2. El fin del “Socialismo real”

El año 1989 fue muy importante a nivel histórico porque a partir de allí se produjo el hundimiento del comunismo en Europa oriental, luego de varias décadas de existencia de los países del “Socialismo real”. El cambio implementado en dichas zonas trajo profundas consecuencias políticas, económicas, sociales y geográficas. Por ejemplo, la transición de una economía planificada comunista a una capitalista de mercado implicó una alteración profunda en la organización económica de los países y de las personas.

Escena de la película 'Good bye, Lenin'

Escena de la película 'Good bye, Lenin'. Fuente internet: imagen de uso libre

El establecimiento de regímenes democráticos (allí donde había imperado un control monopólico de los diferentes Partidos Comunistas locales) conllevó una nueva experiencia política en sociedades que no estaban acostumbradas a la competencia política, con resultados dispares. A su vez, el fin del socialismo real revivió tensiones nacionalistas y étnicas en las ex repúblicas del bloque oriental. Esto último generó divisiones territoriales y geográficas.

¿De qué modo se vio alterado el mapa europeo tras el fin de la Guerra Fría?

Con respecto a la desintegración de la URSS, la misma dio lugar a numerosos estados, algunos nuevos y también reaparecieron antiguos estados, previos a las dos guerras mundiales (las repúblicas bálticas: Estonia, Letonia, Lituania). Por otro lado, en 1993 Checoslovaquia se dividió en República Checa y Eslovaquia, mientras que Yugoslavia seguía un camino similar, aunque signado por cruentas guerras balcánicas que dieron origen a nuevos estados (Serbia y Montenegro, Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina y Macedonia). En 2006 se produjo una última división territorial de la ex Yugoslavia, tras la independencia de Montenegro del estado de Serbia. El caso alemán fue singular, porque no se trató de una división territorial sino de la reunificación del país, que había estado dividido en dos durante décadas (la RFA y la RDA), representando la división de Europa en dos bloques ideológicos, políticos y económicos contrapuestos y alternativos. Incluso la guerra ruso-ucraniana iniciada en 2014 (que se encuentra  en 2024 en uno de sus momentos más críticos) se abrió como resultado de la caída de la URSS, y se integra al conjunto de conflictos bélicos conocidos como “conflictos congelados”, haciendo alusión a disputas territoriales irresueltas entre Estados herederos de la Unión Soviética, en este caso, en torno a la anexión de la península de Crimea.