Si trasladamos la idea del poder informal negociable en las organizaciones a una escala más amplia, es posible observar que algunas organizaciones adquieren una capacidad de influencia que trasciende las fronteras nacionales. Al respecto, el teórico organizacional británico-canadiense Gareth Morgan sostiene que ciertas grandes corporaciones multinacionales ocupan una posición de gran relevancia en la economía mundial. En algunos casos, sus ventas anuales superan el Producto Bruto Interno (PBI) de numerosos países, lo que les otorga una importante capacidad para incidir no solo en la economía, sino también, en determinadas circunstancias, en la política internacional. Desde esta perspectiva, Morgan plantea que estas corporaciones pueden llegar a desempeñar un papel comparable, en algunos aspectos, al de "Estados soberanos", poniendo de manifiesto que el poder organizacional puede alcanzar una proyección de escala global.
Muchas de estas organizaciones modernas son más grandes y poderosas que varias naciones; pero, a diferencia de estas, las organizaciones pueden utilizar su poder de modo más discrecional, sin enfrentarse a conflictos políticos internos ni a los controles de otros poderes, como ocurre en los Estados democráticos. Asimismo, las empresas multinacionales suelen organizarse mediante estructuras altamente centralizadas, en las que las decisiones estratégicas son adoptadas por la casa matriz y luego implementadas por sus subsidiarias filiales en distintos países. En este marco, los directivos de las subsidiarias suelen contar con escaso margen para intervenir en las decisiones centrales, ya que su función principal consiste en aplicar los lineamientos definidos por la organización.
La creciente capacidad económica de las grandes corporaciones les permite, además, establecer relaciones de influencia en la esfera política. Su participación en sectores estratégicos de la economía, la magnitud de sus inversiones y su capacidad para movilizar recursos les otorgan un importante poder de negociación frente a los gobiernos. Como consecuencia, estas organizaciones pueden procurar que determinadas regulaciones, políticas públicas o decisiones estatales resulten compatibles con sus intereses económicos, generando relaciones de cooperación, negociación o conflicto según las circunstancias.

Las grandes organizaciones multinacionales influyen en el entorno económico y político global
Desde esta perspectiva, las grandes corporaciones multinacionales constituyen uno de los actores con mayor capacidad de influencia en la economía mundial, aunque sin asumir las responsabilidades políticas propias de los Estados. Precisamente por no depender de procesos electorales ni de mecanismos de representación democrática, estas organizaciones pueden orientar sus estrategias exclusivamente hacia la defensa de sus intereses empresariales. En determinadas circunstancias, ello puede generar tensiones con las prioridades de los gobiernos o con otros intereses públicos que los Estados procuran resguardar.
La expansión de las empresas multinacionales refleja así, una creciente tensión entre el poder de los Estados y el de las grandes corporaciones. Asimismo, el poder de estas organizaciones también se ve favorecido por los vínculos económicos y financieros que mantienen entre sí, incluidos aquellos derivados de estructuras de propiedad compartida o de la participación de grandes fondos de inversión. De este modo, estas dinámicas pueden contribuir a una mayor concentración del poder económico y reducir, en alguna medida y dependiendo del contexto, el margen de autonomía de los gobiernos para definir determinadas políticas públicas. De esta manera las multinacionales adquieren una capacidad de influencia económica y política que, en ciertas circunstancias, puede entrar en conflicto con los objetivos y prioridades de los Estados o con otros intereses sociales.