3. Primera Guerra Fría (1947- 1962)

El grado de conflictividad que se reveló en las conferencias ya mencionadas condujo a la ruptura definitiva de la Gran Alianza en 1946, año establecido como el inicio de la Guerra Fría. Pero, concretamente, ¿por qué se denomina de esta manera a este conflicto? Porque -más allá de las batallas que se dirimieron con precisiones geográficas durante ese período- este término se diferenció de una guerra en sentido tradicional: la lucha por recursos y hegemonía internacional se tradujo en una frenética confrontación ideológica, política y cultural, que se expresó de diversos modos entre ambos bloques. Por ejemplo, un rasgo predominante del período fue el enfrentamiento por la “carrera espacial” en la cual el desarrollo de cohetes y satélites se erigía como la prueba del poder y superioridad que portaba cada potencia. Nombres como los del cosmonauta Yuri Gagarin, primer hombre en llegar al espacio en 1961, o Apolo 11, primer misión que llegó a la luna, se hicieron célebres.

El cosmonauta Yuri Gagarin

La tripulación del Apolo 11: el comandante  Neil Armstrong, piloto de pruebas, el piloto del módulo de mando Michael Collins y el piloto del módulo lunar Edwin (Buzz) Aldrin

Además, es el contexto en el que los servicios secretos de inteligencia (KGB / CIA) y el espionaje estuvieron a la orden del día. La propaganda anticomunista, controlada por el Estado, se expandió por todos los soportes que ofrecían los medios masivos de comunicación; el cine negro norteamericano -suerte de manifiesto en contra del “peligro rojo”- fue una creación de este contexto. Tampoco faltaron las sátiras que representaban el paroxismo del período y esa trama de espionaje y circulación de información que buscaba enemigos por doquier. Un ejemplo que trascendió pantallas y latitudes fue la serie de televisión estadounidense Superagente 86, emitida entre 1965 y 1970, aunque reiterada incansablemente por la popularidad que alcanzó, en donde se parodia el clima de espionaje propio de la Guerra Fría. Los/as invitamos a disfrutar de unas divertidas escenas de Maxwell Smart en las cuales lo vemos, por ejemplo, comunicándose por el cono del silencio, uno de los tantos objetos representados en la serie (al igual que el zapatófono) que ironizan el desarrollo tecnológico puesto al servicio del espionaje.

Lo cierto es que este clima permeado por aquella idea de la amenaza permanente de un posible conflicto nuclear impuso una obsesión por la defensa y seguridad nacional. El miedo a la bomba atómica fue utilizado por ambos bandos como una forma  de negociar con el adversario y controlar a las sociedades de sus respectivas zonas de influencia.  En otras palabras, cuando ambas superpotencias desarrollaron sus propias bombas atómicas, la premisa de la Destrucción Mutua Asegurada (en caso de un ataque nuclear cruzado la humanidad no sobreviviría) puso un límite a la posibilidad de una confrontación directa entre ambas superpotencias y de allí el carácter “frio” de la Guerra”.

¿Avanzamos sobre las particularidades de cada bloque?