Para cerrar este bloque, vamos a hacer un breve recorrido por la historia de la sociología argentina, que se inicia en la misma época que la sociología europea y tiene una tradición tan rica e interesante como ella. La sociología en la Argentina encuentra su origen, al igual que la europea, en las condiciones sociales que atraviesa el país. Algunas son similares: la transición a la modernidad, la consolidación del Estado moderno, el orden social, las migraciones, las formas de gobierno, la sociedad de masas, el conflicto de clases, el progreso y la industrialización. Pero muchas son específicas del contexto histórico local, como ser las consecuencias de las guerras de independencia y la guerra civil, el conflicto entre federales y unitarios, el problema del desarrollo y la dependencia económica, el centralismo porteño, el peronismo, los gobiernos autoritarios, la lucha armada, el terrorismo de Estado, la transición democrática y la reivindicación de los derechos humanos.
Podríamos decir que el comienzo del pensamiento social en la Argentina se da entre 1830 y 1880 con Juan Bautista Alberdi, Domingo Faustino Sarmiento y Esteban Echeverría, pero los primeros cientistas sociales fueron José María Ramos Mejía, Carlos Octavio Bunge, Ernesto Quesada y José Ingenieros. Quesada fue quien más desarrolló una mirada sociológica sistemática, mientras que los demás estuvieron más influenciados por el positivismo biologicista y la psicología social.
En 1899, Ernesto Quesada asumió la cátedra de Sociología en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde permaneció hasta 1924, influido por el pensamiento de Durkheim. Su obra La época de Rosas (1898) fue la primera en analizar la historia argentina desde una perspectiva sociológica. Paralelamente, en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UBA, Juan Agustín García y su suplente, Leopoldo Maupas, también dictaron Sociología, fuertemente influenciados por Durkheim.

Imagen.1926-Filosofía-y-letras [Fotografía], Archivo General de la Nación, 1926, https://buenosaireshistoria.org/fotografias/facultad-de-filosofia-y-letras/
El punto cúlmine de la institucionalización de la sociología en la Argentina se daría en 1957, con la creación de la carrera y el departamento de Sociología en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires por parte del emigrado italiano Gino Germani. Paralelamente, se abrirían otras dos carreras de grado en universidades privadas: la Universidad Católica Argentina (UCA) en 1959 y la Universidad del Salvador (USAL) en 1963. Durante los años siguientes seguirían abriéndose más carreras en universidades públicas (en la Universidad Nacional del Sur, en Bahía Blanca y en la Universidad Nacional de Mar del Plata), que luego serían cerradas por el golpe cívico-militar de 1976, ya que la sociología era considerada una “disciplina subversiva”, al igual que la psicología o la antropología.

Fotografía de Gino Germani en la década de 1950
Sin embargo, los militares reabrieron la carrera de Sociología de la UBA, que había sido cerrada a mediados de 1975 por el gobierno de Isabel Martínez de Perón. Esta reapertura se dio con un programa totalmente modificado, en el que se había eliminado todo el material que era considerado subversivo. La carrera pasó así a depender del Rectorado de la Universidad y a dictarse en el subsuelo de la Facultad de Derecho, a cargo de abogados y profesores antiperonistas.
Los sociólogos que pudieron escapar del terrorismo de Estado se exiliaron, algunos en España, Italia y Francia, pero muchos otros huyeron a países latinoamericanos, con México como destino más importante, seguido por Brasil y Venezuela. Mientras tanto, en la Argentina las carreras que se dictaban en la UCA y la USAL continuaron con los mismos contenidos y programas.
Otros sociólogos que no migraron se refugiaron tanto en estas universidades como en los centros privados de investigación que habían comenzado a fundarse desde los años 60. La sociología no dejó de existir durante la dictadura, pero fue aislada y reducida a su mínima expresión.
El fin de la dictadura significó también el retorno al país de muchos de los exiliados, como Juan Carlos Portantiero (1934-2007), uno de los más influyentes en los análisis de la transición democrática. Posibilitó, además, la apertura y reapertura de carreras de sociología a lo largo y ancho del país, tanto a nivel de grado como de posgrado, incluyendo a varias universidades privadas.

Raúl Alfonsín dirigiéndose a la ciudadanía tras el retorno de la democracia en 1983
En los años posteriores, el campo académico se expandió y fragmentó, y las demandas de sociólogos y sociólogas, tanto por parte del Estado como de diversas instituciones y empresas de la sociedad civil, también se multiplicaron.