3. La organización institucional

Hacia 1880 se considera que el proceso de formación del Estado Nacional ha concluido en sus principales trazos, ya que el ordenamiento político cuenta con los atributos más importantes de un Estado: las capacidades de externalizar el poder, institucionalizar la autoridad y monopolizar los medios de coerción, diferenciar su control e internalizar una identidad colectiva. 

Objetivos

Medidas de Gobierno

Unificación política

Sanción de la Constitución (1853) y Convección Nacional (1869)

Código Civil (1869)

Subordinación de caudillos del interior

Federalización de Buenos Aires

Mano de obra

Promoción de la migración

Capital

Inversiones extranjeras (préstamos, ferrocarriles, saladeros, minas, gas y telégrafos)

Tierras

Ocupación de Patagonia ( "Conquista del desierto”)

Monopolio de las fuerzas

Ejército Nacional

A partir de 1880, con la presidencia y el liderazgo de Julio A. Roca en alianza con las elites provinciales, el Ejército Nacional  logra vencer a grupos de la Provincia de Buenos Aires que, insistentemente desde mediados de siglo intentaban la autonomía política respecto del resto del país. En ese momento Roca declara a la Ciudad de Buenos Aires capital de la república.

Entre  las dirigencias había acuerdo para  el  control  de  la  sucesión y  la manipulación  electoral que  aseguraba  el  predominio  del  Partido Autonomista  Nacional   (PAN)  y de esta manera se  mantenía  excluidas  o  marginadas   a  las   fuerzas  opositoras. 

Para votar sólo bastaba con tener 17 o 18 años e inscribirse en los registros electorales. El voto no era obligatorio y secreto como lo es ahora, sino que, por el contrario, era "cantado" y optativo. En general, los comicios estaban plagados de una serie de vicios y de trampas, por lo que directamente mucha gente no iba a votar. En algunas elecciones se llegaba al uso abierto de la violencia física y la compra de votos era una práctica muy habitual. Y los que sí votaban, por lo general, estaban vinculados a algún caudillo barrial o del campo que a su vez estaba conectado con otros dirigentes provinciales y nacionales destacados. A partir de los años ‘80 se agudizó la tendencia de escasa participación electoral que se había iniciado en los últimos años del gobierno de Avellaneda.

En esta portada de Caras y Caretas podemos ver cómo se garantizaba la sucesión o el “relevo” de quiénes representaban la política del orden conservador. Por aquéllos años, la prensa ocupaba un lugar central en la vida política y la caricatura no reconocía límites entre los partidarios del régimen político y sus opositores.