
A principios del mes siguiente, Sami tiene que pagar cuentas y no le alcanza el dinero.
En concreto, le faltan $ 40.000 para afrontar compromisos inmediatos, como el pago del alquiler del puesto de la próxima feria y la compra de materiales para seguir produciendo.
Ante esta situación, Sami debe decidir rápidamente qué hacer para mantener su emprendimiento funcionando sin problemas.
Se le ocurrieron las siguientes alternativas:
Pero tiene que analizar cuál le conviene.
Para entender esta falta de efectivo a pesar de las ganancias, es necesario dar cuenta de cómo se relacionan los distintos informes contables: el estado de resultados, el balance general y el flujo de efectivo.
Estas tres miradas se complementan. Al analizarlas en conjunto, se puede obtener un panorama completo sobre la situación financiera y tomar mejores decisiones respecto del manejo del dinero.
Puede suceder que una empresa muestre ganancias en el estado de resultados y tenga un balance sólido, pero si su flujo de efectivo es negativo, puede enfrentar dificultades para pagar deudas o sostener su actividad diaria.
A su vez, el flujo de efectivo influye directamente sobre el balance, ya que el efectivo forma parte del activo corriente, es decir, de los recursos que se espera utilizar o transformar en dinero en el corto plazo.
Por ejemplo, cuando ingresa efectivo (por cobros o préstamos), por un lado, aumenta el activo; y, por otro lado, cuando se usa efectivo (para pagar deudas o comprar materiales), disminuye el activo disponible y puede modificarse también el pasivo (deudas u obligaciones) o el patrimonio neto.
Por su parte, el estado de resultados muestra la rentabilidad económica del período registrando los ingresos y gastos devengados, sin importar si ya fueron cobrados o pagados. Por eso, en los resultados, las ventas a crédito figuran como ingresos, aunque todavía no se haya recibido el dinero. En cambio, el flujo de efectivo refleja los movimientos reales de caja: muestra lo que efectivamente entró o salió.
Así, puede haber una ganancia contable sin efectivo disponible (si la mayoría de las ventas fueron a crédito) o una entrada de efectivo sin ganancia (por ejemplo, al recibir un préstamo, ya que no es un ingreso real, sino que representa una fuente de financiamiento).
En definitiva, el flujo de efectivo permite verificar si los resultados contables se traducen en dinero disponible y cómo esos movimientos impactan en el balance. Esto ayuda a anticipar problemas financieros y a tomar decisiones más seguras sobre la gestión del dinero.
Por eso, el análisis conjunto de los tres informes contables permite planificar mejor: ajustar plazos de cobro y pago, buscar financiamiento o reorganizar gastos de modo de garantizar que siempre haya efectivo suficiente para sostener la actividad.
Analicemos en este caso por qué se puede tener “ganancia contable” y, al mismo tiempo, “falta de dinero en efectivo disponible” o, más bien, “falta de liquidez”.
La falta de $ 40.000 en efectivo responde a que muchas de las ganancias registradas en el estado de resultados se refieren a ingresos pendientes, es decir, a cuentas por cobrar (ya que, como vimos, este informe no considera si ya se han cobrado los ingresos).
Asimismo, el balance muestra un total de activos de $ 500.000, pero no olvidemos que estos se refieren tanto al dinero efectivo como a los recursos disponibles. Por ende, si bien el número de activos es alto, parte de estos son sus bienes (que se pueden convertir en dinero si los vendiera), y parte del efectivo que ingresó pudo haber sido destinado a comprar materiales.
Frente a la falta de $ 40.000 para afrontar compromisos inmediatos, Sami tiene distintas alternativas según el aporte de los informes contables (flujo de efectivo, balance y estado de resultados). Hacé click en cada alternativa para ver qué implica cada una:
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De este modo, la alternativa más conveniente para resolver el problema de liquidez de Sami es la de reducir los plazos de cobranzas de parte de las ventas a crédito. Esta opción mejora rápidamente la liquidez, sin generar deudas ni afectar el funcionamiento del proyecto. Además, depende solo de su propia actividad sin pedir ayuda externa. Al cobrar antes, convierte ingresos ya ganados en dinero disponible. En resumen, esta alternativa permite tener el efectivo necesario usando recursos propios, algo clave para que un emprendimiento pequeño pueda seguir creciendo de manera segura.