Prácticamente todas las sustancias que son gases o líquidos a 25 ºC y a la presión normal son moléculas. Estas sustancias están constituidas por partículas discretas llamadas moléculas, que a su vez están formadas por dos o más átomos unidos por unas fuerzas muy intensas llamadas enlaces covalentes. En cambio las fuerzas ENTRE las moléculas próximas son bastante débiles.
Algunos ejemplos de sustancias moleculares que son líquidos en condiciones normales son: el agua (H2O) y el alcohol etílico (C2H6O2); y ejemplos de sustancias moleculares que son gases en condiciones normales son: el nitrógeno del aire (N2) o el dióxido de carbono (CO2).
Para fundir o hacer hervir una sustancia molecular, las moléculas deben separarse unas de otras. La debilidad de las fuerzas de atracción entre las moléculas que componen estas sustancias hace que se necesite poca energía para separarlas por lo que presentan bajos puntos de fusión y de ebullición. En cambio, en estas transformaciones los enlaces covalentes dentro de las moléculas permanecen intactos.
También existen sustancias moleculares sólidas a temperatura ambiente. Los átomos que forman estas sustancias están unidos por una red continua de enlaces covalentes, formando lo que se denomina una red cristalina. Entre las sustancias que forman sólidos de red covalente se encuentran tanto elementos, por ejemplo el diamante (C), como compuestos, por ejemplo el cuarzo (SiO2).
En el diamante los enlaces covalentes C -C se extienden a través del cristal formando una estructura tridimensional tetraédrica.
En el cuarzo, cada átomo de silicio se une tetraédricamente a cuatro átomos de oxígeno. Cada átomo de oxígeno se une a dos silicios y así une tetraedros contiguos entre sí. Esta red de enlaces covalentes se extiende a través de todo el cristal.
Los sólidos de red covalente presentan propiedades características: