A fines del siglo XX, a partir de la teoría de los sistemas de acción social de Talcott Parsons, el sociólogo alemán Niklas Luhmann desarrolló una teoría más compleja acerca de los sistemas sociales. Luhmann propuso que los sistemas no deben definirse por sus partes o elementos, sino por su operación. Cada sistema es operativamente clausurado, es decir, está definido únicamente por la operación que lo constituye, la cual lo produce y reproduce en el tiempo.
Según Luhmann, un ejemplo de estos sistemas clausurados son los sistemas orgánicos, que se caracterizan por producir y reproducir vida a partir de la propia vida. Esto significa que los procesos que los constituyen (como la síntesis de proteínas o la reproducción celular) no dependen directamente de elementos externos para su funcionamiento básico, sino que permiten que el sistema se mantenga y se regenere a sí mismo. Al mismo tiempo, estos procesos hacen que el sistema se distinga de otros sistemas y del entorno inorgánico. Esta capacidad de un sistema de producir y sostener sus propios componentes de manera continua se denomina autopoiesis, un concepto de origen griego que significa literalmente “autoproducción”.
Ahora bien, que los sistemas sean operativamente clausurados no implica que están totalmente cerrados ni que funcionan como sistemas abiertos tradicionales. Esto significa que no incorporan de manera directa elementos del entorno, sino que solo se relacionan con él a través de sus propias operaciones internas. Por este motivo, el entorno no actúa sobre el sistema de forma automática, sino que sus influencias solo tienen efecto cuando el sistema las interpreta según su propia lógica. En ese proceso, el sistema puede modificarse, pero siempre de manera interna y coherente con su propia estructura.
En este marco, los sistemas sociales se acoplan o vinculan con los sistemas psíquicos a través del lenguaje, el cual permite a las personas pensar y comunicarse al mismo tiempo. De este modo, los sistemas sociales se diferencian entre sí solo por la forma en que comunican.
En esta línea, las organizaciones son sistemas sociales que producen un tipo específico de comunicación: la decisión. Generan decisiones nuevas a partir de decisiones previas, y cualquier comunicación que forme parte del sistema debe ser tratada como una decisión. La primera decisión es participar en la organización, o fundar la organización; a partir de allí, todas las decisiones se interrelacionan y estructuran el sistema.
