¿Héroes o villanos?
3. ¿Tenía razón Thanos?: el dilema del utilitarismo
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Superhéroes y decisiones heroicas
Cuando nos adentramos en el mundo de los superhéroes, es común verlos lidiar con situaciones difíciles en las que deben tomar decisiones. Esto sucede porque el trabajo de salvar vidas frecuentemente plantea la pregunta sobre qué vida salvar. Veamos, por ejemplo, lo que le pasa a Spiderman en la siguiente escena:
El dilema del Duende Verde en Spiderman (2002)
La decisión que le impone el Duende Verde a Spiderman es realmente cruel y perversa. El héroe debe elegir entre salvar a Mary-Jane, el amor de su vida, o al grupo de niños dentro del teleférico. Para nuestra tranquilidad, Spiderman logra salvar a todos. Al fin y al cabo es un género de película destinada al público general y en este género sólo suele haber finales felices. Sin embargo, en una posible versión más realista la decisión hubiese sido genuina: o bien se salva a la doncella en peligro, o bien a los niños inocentes. No hubiera habido tercera opción, un verdadero dilema moral. ¿Cuál hubiera sido la decisión correcta? ¿Qué nos puede decir la ética sobre este tipo de elecciones? ¿Existe algún criterio objetivo que asegure la decisión por la mejor opción, es decir, por la opción moralmente buena?
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Cálculos sobre el bien
Seguramente uno piense: “Bueno, dudo mucho de que en mi vida me tenga que enfrentar a dilemas como el del Duende Verde y Spiderman”. Probablemente sea cierto. Nadie tiene que enfrentarse a supervillanos que pongan en la línea de fuego a gente inocente. Sin embargo, las decisiones éticas son más comunes de lo que uno pensaría, no es necesario que haya vidas en riesgo en escenarios dramáticos. Pensemos en ejemplos factibles. Imaginemos que estamos a cargo del presupuesto del gobierno. En la distribución, bien podemos disponer de un montón de dinero para renovar la infraestructura de un hospital o destinar ese capital a mejorar las condiciones edilicias de cinco colegios. Ambas son buenas acciones, asumimos, y son igualmente importantes. ¿Qué deberíamos hacer como políticos que quieren lograr la mejor acción posible?

Jeremy Bentham (izq.) y John S. Mill (der.)
El problema anterior puede plantearse de la siguiente manera: ¿cómo determinamos en general cuáles consecuencias son buenas y cuáles malas? Existe una doctrina filosófica que propone una solución, el utilitarismo.
El utilitarismo evalúa la moralidad de las acciones a partir de los resultados o consecuencias de esas acciones, se trata de una postura ética consecuencialista. Fue elaborada en Inglaterra entre los siglos XVIII y XIX por Jeremy Bentham (1748-1832) y John Stuart Mill (1806-1873). Estos pensadores propusieron que un acto será correcto si con él se obtiene la mayor utilidad o bien posible para el mayor número de personas. Ahora bien, ¿qué es esta utilidad o bien? Bentham define el bien o utilidad o felicidad de la siguiente manera:
"Por utilidad se significa la propiedad de cualquier objeto, por la cual éste tiende a producir beneficio, ventaja, placer, bien o felicidad (todo esto en el presente caso se reduce a lo mismo) o (y otra vez se refiere todo a lo mismo) por la cual éste tiende a prevenir que ocurra el accidente, el dolor, el mal o la infelicidad de la parte involucrada cuyo interés se considera"
Jeremy Bentham, Una introducción a los prinicipios de la moral y la legislación
Siguiendo lo que decíamos, el utilitarismo es una doctrina ética que persigue la maximización del bien, entendido este como lo definió Bentham. Si buscar buenas consecuencias es lo mismo que buscar el bien, actuar para obtener las mejores consecuencias será actuar de la mejor manera posible. En términos utilitaristas, cada vez que no sepa cómo actuar, debo preguntarme: ¿cómo puedo obtener el mayor bien o utilidad para la mayor cantidad de personas posible? Siguiendo los planteos de Bentham y Mill, esto se logra a través de un cálculo, el felicific calculus o cálculo de la felicidad. Se trata de un procedimiento que permite determinar el grado de utilidad de una acción específica a partir de la consideración de distintas variables:
Si aplicásemos el felicific calculus al ejemplo que discutimos más arriba, deberíamos considerar cuál de las opciones aporta la mayor utilidad para la mayor cantidad de gente posible. En ambos casos tenemos varias consideraciones a tener en cuenta, tal como indica el cálculo utilitarista. Una vez que logremos incorporar esas consideraciones a nuestro cálculo, la decisión quedará clara como el agua.
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Thanos en el tranvía ético
La propuesta del utilitarismo parece resolver varias cuestiones éticas de una manera bastante certera. Después de todo, ¿qué hay más preciso que un cálculo? Sin embargo, no todo son rosas en el campo del consecuencialismo. Uno de los cuestionamientos más conocidos al utilitarismo es el dilema del tranvía, propuesto por la filósofa Philippa Foot (1920-2010).
La cuestión del dilema del tranvía plantea una decisión que resulta sencilla para el cálculo utilitarista, pero, al mismo tiempo, levanta sospecha de que algo anda mal. ¿Es moralmente correcto matar a una persona para salvar a otras cinco? Un utilitarista hecho y derecho dirá que sí. No obstante, ¿qué pasaría si cambiásemos un elemento del anterior escenario? Imaginemos que no hay ninguna bifurcación y sólo una vía con cinco personas a punto de ser atropelladas. A su vez, supongamos que estamos sobre un puente con una persona muy robusta, capaz de detener el tranvía con su cuerpo a costa de su vida. ¿Seríamos capaz de arrojarla con nuestras propias manos con el objetivo de salvar a los cinco del camino? Desde el punto de vista de las consecuencias, el dilema y su solución continúan siendo los mismos: matar a una persona para salvar a otras cinco. La moralidad de esta acción se nos presenta cada vez más dudosa y el felicific calculus no nos parece tan aceptable como antes pensábamos.

