3. Vida social

Ahora bien, cuando decimos "vida social", ¿de qué estamos hablando en realidad?

La vida social es el producto de las acciones e interacciones que las personas desarrollamos al vivir juntos. A diferencia de la gran mayoría de los animales (porque sí, los seres humanos somos animales), muy pocos de nuestros comportamientos están determinados por nuestra conformación biológica. La mayor parte de los especialistas coincide en que no tenemos “instintos naturales” que nos obligan a actuar de una manera o de otra (aunque la idea de “instinto” también es discutida por quienes estudian la vida animal).

Lo “natural” de nuestro comportamiento solo se relaciona con el cumplimiento de las funciones biológicas básica, como comer o dormir. Pero aún el modo de llevar a cabo estas funciones es el resultado de cómo se han organizado históricamente, en cada grupo humano, las relaciones sociales. Por eso, en sociedades distintas, con distintas culturas, no solo, por ejemplo, se come de forma diferente (sentados en una mesa, en el suelo, con cubiertos, con palillos, con la mano, etc.), sino que se comen y se aprecian o rechazan ingredientes distintos (en algunas culturas, está prohibido comer cerdo; en otras, no se come carne de vaca; en algunas, es común la ingesta de insectos o el consumo de animales que, para nosotros, son mascotas y jamás usaríamos como alimento). Y estas diferencias no se dan solo en el presente. También, estudiando la historia, podemos ver cómo las formas de actuar y de relacionarnos han ido y siguen cambiando con el tiempo.

   

Prácticas alimentarias en diversas culturas

Esto nos muestra que casi todo lo que hacemos en el transcurso de nuestra vida no se origina ni depende de lo que somos como seres vivos, sino de lo que somos como seres sociales. Es decir, es el resultado del mundo que construimos y seguimos construyendo en la cotidianidad al vivir juntos y relacionarnos mutuamente. Este mundo que adopta múltiples formas y cambia con el tiempo, que no puede explicarse solo por la biología, es la vida social. Pero la vida social tampoco se puede entender como una sumatoria de decisiones subjetivas, porque es más amplia e involucra más factores que los que podemos abarcar o sobre los que podemos incidir individualmente. Como tiene su propio desarrollo y sus propias características, necesita ser estudiado también de un modo particular, y, justamente, a esto se dedica la sociología.