4. Las relaciones sociales según Max Weber: comunización, socialización, lucha y asociación

Según el sociólogo y politólogo alemán Max Weber (1864-1920), el concepto fundamental de la sociología es el de relación social. Esta se define como la acción recíproca entre dos o más personas, en la cual cada una orienta su conducta teniendo en cuenta el sentido que atribuye a la acción del otro. Ese sentido puede ser el de tener, o pertenecer a, algo en común, y entonces se trata de relaciones comunitarias o de comunización, o puede ser el de compensar o unir intereses racionales y, en este caso, estamos ante una relación societaria o de socialización. Las relaciones también pueden estar basadas en el enfrentamiento. En estos casos, Weber habla de relaciones de lucha, en las cuales cada parte intenta imponer su voluntad sobre la otra. Cuando esa imposición se concreta de manera exitosa, estamos ante una relación de poder.

El poder, para Weber, es una relación social en la que una de las partes impone su voluntad sobre otras. La voluntad se puede imponer de muchas maneras, por ejemplo, quedándose con los bienes de alguien o esclavizándolo. Pero cuando la aceptación del poder toma la forma de la obediencia, es decir, que quien tiene el poder manda y los demás obedecen sin resistencia y de un modo esperado, regular y constante, estamos hablando de “dominación”. Los ejemplos de esta relación están por todos lados: en la familia, en la escuela, en el trabajo, etcétera. Pensá cuántas veces te pasa que hacés, como si fuese por voluntad propia o casi sin pensar y sin discutir, lo que alguien te dice que hagas: un adulto o un hermano o hermana mayor, un profesor o profesora, una autoridad de la escuela o de la sociedad, como la policía. Quizás no te diste cuenta, pero en cada una de esas veces participaste de una relación de dominación. 

La dominación es un fenómeno, entonces, tanto de la vida cotidiana como de la vida institucional, pero a Weber le interesa, sobre todo, la dominación que se ejerce sobre grupos grandes de personas en el ámbito de la vida institucional.

Max Weber en el ámbito público

Otro tipo de relación social que Weber define es la “asociación”, que tiene dos características principales:

a) Está limitada externamente, es decir que tiene límites que son definidos por la propia asociación. Límites, en este caso, quiere decir que la propia asociación decide quién puede pertenecer a ella y quién no. Una asociación puede ser tanto una empresa (la define como “asociación de empresa”) como el Estado (que es una asociación o, más bien, un “instituto” político). En el caso del Estado, los límites son también territoriales.

b) Está estructurada internamente para funcionar de un modo ordenado y mantener ese orden. Distingue, así, las funciones del “dirigente” y el “cuadro administrativo”.

En toda asociación, se observan relaciones de dominación. Una asociación de dominación tiene una estructura de dominación compuesta de tres niveles:

- Un dominante, que es quién dirige la asociación.

- Un cuadro administrativo o “aparato de mando”, que es el grupo de personas encargadas de hacer cumplir las órdenes provenientes de quien tiene el poder.

- Y un grupo mucho más numeroso de dominados, compuesto por el resto de los miembros de la asociación.

En las sociedades modernas, tanto en el Estado como en las organizaciones privadas, el cuadro administrativo toma la forma de una burocracia que actúa llevando adelante la administración de la asociación de acuerdo con las normas que regulan su funcionamiento. Particularmente en el Estado, sostiene Weber, la burocracia termina tomando el control del gobierno, limitando o anulando todo impulso político de cambio. Burocracia es una palabra compuesta que toma un término del francés y otro del griego antiguo: bureau, que en francés significa ‘escritorio’, ‘oficina’, ‘despacho’; y krátos, que viene del griego antiguo y significa ‘poder’, ‘fuerza’ o ‘dominación’. La burocracia, es entonces, la dominación o el gobierno de las oficinas, o de los funcionarios que trabajan en ellas.

Representación de la burocracia excesiva y la administración desproporcionada

A diferencia de otras formas administrativas del pasado, basadas en las prebendas (que eran negocios usando el cargo en beneficio propio o que se apoyaban en el vínculo personal con el dominante y sus administradores), la burocracia es una forma administrativa racional y eficiente, asentada en el cumplimiento de las funciones según las normas internas de la administración y sin otro interés para el empleado administrativo que la remuneración que recibe por su trabajo. Pero esa eficiencia, racionalidad y desinterés —que convierten a la burocracia en una maquinaria administrativa que actúa de modo automático repitiendo procedimientos sin tener en cuenta ni sus causas ni sus consecuencias—, termina resultando, a los ojos de Weber, tanto una de las virtudes que ha permitido el incesante desarrollo de las sociedades occidentales como una “petrificación mecanizada” que absorbe toda la creatividad vital de los seres humanos. Así, en Economía y sociedad escribió que “En unión con la máquina muerta [la maquinaria capitalista], la viva [la organización burocrática] trabaja en formar el molde de aquella servidumbre del futuro a la que tal vez los hombres se vean algún día obligados a someterse impotentes” (Weber, 2008, p. 115).