7. El golpe de estado de 1955

En junio de 1955 la Marina se levantó contra Perón y bombardeó la Casa Rosada. El fracasado golpe de la Marina de ese 16 de junio de 1955 tuvo un saldo de unos 300 civiles muertos. Los aviones llevaban pintado un lema: "Cristo vence". Los sectores peronistas identificaron a la Iglesia como la causante del intento de golpe y grupos que respondían al gobierno incendiaron la Curia metropolitana y otras iglesias de la Capital. De esta forma, los sectores católicos y nacionalistas que habían apoyado al peronismo, se volcaron a favor del golpe. 

El 16 de septiembre de 1955, tres meses más tarde, fracciones de las Fuerzas Armadas lanzaron una serie de acciones en distintos puntos del país con el objetivo de derrocar al gobierno constitucional del presidente Juan Domingo Perón.

El bando golpista estuvo formado por algunas unidades del Ejército y la Fuerza Aérea y prácticamente la totalidad de la Marina de Guerra. La operación contó con el apoyo de los partidos políticos mayoritarios de la oposición y de la Iglesia, muchos civiles que actuaron junto a los militares rebeldes. Hubo alrededor de 150 víctimas fatales. Una semana más trade el golpe había triunfado. Con anterioridad, Perón intentó evitar el golpe llamando a la conciliación de los argentinos pero, sin embargo, el 31 de agosto de 1955 pronunció un discurso nada conciliador frente a la multitud reunida en la Plaza. Podrán leer un fragmento de discurso en el enlace 31 de agosto de 1955.

El gobierno instalado por la dictadura militar y autodenominado Revolución Libertadora tuvo como primer presidente y por un corto período de tres meses al general Eduardo Lonardi a quien sucedieron el general Pedro Eugenio Aramburu en la presidencia y el almirante Isaac Rojas en la videpresidencia. Durante sus mandatos se incrementó la represión contra el peronismo y también contra la clase trabajadora y los sindicatos.


A continuación se transcribe un fragmento del Decreto 4161/56, que prohibe toda propaganda peronista (Boletín Oficial, 9 de marzo de 1956). 

“Visto el decreto 3855/55 por el cual se disuelve el Partido Peronista en sus dos ramas en virtud de su desempeño y su vocación liberticida, y Considerando: Que en su existencia política el Partido Peronista, actuando como instrumento del régimen depuesto, se valió de una intensa propaganda destinada a engañar la conciencia ciudadana para lo cual creo imágenes, símbolos, signos y expresiones significativas, doctrinas, artículos y obras artísticas: Que dichos objetos, que tuvieron por fin la difusión de una doctrina y una posición política que ofende el sentimiento democrático del pueblo Argentino, constituyen para éste una afrenta que es imprescindible borrar, porque recuerdan una época de escarnio y de dolor para la población del país y su utilización es motivo de perturbación de la paz interna de la Nación y una rémora para al consolidación de la armonía entre los Argentinos. (...) Por ello, el presidente provisional de la Nación Argentina, en ejercicio del Poder Legislativo, decreta con fuerza de ley..”