco ya estructurado, pero avanzarán en datos más precisos y discriminaciones más sutiles a las que tenés que prestar atención al estudiar.

En los exámenes orales, tenés que practicar previamente explicar en voz alta los temas con cierta fluidez, porque, a diferencia de los exámenes escritos, no tendrás tanto tiempo para pensar la respuesta. En este caso es particularmente recomendable estudiar con otros compañeros, porque sin darte cuenta estás hablando todo el tiempo de esos temas. Si estudias solo, puede ser de utilidad, explicar un tema o un texto de la bibliografía “mentalmente” o en voz alta luego de haberlo estudiado y sin mirar los apuntes; incluso podés grabarte con el celular. 

En los exámenes de desempeño, lo central es el entrenamiento de las habilidades que van a ser evaluadas hasta que puedas manejarlas con presión, velocidad y eficiencia. Si el desempeño se evalúa a través de una producción previa, el esfuerzo tendrás que ponerlo en que tu trabajo se ajuste a todas las pautas que te dieron en la consigna y oralmente en las clases, y en incorporar las correcciones previas que te hayan marcado los docentes.