El Dinero y sus efectos

3. La inflación

3.6. Políticas antiinflacionarias

Las medidas de política económica que tomen los Estados para reducir la inflación estarán muy relacionadas con el diagnóstico de las causas. No es lo mismo que la inflación se haya originado por un exceso de dinero en la economía, que por un aumento de los costos. Y por eso, lo que se haga para reducirla será distinto en cada caso.

Vamos a tratar de entender algunas de las acciones que se suelen seguir:

En los casos en que la inflación pueda originarse en un exceso de la cantidad de dinero que hay en la economía, los Estados buscarán reducir la cantidad de dinero que circula.

Si hay poco dinero circulando, probablemente sea muy difícil para los productores aumentar los precios, ya que no habrá dinero suficiente para comprar sus productos. La consecuencia de esta política es que genera una caída de la actividad económica (al haber menos dinero se venden menos productos, y en consecuencia las empresas van a producir menos), aumentando el desempleo.

Como vimos en el bloque 3, el Gasto Público forma parte de la Demanda Agregada. Si el Estado decide reducir sus gastos, las empresas venderán menos bienes. Al haber más oferta que demanda, los productores no podrán continuar subiendo sus precios, ya que venderán cada vez menos.

Las consecuencias de esta medida son similares a la anterior, al reducirse el Gasto Público habrá una caída en la actividad económica (¿recuerdan el multiplicador keynesiano?).

Si la causa de la inflación es el aumento de los costos de producción (el precio de los bienes que se usan para producir, o el salario de los trabajadores), lo que se buscará hacer es reducir los costos que están generando el problema.

Para hacer esto, se suelen tomar distintas medidas, como el congelamiento de los salarios, o ayudas a los sectores productivos para reducir sus costos.

La reducción de la inflación suele ser lenta. Son muchos los sectores involucrados y es necesario que todos cambien su comportamiento. Esto toma tiempo.

Pero a veces, la inflación es tan alta que no contamos con ese tiempo. En esos casos, los Estados suelen tomar medidas de shock (muy drásticas).

Si la inflación es un problema del dinero que usamos, entonces lo más rápido es cambiar la moneda. Pero con eso no alcanza, la nueva moneda tiene que tener mucha más confianza que la anterior, sino vamos a tener el mismo problema, pero con distinto nombre. Entonces, lo que se hace es que la nueva moneda tenga algo que la respalde.

¿Se acuerdan del oro de los orfebres?

Bueno, supongamos que el peso vuelve a tener un respaldo en oro (el Banco Central tiene una moneda de oro por cada peso que circula). En ese caso, la nueva moneda va a valer su peso en oro…

Algo parecido a esto se hizo para reducir la hiperinflación de fines de los ‘80, pero en lugar de oro, el Banco Central se llenó de dólares. Cada peso valía un dólar, y la inflación (que era aproximadamente 3.000% anual) desapareció en pocas semanas…

Si algo podemos tener claro hoy en día, es que solucionar el problema de la inflación es algo muy complejo. Implica tanto un diagnóstico apropiado de la situación, como una serie de acciones que, si no se adoptan cuidadosamente, pueden tener consecuencias indeseadas en la actividad económica.