Un precedente de la Segunda Guerra Mundial en Europa fue sin duda la contienda española, que se inició en 1936 y concluyó en abril de 1939, tan sólo seis meses antes del estallido bélico mundial.
Para entender la Guerra Civil es necesario retrotraernos a 1931. Luego de la desastrosa experiencia de siete años de la dictadura de Primo Rivera -apoyada por el rey- un referéndum a la Corona dio el triunfo a una coalición de diferentes tendencias políticas y el 14 de abril se proclamó la Segunda República y el rey tuvo que marchar al exilio. A partir de allí, se inició un proceso en la península que implicó importantes cambios políticos, sociales, económicos y culturales: las reformas laicistas, es decir, aquellas que implicaban la separación de la Iglesia y el Estado español (por ejemplo, el matrimonio civil, el divorcio), el sufragio femenino, la reforma agraria en favor de los sectores más rezagados en el campo, las autonomías regionales al País Vasco y Cataluña, entre otros.
A pesar de su ímpetu reformista, desde un inicio la República estuvo signada por la inestabilidad. En 1934 se desencadenan conflictos sociales de gran trascendencia: tras la revolución de Asturias, llevada a cabo por sectores obreros nucleados en torno a la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) anarquista, siguió un período de represión, a manos de un gobierno de derecha (favorable a los intereses económicos más conservadores de la sociedad).
El punto álgido de tensión en la sociedad española se dio tras la victoria del Frente Popular, en las elecciones de febrero de 1936. ¿Qué fue el Frente Popular? Se trató de una coalición de diversos sectores políticos, entre los que se hallaban el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el Partido Comunista Español (PCE) (recordemos que a partir de 1935, la III Internacional, alienta a los PC de los diferentes países a seguir una estrategia de alianzas con otras fuerzas políticas, en los denominados Frentes Populares, para resistir el avance de los fascismos en Europa).
Ahora bien, la llegada al poder de una coalición de izquierda generó temor y preocupación en los sectores más conservadores: el Ejército, la Iglesia, la gran industria, terratenientes, etcétera. En dicho clima social, el 17 de julio de 1936, tras 6 meses de gobierno del Frente Popular, se inicia en los territorios coloniales de España en África (Marruecos) un alzamiento rebelde contra la República, que es replicado al día siguiente en la península. El golpe de Estado liderado por el militar Francisco Franco no logra su cometido de deponer, a través del uso de las armas, al gobierno legítimo español. De esta manera, se inicia una guerra civil que se prolongó durante tres años.
El grupo rebelde denominado “sublevados” o “nacionalistas”, conformado por el Ejército y organizaciones de ultraderecha como la Falange Española de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (JONS) -de ideología fascista-, tenía como objetivo acabar con la experiencia republicana y especialmente, con el gobierno de Manuel Azaña, presidente tras la victoria del Frente Popular. Para el bando nacionalista, el enemigo era el comunismo soviético, ateo e internacionalista, y la victoria del Frente Popular en 1936 era leída e interpretada como resultado de la penetración ideológica del comunismo soviético en España. Desde la perspectiva de los franquistas, dicha ideología encarnaba todos los males: atentaba contra el orden económico capitalista, la religión, el orden moral y el nacionalismo español. El siguiente afiche franquista contra el comunismo es ilustrativo de todo ello:

"Dos compañeros inseparables. Comunismo y miseria"
Fuente: Fradkin, Raúl (coord.) (1999), Historia. El mundo contemporáneo. Siglos XVIII, XIX y XX, Buenos Aires, Ángel Estrada y Cía, S.A.
El bando nacional contó con el apoyo no oficial de los regímenes de Mussolini y de Hitler, a través del envío de refuerzos bélicos (armas y hombres). Un suceso tristemente conocido de dicha ayuda es el bombardeo a cargo de la legión Cóndor sobre el pueblo vasco de Guernica, en abril de 1937. El horror de dicho ataque perpetrado sobre población civil (entre los que se contaban ancianos y niños), fue retratado por el artista español Pablo Picasso en su célebre obra Guernica, que actualmente se exhibe en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. ¿La conocían?

