¿Ilusión o realidad?

4. Multiverso: cómo nombrar a los infinitos Rick según Kripke

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La ciudadela de los Ricks

A medida que avanzan los capítulos de la serie Rick y Morty, su multiverso se expande a un nivel inmensurable. En “Encuentros cercanos a lo Rick”, uno de los episodios más aclamados de la serie, un escuadrón de Ricks detiene al Rick de la dimensión terrestre C-137, el Rick protagonista del programa, bajo la acusación de haber sido el actor del asesinato de veintisiete Ricks de otras dimensiones.

La orden de arresto proviene del Consejo Transdimensional de Ricks radicado en la Ciudadela de los Ricks, una ciudad-estado transdimensional donde residen o transitan distintas variantes de Ricks y Mortys del multiverso. En esa extrañísima ciudad incluso logramos cruzarnos en un momento pasear con un Rick y un Morty vaqueros, que seguramente provengan de una dimensión wéstern wéstern es una voz tomada del inglés para designar el género cinematográficos de la época de la colonización del Lejano Oeste en EE. UU.

A lo largo de la trama, se descubre que la matanza fue cometida por una versión “malvada” de Rick, de quien descubrimos en un giro inesperado al final del capítulo, que estaba siendo contralado remotamente por su Morty, verdadero actor intelectual de las muertes.

Más allá de esta enmarañada confabulación, este episodio resulta muy útil para introducir una problemática que atraviesa las disciplinas de la metafísica, la filosofía del lenguaje y la lógica modal, a saber: ¿cómo somos capaces de hablar y razonar sobre individuos que identificamos como los mismos, pero que pertenecen a distintas “dimensiones”, al interior de las cuales poseen una o varias características disímiles? Dicho de otra manera, ¿cómo es que podemos hablar del Rick de la tierra C-137, del Rick wéstern y el Rick malvado sin confundirnos, reconociendo que cada uno es una versión de alguna esencia arquetípica de Rick?

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El nombrar y la necesidad de Saul Kripke

En su libro El nombrar y la necesidad, la transcripción de tres famosas conferencias dictadas en la Universidad de Princeton en 1970, el filósofo estadounidense Saul Kripke (1940-2022) nos ofrece una interesante respuesta a nuestro interrogante. Las conferencias y el libro representaron un hito en la tradición filosófica analítica, puesto que en ellas Kripke criticaba y ofrecía una alternativa a la clásica teoría descriptivista de los nombres.

La teoría descriptivista fue originalmente formulada por Gottlob Frege (1848-1925) y Bertrand Russell (1872-1970) a partir de finales del siglo XIX. Ellos propusieron que el significado o contenido semántico de un nombre propio es idéntico a las descripciones que tiene asociadas por parte de los hablantes. Así pues, el nombre Benjamín Franklin tiene el mismo significado que la descripción “el inventor de los lentes bifocales”. Y, siguiendo la misma lógica, el nombre Rick Sanchez denotará lo mismo que “el inventor de la pistola de portales interdimensionales”.

Gottlob Frege (izq.) y Bertrand Russell (der.)

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Los nombres propios son designadores rígidos

Ahora bien, Kripke no estaba de acuerdo con que un nombre propio desde un punto de vista semántico sea lo mismo que una definición o un cúmulo de propiedades. Él sugirió entender los nombres como designadores rígidos. Un designador rígido es un término o expresión que designa la misma cosa en todos los mundos posibles en los cuales esta existe. Así, el nombre Rick Sanchez refiere a la misma persona en la dimensión C-1, C-2, C-3, y así sucesivamente en todas aquellas en las que vino a la existencia. En cambio, no tiene referente en la dimensión C-X, donde presuponemos que sus padres nunca se conocieron y por lo tanto Rick jamás fue procreado.

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Una visión no Sci-Fi de los mundos posibles

Tenemos que tomar recaudos aquí cuando hablamos de mundos posibles, pues Kripke no usa este concepto como aparece implementado en Rick y Morty, Avengers: Endgame, la serie Loki y otras producciones de ciencia ficción. Los mundos posibles no son para él mundos extraños que podríamos visitar gracias a una sofisticada tecnología o un recurso mágico que nos transportarían a través del tiempo y el espacio. En su filosofía, mundo posible es sinónimo de estado (o) historia posible del mundo” o “situación contrafáctica”. Es por esta razón que su concepción no asume un compromiso ontológico con la existencia de otras dimensiones.

