5. A modo de síntesis
En el primer bloque hemos analizado varios procesos entre el final del siglo XIX y los primeros años del siglo XX. La consolidación del capitalismo industrial en un grupo reducido de países, lo cual generó la denominada división internacional del trabajo, una enorme brecha entre países industriales y la gran mayoría de las naciones, que se integraron como proveedores de alimentos y/o materias primas. Todo ello en el marco del imperialismo, cuyas características, orígenes y consecuencias hemos analizado. Asimismo, el proceso de democratización de la política, la extensión del derecho al voto en amplios sectores de la población, lo cual implicó grandes cambios en el tipo de vínculo dados entre las sociedades y los gobiernos. La extensión del movimiento obrero, la organización política y sindical de los trabajadores en el período previo a la Primera Guerra Mundial.
Por otro lado, dimos cuenta del conflicto bélico y cómo el mismo implicó un quiebre “civilizatorio” con respecto a los años precedentes. Todo el sistema político liberal, económico y social fue puesto bajo la lupa, al calor de la primera revolución socialista triunfante de la historia: la Revolución Rusa. Sus causas, las ideas que alentaron el proceso revolucionario, el rol de los revolucionarios rusos y sus obras, las medidas de gobierno llevadas a cabo, todo ello impactó en los Estados europeos, alentando la propagación de los estallidos revolucionarios en países agotados por la guerra (los vencedores y especialmente, los vencidos).