¿Ilusión o realidad?
5. ¿Plutón es un planeta?: el conocimiento en Platón y la verdad como correspondencia
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Plutón es un planeta
En el capítulo “Cosas necesarias” de la primera temporada de Rick y Morty, Jerry se ofrece a ayudar a su hijo Morty con su proyecto escolar de ciencia. Le propone construir juntos una maqueta del sistema solar. Al poco tiempo de poner manos a la obra, tienen un desacuerdo: discuten a propósito de si Plutón es un planeta u otro tipo de cuerpo celeste. Morty agarra su smartphone, busca en Internet y le señala a su padre que en 2006 una comunidad científica de astronomía resolvió que Plutón no era un planeta debido a su pequeño tamaño. Jerry se indigna y decide testarudamente no dar el brazo a torcer. Para él, Plutón sigue siendo un planeta.

Aquí la historia sufre un giro bizarro cuando padre e hijo son secuestrados por una nave plutoniana. El rey Flippynips de Plutón mandó abducirlos para pedirle a Jerry que difunda ante sus súbditos su opinión de que Plutón sigue siendo un planeta. Allí es presentado como un ilustre científico terrícola y pronto gana la ovación de los plutonianos.

Sin embargo, más adelante nos enteramos de que Jerry está siendo utilizado por el rey para ocultar que la industria extractiva de las minas subterráneas de “plotonium” son la razón del achicamiento de Plutón y de que se haya convertido en un planeta enano. Eventualmente, Jerry confiesa que no tiene ninguna evidencia para sustentar sus dichos y que los plutonianos no deberían creerle.
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La definición platónica del conocimiento
La disputa entre Morty y Jerry acerca del estatus planetario de Plutón resulta una buena ocasión para preguntarnos seriamente quién tiene razón. Suponemos desde un principio que uno de ellos está en lo cierto y el otro se equivoca. Esto se debe a que razonamos lógicamente. En el pensamiento lógico rige como principio supremo la no-contradicción. Nos parece absurdo sostener una afirmación y su contraria al mismo tiempo. Por ejemplo, es absurdo el enunciado de que Plutón es un planeta y no es un planeta, o el de que la manzana es una fruta y no es una fruta.
Asimismo, consideramos que aquel que tiene razón está en posesión de un conocimiento o saber, mientras que él otro sostiene una creencia falsa. Platón (427-347 a.C.) fue uno de los primeros filósofos interesados en distinguir el conocimiento científico, el cual denominaba episteme en griego, de las meras opiniones, la doxa.

Mosaico del s. I de la Academia de Platón
En su libro Teeteto, ofrece una definición del saber hoy devenida clásica. Allí afirma que alguien tiene conocimiento acerca de algo cuando cumple simultáneamente las siguientes tres condiciones:
Nótese que cada una de estas condiciones es necesaria para indicar que alguien sabe sobre algo. No es suficiente con que se dé una o dos de ellas. Es posible tener una creencia justificada que no sea verdadera. Por ejemplo, el sistema astronómico geocéntrico tuvo sus respectivas pruebas antes de que Copérnico y otros lo rechazaran. La gente común de hecho pensaba que era imposible que la Tierra girase alrededor del Sol, puesto que deberíamos salir despedidos o sentir el movimiento planetario bajo los pies. Asimismo, se puede poseer una creencia verdadera sin justificación, como cuando atinamos sobre una cuestión por puro azar. Sin embargo, en ninguno de estos dos escenarios decimos que alguien alcanzó un conocimiento o un saber. Como enseña Platón, la sabiduría es una creencia verdadera bien justificada.
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La verdad como correspondencia
Recién hemos visto que la segunda condición de la definición platónica del conocimiento es la verdad. Esta noción que usamos cotidianamente en oposición a la falsedad o la mentira es uno de los grandes problemas de la filosofía desde su surgimiento. ¿Qué es la verdad? ¿Qué significa decir algo verdadero o decir algo falso? Aunque resulte sorprendente, hay distintas teorías con diversas respuestas a propósito de esta materia. La más próxima al sentido común de la gente es aquella que se conoce con el nombre de doctrina de la verdad como correspondencia o adecuación. Originalmente fue formulada por Aristóteles (384-322 a.C.) en su libro Metafísica, luego retomada por Tomás de Aquino (1225-1274), quien la sintetizó de manera simple en la siguiente fórmula: Veritas est adaequatio rei et intellectus, frase latina que se traduce por “la verdad es la adecuación entre la cosa y el intelecto”.

Tomás de Aquino (izq.) y Aristóteles (der.)
La visión correspondentista de la verdad supone que el mundo tiene una estructura independientemente de cómo los seres humanos lo conocemos o captamos. Una idea o una afirmación que describen adecuadamente esa estructura objetiva, como si fuesen un doble especular en el plano del pensamiento o el lenguaje, son consideradas por nosotros verdaderas. En cambio, afirmar algo falso es afirmar un estado de cosas contrarias a cómo están formadas o suceden en el universo. Así, tomamos como falsos el enunciado de que la lluvia cae hacia arriba o la negación de que el agua esté compuesta químicamente por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno.

Imagen ilustrativa del fenómeno de la falsedad según la teoría de la adecuación
Ahora bien, hubo y sigue habiendo muchos pensadores que consideran imposible tener un acceso al mundo por fuera de nuestras facultades cognitivas (por ej. los sentidos y el entendimiento). Pues, ¿cómo podríamos ver sin nuestros ojos o pensar sin nuestros conceptos para cotejar que nuestras representaciones del mundo corresponden fielmente a un mundo trascendente? El primero en señalar esa aporía fue Immanuel Kant (1724-1804) en su libro Crítica de la razón pura. Sus ideas fueron la piedra angular para que surgieran nuevas concepciones de verdad no correspondentistas. Entre ellas se destaca el pragmatismo.
Algunas preguntas
Hemos visto en este capítulo la definición del conocimiento según Platón y su concepción acerca de la verdad, la correspondentista. Sin embargo, algunas personas consideran que la verdad es producto de un consenso social, es decir, es una convención en la que se ponen de acuerdo una comunidad de científicos. Quizás la disputa acerca de si Plutón es un planeta o no puede ser evaluada desde esta óptica. ¿Ustedes con qué postura se identifican más? ¿O consideran que la verdad es algo distinto a la adecuación y el consenso?