Tal como dijimos, las organizaciones están presentes en todos los ámbitos de nuestra vida. Ahora bien, aunque solemos pensarlas como entidades con nombre y dirección, lo que realmente las define es su manera de ordenar y coordinar acciones para lograr objetivos comunes. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿qué organizan? y ¿para qué?
Para comprenderlo, conviene revisar primero el origen de la palabra. “Organización” proviene del griego organon, que significa ‘instrumento’, es decir, una herramienta para cumplir una tarea o resolver un problema. Pero, a diferencia de un objeto, no es algo estático: es un modo de hacer, una forma de trabajo conjunto para lograr algo, un fin determinado. Ahora bien, para que una organización funcione correctamente y pueda cumplir con su fin, necesita planificar, definir estrategias, coordinar acciones, asignar responsabilidades y controlar que todo se realice de manera eficiente. Así, la organización se convierte en un sistema dinámico capaz de adaptarse a los cambios a lo largo del tiempo y alcanzar sus metas de forma efectiva. Veamos a continuación qué elementos la componen y qué tipos existen.