Para comprender mejor estas perspectivas, resulta útil aplicarlas al análisis de una organización concreta. La escuela constituye un ejemplo especialmente significativo, ya que permite observar cómo las distintas formas de entender a las organizaciones se expresan en prácticas, estructuras y modos de vinculación con la comunidad.

Imagen del interior de una escuela
Desde su funcionamiento interno, podríamos analizarla como:
| "Máquina" | "Organismo" |
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-La escuela se asemeja a una máquina donde cada parte cumple una tarea específica. Todo está muy organizado, las reglas son estrictas y las decisiones se concentran en la dirección. - Los docentes siguen normas fijas y se limita la innovación. Se busca que todo funcione “a la perfección”, como un engranaje bien ajustado. |
- La escuela se concibe como un ser vivo que se adapta, crece y cambia según las necesidades de quienes la integran. - Se trata de una escuela que trabaja en equipo, escucha a los estudiantes y a las familias, y modifica sus proyectos o actividades cuando algo no está funcionando bien. |
Si analizamos su relación con el entorno, podríamos verla como:
| "Sistema abierto" | "Sistema cerrado" |
| - Una escuela que mantiene vínculos con su comunidad participa en proyectos con el barrio, invita a especialistas o familias a colaborar y adapta sus propuestas a los cambios sociales o tecnológicos. | - Una escuela que casi no se relaciona con el exterior y repite las mismas prácticas año tras año, sin tener en cuenta lo que ocurre a su alrededor ni las opiniones de estudiantes o familias. |
A continuación, veremos más en detalle estas maneras de mirar a las organizaciones y las abordaremos teóricamente, con el propósito de identificar sus fundamentos, características principales y los aportes que realizaron al estudio de las organizaciones.