En las páginas anteriores abordamos el período de la Guerra Fría (1946-1991) caracterizado por un orden bipolar definido por la confrontación entre las dos superpotencias de la segunda posguerra: Estados Unidos y la Unión Soviética. Este período se caracterizó por la división de dos zonas de influencia: la occidental capitalista y la oriental socialista, las cuales compitieron por imponer su dominio mundial por medio de distintas dimensiones: la ideológica, con una propaganda agresiva que hizo uso de los medios masivos de comunicación, la económica, la militar, el espionaje y la sobresaliente carrera espacial.
A su vez, a partir de este enfrentamiento observamos que hubo momentos de mayor o menor tensión, entre represiones, guerras, movimientos políticos por la paz y la incidencia de los no alineados -el Tercer Mundo y los procesos de descolonización-, que expresaron tanto esos antagonismos como el agotamiento de un escenario rígido, que construía enemigos externos e internos, y que se sostenía por el temor latente de una posible guerra nuclear.