Como ya señalamos, el movimiento comunista salió fortalecido por su actuación en la Segunda Guerra Mundial. A ello, hay que añadir que, la virulencia del discurso anticomunista de la Guerra Fría llevó a que un gran cantidad de intelectuales creyeran que Estados Unidos preparaba un verdadero ataque sobre la Unión Soviética, lo que motivó a defenderla con su nombre y su prestigio. Sin embargo, el “efecto Stalingrado” duró poco tiempo, pues hacia 1947 -cuando la batalla política e ideológica provocó un endurecimiento y control férreo impartido por Stalin- el descrédito del comunismo en los medios intelectuales no se hizo esperar.
Hacia finales de 1947, los únicos países de Europa Oriental donde gobernaban líderes votados en elecciones libres eran Hungría y Checoslovaquia. Sin embargo, en 1948, un golpe de Estado comandado por los soviéticos en Checoslovaquia obligó la dimisión de toda dirigencia no comunista y, en consecuencia, puso fin al gobierno de coalición. No obstante, algunos historiadores señalan que la instauración de regímenes comunistas en la zona oriental responde no sólo a la injerencia ejercida por Moscú, sino también a una previa tradición de apoyo al partido que se extendió luego de la guerra. Particularmente, en la posguerra, sobrevolaba en esos países un resquemor hacia las potencias occidentales que no habían colaborado de inmediato frente la ocupación nazi. A ello, se sumaban las malogradas experiencias de gobiernos parlamentarios en la entreguerras devenidas en dictaduras. Más allá de las diversidades, lo cierto es que para 1948 todos los países de Europa del Este habían sido agregados al bloque oriental en condición de estados satélites de la URSS. En varios de esos países se establecieron “democracias populares”-diferentes a lo que se conocía como el “socialismo real de la Unión Soviética-, basadas en una economía mixta (respeto a la propiedad privada, política de nacionalización de algunas empresas y reforma agraria), bajo un sistema político pluralista.
Ahora bien, ¿cómo comenzó y se profundizó la dureza ejercida en este bloque? La devastación sufrida por la guerra -que contrastaba con el poderío económico de Estados Unidos- llevó a la Unión Soviética a establecer un dominio y control mayor sobre su zona de influencia persiguiendo a toda fuerza política en los países adversos al sovietismo, como Polonia, Hungría, Rumania y Bulgaria. Asimismo, con el objetivo de alcanzar una rigurosa vigilancia sobre los Estados satélites de Europa Oriental y los partidos comunistas de Occidente se instauró la Kominform (Oficina de Información de los Partidos Comunistas y Obreros), lo que suponía un cierre de las filas y obediencia de los partidos comunistas en torno a la Unión Soviética.
En términos estrictamente económicos se opuso a la ayuda occidental. Concretamente, en respuesta al Plan Mashall, considerado como un plan imperialista, Stalin prohibió a los países de su esfera a aceptar esta ayuda de recuperación económica en tanto significaría admitir la superioridad norteamericana. Como contrapeso a esta restricción, fue creada en 1949 la COMECON, un comité de asistencia y cooperación económica entre los países del bloque soviético que, sin dudas, profundizó la confrontación económica entre bloques.
La línea roja demarca la zona comunista de Europa oriental que integró el Pacto de Varsovia.
Fuente: Mapa extraído de Devés, M., Echezarreta, D. y Marini, M. (2012), Mapas para la Historia Contemporánea Europea (siglos XIX y XX), Buenos Aires, Oficina de Publicaciones de la Facultad de Filosofía y Letras (OPFyL), Universidad de Buenos Aires
Sin embargo, este proceso de comunistización comenzó a sufrir los primeros reveses, por un lado, con la decisión de Yugoslavia de separarse del bloque oriental y, por el otro, con la decisión que tomó Estados Unidos -luego de un bloqueo económico soviético en Berlín cuyo objetivo era cercar el abastecimiento a los sectores occidentales de la ciudad- de fundar, en 1949, un Estado alemán separado, la República Federal Alemana (RFA). La respuesta fue inmediata, pues a los pocos meses la Unión Soviética constituyó la República Democrática Alemana (RDA).
Una excelente película que muestra el control ejercido por la policía secreta (Stasi) sobre los intelectuales de Berlín del este es La vida de los otros (2006) de Florian Henckel von Donnersmarck. Allí se puede apreciar la falta de libertad de expresión y circulación, las censuras, los sufrimientos de la población y las resistencias por medio de una red clandestina de información, entre otras cuestiones. Los invitamos a ver el trailer:
Hacia 1955, como contrapeso de la OTAN, se estableció el Pacto de Varsovia, el cual manifestaba la asistencia mutua entre los países del bloque oriental ( URSS, Hungría, Polonia, RDA, Bulgaria, Albania, Rumania y Checoslovaquia).
A su vez, cabe señalar que se consiguió una ampliación de la zona socialista en el Extremo Oriente con la llegada de regímenes comunistas en China (aunque posteriormente se separaría del bloque), en Corea del Norte, parte de lo que había sido la Indochina francesa (Vietnam, Laos, Camboya) y también se extendería en el Occidente con la Revolución Cubana (1959) y algunos países africanos en los años sesenta.