Guernica de Pablo Picasso - Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Les dejamos el link de dicho museo, con imágenes e información relevante sobre la obra y el contexto bélico de su producción.
Por otra parte, el bando republicano recibió ayuda de la URSS, pero no contó con el apoyo de las potencias occidentales liberales y democráticas (Gran Bretaña, Estados Unidos y Francia, por ejemplo), las cuales sostuvieron una política de neutralidad y de no intervención, dejando a su suerte al gobierno republicano, elegido democráticamente y que era víctima de la embestida bélica.
La Guerra Civil española generó un gran impacto internacional: los ojos del mundo y los medios masivos de comunicación estaban puestos en el desenlace bélico de la península. El impacto fue de tal envergadura que se constituyeron las Brigadas Internacionales. ¿Sabían qué fueron las Brigadas Internacionales? Fueron organizaciones militares compuestas por voluntarios de diversos países que se dirigieron a España para luchar a favor de la República. Movilizados por los ideales que esta última representaba, quisieron defenderlos frente al avance de las derechas en Europa. Desde nuestro país, por ejemplo, centenares de argentinos se dirigieron al territorio español para unirse al Ejército Republicano y las Brigadas Internacionales.
La mujer española tuvo un rol muy destacado en las filas militares en el transcurso de la contienda. Las milicianas combatieron en los campos de batalla, en un clima de marcada euforia por la participación femenina en ámbitos que habían estado reservados para los hombres (recordemos que, durante la República, las mujeres habían alcanzado el derecho al voto).
Imágenes de arriba hacia abajo y de izquierda a derecha:
Sin embargo, mientras avanzaba la guerra, el bando nacional y rebelde fue conquistando cada vez más zonas del país (una de las primeras fue Galicia): en enero/febrero de 1939, la caída de Barcelona precipitó la victoria de los rebeldes. Medio millón de republicanos huyeron para salvar sus vidas, cruzando los Pirineos hacia Francia, en el crudo invierno de 1939.
Les proponemos escuchar un pequeño fragmento del testimonio de un niño español que debió emprender dicha marcha agotadora junto con su familia:

Extraído de: María Bjerg (2012) El viaje de los niños. Inmigración, infancia y memoria en la Argentina de la Segunda Posguerra, Bs. As., Edhasa, p. 23.
Los miles de refugiados españoles que arribaron a Francia en dichas condiciones fueron recluidos en improvisados campos de refugiados: para ellos y ellas, las vicisitudes y miserias no acabarían aún. El camino del exilio recién se iniciaba: muchos siguieron sus derroteros/itinerarios en América -siendo Argentina uno de los principales destinos del exilio republicano- o bien en otros países de Europa, y otros tantos perecieron en los años de la Segunda Guerra Mundial.
Finalmente Madrid, que había llevado a cabo una extensa resistencia al sitio impuesto por los sublevados del bando nacional, fue derrotada en marzo de 1939. El 1º de abril de dicho año concluye la Guerra Civil Española con la victoria de Franco y la derrota de la República. La contienda dejó un saldo de miles de muertos (militares y civiles), familias destrozadas, miseria y hambre en el suelo español. A partir de allí, se abriría un capítulo oscuro en la historia de España, signado por la represión ejercida sobre quienes apoyaron o combatieron en el bando republicano: encarcelamientos políticos, fusilamientos, hostigamiento a las familias de los condenados y apropiaciones de los bebés de las presas políticas. Asimismo, se retrocedió en todos los cambios jurídicos, sociales y culturales que se habían implantado durante los años republicanos. Recién la muerte de Franco puso fin a la dictadura en 1975. Aunque el retorno a la democracia implicó el recupero de los derechos políticos y un destape cultural y social, esta transición democrática tuvo ciertos límites: la República no volvió a proclamarse y los delitos de lesa humanidad perpetrados por la dictadura franquista comenzaron a ser investigados recién en 2014 por una querella argentina motorizada por hijos e hijas de víctimas del terrorismo de Estado español.