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Historia contrafactual

El punto de Kripke es el siguiente: aunque no todos creamos en realidades paralelas, nadie negaría que podemos concebir imaginariamente cómo sería un estado de cosas diferente al actual. En muchas ocasiones empleamos razonamientos que incluyen lo que se conoce como operadores modales (e.j. “es necesario que”, “es posible que”). Para mencionar un uso destacado, la historia contrafactual, rama especulativa de los estudios históricos, se dedica a plantearse preguntas que comienzan con la fórmula “¿qué hubiese pasado si…?”. Entonces, algunos investigadores dan algunas posibles respuestas al interrogante de qué hubiese pasado si Alemania y sus aliados hubieran ganado la Segunda Guerra Mundial. El objetivo es explorar todas las consecuencias que se desprenden de la premisa contrafáctica, esto es, de la suposición de que algo que de hecho no sucedió hubiese sucedido. A estas especulaciones también se dedica la literatura. ¿Oíste hablar de la novela El hombre en el castillo de Philip K. Dick?

Mapa político contrafáctico de la adaptación televisiva El hombre en el castillo, que propone un mundo distópico en el que el Eje ganó la guerra y Estados Unidos fue dividido en tres regiones.

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La teoría causal-histórica de nombrar

Kripke enseña que para hablar o pensar en mundos posibles es necesario echar mano a los nombres propios, que hacen de designadores rígidos. Es importante señalar que estos no pueden ser reemplazados por descripciones, tal como proponían Frege y Russell, debido a que estas son designadores no-rígidos, es decir, no tienen la capacidad de referir al mismo objeto en distintos estados posibles del mundo. Esto no es difícil de comprender. En el vasto multiverso debe haber una versión de Franklin que no inventó el lente bifocal y una versión de Rick que no creó su arma de portales. Sin embargo, ellos siguen siendo Rick y Franklin, versiones alteradas de aquellos que conocemos de la historia y la ficción.

Las consideraciones de arriba plantean un desafío a la teoría kripkiana de los nombres propios. ¿Cómo sucede que un nombre, “Rick”, está ligado a sus referentes, todas las variantes de Rick, si los rasgos que lo caracterizan como tal son contingentes y pueden modificarse de una dimensión a otra? El filósofo estadounidense afirma al respecto que los nombres ganan un vínculo de referencia con un individuo a partir de un “bautismo inicial” por el cual a este se le asigna su nombre. Luego esa referencia es conservada a lo largo de una cadena de comunicación que garantiza el buen uso del nombre de usuario a usuario. A esta visión se la denomina teoría causal-histórica de la referencia, y se opone a la teoría descriptivista de Frege y Russell. En El nombrar y la necesidad, Kripke dice lo siguiente:

Una formulación burda de una teoría podría ser la siguiente: tiene lugar un “bautismo inicial”. En este caso el objeto puede nombrarse ostensivamente, o la referencia del nombre puede fijarse mediante una descripción. Cuando el nombre pasa de “eslabón en eslabón”, quien recibe el nombre, pienso yo, al aprenderlo tiene que usarlo con la misma referencia con la cual lo usa el hombre de quien lo escuchó. Si escucho el nombre “Napoleón” y decido que sería un nombre simpático para mi oso hormiguero doméstico, no satisfago esta condición.

Oso hormiguero con bicornio, sombrero característico de Napoleón.

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Universos paralelos: ¿realidad o conjetura?

En conclusión, Kripke ofrece las herramientas conceptuales necesarias para explicar cómo los guionistas de Rick y Morty pudieron crear un multiverso repleto de infinitas variantes de los héroes y todos los demás personajes sin que nos estalle la cabeza. El primer capítulo establece las referencias de cada uno con los nombres propios, que son designadores rígidos, y luego se inventa distintas versiones modificando alguna o varias propiedades de los individuos. Voilà. Ahora bien, ¿todas esas versiones existen en universos paralelos o son simples conjeturas del pensamiento? ¿Cómo funcionaría esto en un multiverso real?