5. El modelo agroexportador

Hacia la década de 1860, ya se había afianzado el modelo agroexportador como parte de un proyecto de organización política y económica de un sector de la elite de la provincia de Buenos Aires. Este modelo implicó un modo de vincularse con el resto del mundo, particularmente con los Estados más poderosos que detentaban los recursos económicos más importantes y que habían atravesado el proceso de la Segunda Revolución Industrial.

Además, significó el desplazamiento de otras alternativas para el desarrollo de la producción y los intercambios. Cabe señalar, que líderes federales como “Chacho” Peñaloza o Felipe Varela, que habían resultado vencidos luego de largas disputas en torno a la organización de la Nación, impulsaron otros proyectos de organización política y económica.

Dadas las grandes extensiones de tierra y la fertilidad extraordinaria de la pampa húmeda y el contexto internacional, la Argentina se convirtió en un lugar de interés de los capitales extranjeros, y de este modo se logró ingresar al mercado mundial como país exportador de productos agropecuarios (agrícolas y ganaderos). Mientras que, por otra parte, se importaba casi la totalidad de los productos de origen industrial. En consecuencia, a partir de la inserción bajo la lógica de la “división internacional del trabajo,” especialmente entre fines del siglo XIX y principios del XX, nuestro país organizó su economía y su política bajo la influencia de una nueva forma del imperialismo basado en el dominio económico y financiero.

Los grupos ligados a la producción primaria orientada al mercado externo (grandes terratenientes y comerciantes portuarios) entrelazaron sus intereses, fundamentalmente, con los de los empresarios capitalistas británicos e impusieron su dominio sobre los de diversos sectores que eran cada vez más marginados de los beneficios económicos (productores artesanales de diversas provincias, campesinos, peones u obreros rurales y comunidades indígenas). En el modelo agroexportador se privilegiaba la producción extensiva y la mano de obra provenía de los grandes contingentes migratorios. De 1870 a 1914 crecieron las áreas destinadas al cultivo, de 500.000 hectáreas a 24.000.000. El destino mayoritario de los productos de exportación eran los mercados europeos. Desde 1890, los principales productos que se exportaban eran cereales (lino, trigo y maíz) y carne congelada.

El capital extranjero, especialmente británico y el modo en que se invirtió, respondió a los intereses de este país y de la elite nacional y condicionaron las posibilidades de desarrollo económico de algunas zonas de la Argentina. 

Un ejemplo  de esa estrategia  es el trazado de la red ferroviaria cuyo tendido responde únicamente a satisfacer las necesidades del modelo. En estos mapas se puede ver la enorme ampliación de la red ferroviaria

 La red ferroviaria en la Argentina agroexportadora, 1880 y 1914.

Fuente: Emilio Llorens y Rafael García Mata. Argentina Económica 1939. Buenos Aires. Compañía Impresora Argentina. 1939. http://recursosdehistoriaeconomica.blogspot.com/2015/09/la-red-ferroviaria.html