Variante del dilema del tranvía
Este es el momento perfecto para presentar aquí a Thanos, el máximo utilitarista. Thanos es un personaje creado en 1973 por Jim Starlin y uno de los más grandes villanos de los cómics de Marvel. Se trata de un alienígena del planeta Titán, un nihilista y enamorado de la destrucción y la muerte (de hecho, su nombre Thanos es una deformación de Thánatos, el nombre del dios griego de la muerte). En la historia del personaje, Thanos logra reunir seis artefactos de inmenso poder, las gemas del infinito, las cuales le dan la capacidad de cambiar la realidad a voluntad.

Thanos con las gemas del Infinito
En el Universo Cinematográfico de Marvel, Thanos presenta un perfil algo diferente. No tanto nihilista ni destructor, Thanos está profundamente preocupado por el problema de la superpoblación del universo: mientras la población crece multiplicándose, los recursos de subsistencia, en las mejores de las condiciones, aumentan poco a poco, siempre detrás de la población. La situación que preocupa a Thanos en las películas es la infelicidad y devastación que suceden cuando la población es mayor a los recursos para sobrevivir, algo que inevitablemente sucederá. ¿Qué propone Thanos a esta situación? Escuchémoslo en sus propias palabras:
Escena de Avengers: Infinity War (2018)
Podemos considerar que la solución de Thanos es una versión radicalizada del dilema del tranvía: usar el poder de las gemas del infinito para eliminar a la mitad de la vida en el universo y así asegurar que la otra mitad pueda sobrevivir en prosperidad. ¿Una locura, no? Sin embargo, si consideramos la mirada utilitarista en esta cuestión, el plan de Thanos no resulta del todo descabellado. La maximización de la felicidad es clara como motivación de las acciones de Thanos, su propuesta es claramente consecuencialista. Donde todos ven un supervillano, Thanos se considera a sí mismo un salvador.

Thanos chasquea los dedos y elimina a la mitad de la población
El consecuencialismo de Thanos es un claro ejemplo de la máxima que dice “el fin justifica los medios” ¿Es esto moralmente malo? ¿Es verdaderamente Thanos un villano? Solemos categorizar a los personajes que sostienen este pensamiento como malos o villanos. Esto es porque la figura del héroe se vincula con otras éticas como la deontología, que es una ética que se rige por principios morales rígidos, como nunca considerar la vida humana como un medio (algo que Thanos claramente incumple con su plan de exterminio universal). Sin embargo, dentro de las consideraciones del utilitarismo, el cálculo del bien producido por nuestras acciones es el que determina la corrección de las mismas.
Por supuesto, el caso de Thanos es extremo y todos coincidimos en que hay algo intrínsecamente inmoral en la propuesta de eliminar a la mitad de la población del universo. Sin embargo, no es raro que se presenten dilemas similares al del tranvía en la vida cotidiana, sobre todo en escenarios médicos o políticos que requieren decisiones difíciles que probablemente se resuelvan en base a un cálculo utilitarista. ¿Te acordás del duro aislamiento que decidió el gobierno en 2020 para evitar la enfermedad y muerte de parte de la población por la pandemia de COVID-19?
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Para seguir filosofando
El cálculo utilitarista se presenta como una buena solución moral, objetiva y precisa. Sin embargo, ¿cómo realizamos el cálculo? ¿Qué elementos tengo en cuenta? ¿Con qué criterio mido la utilidad? Para practicar un poco esto, ¿te interesa jugar a los dilemas morales?