¿Qué es ser humano?
4. El dilema del erizo: existencialismo
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EVAs, ángeles y crisis existenciales

Shinji Ikari en uno de sus momentos de angustia
Evangelion es una serie de ciencia ficción y acción. Tiene intrigas, peleas, explosiones, criaturas monstruosas que amenazan la humanidad y robots gigantes manejados por adolescentes. ¿Hace falta algo más? Sí, crisis existenciales y angustia, muchísima angustia. Muchas escenas del anime muestran lo difícil que es para los protagonistas no solo salvar el mundo sino también aspectos universales de la vida humana: la soledad, el amor familiar (o su ausencia), las expectativas sociales, los lazos familiares, etc. Shinji combate constantemente con su sentimiento de insignificancia. Asuka tropieza una y otra vez con su necesidad de reconocimiento. Rei intenta aprender, con dificultad, cómo interactuar con los demás. Los personajes de Evangelion lidian no sólo con la amenaza de los ángeles que buscan destruirlos sino también con las miserias de su propia existencia. ¿Qué diferencia hay entre estas batallas?

Asuka Langley recordando su infancia traumática
Los ángeles son seres temibles porque pueden destruirnos, constituyen una amenaza a la vida, por eso producen miedo. El miedo siempre es miedo de algo: miedo de la oscuridad, miedo de quedarse solo, miedo de morir. Enfrentarse a la propia existencia, por otra parte, genera otro tipo de emoción, mucho más íntima con la noción de nuestro propio ser. Este sentimiento es la angustia. Es la emoción que podemos sentir cuando nos hacemos las grandes preguntas: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? Jean-Paul Sartre (1905 - 1980), un filósofo francés, nos invita a considerar que la angustia es la captación de nuestro propio ser, la libertad.
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La existencia precede a la esencia
Las altas dosis de angustia existencial de Evangelion nos permiten interpretarla como una serie existencialista. El existencialismo es una corriente filosófica que se inició en Europa en el siglo XIX, pero que tuvo su auge a mediados del siglo XX, ya que ayudó a comprender los horrores de la Segunda Guerra Mundial. Los pensadores existencialistas fueron varios y muy heterogéneos: los hubo religiosos, como el danés del siglo XIX Søren Kierkegaard (1813 - 1855), el alemán Karl Jaspers (1883 - 1969) y el español Miguel de Unamuno (1864 - 1936); pero también agnósticos y ateos, como el alemán Martin Heidegger (1889 - 1976) y los franceses Albert Camus (1913 - 1960), Simone de Beauvoir (1908 - 1986) y Jean-Paul Sartre, que ya mencionamos. Sin embargo, algo que tuvieron en común fue la consideración de que el ser humano es un ser cuya existencia precede a su esencia. ¿Qué significa esto?
Esta frase puede resultar algo compleja dado que incluye varios términos filosóficos abstractos. Veámoslo por partes. Por un lado tenemos la esencia, que es la definición de cada cosa, lo que determina que algo sea esa cosa y no otra. Tomemos como ejemplo una mesa. Una mesa es un ser cuya esencia es ser un objeto inanimado, un mueble, de cuatro patas, de determinado tamaño, que sirve para apoyar otros objetos encima, esto es lo que hace que algo sea una mesa y no sea una silla, una cama, un ropero, una escalera. Por otro lado, tenemos la existencia, que es el hecho de que algo exista. La existencia de la mesa dependerá de si existe esta o aquella mesa en particular, refiere al hecho de que haya un ser en la realidad que cumpla con las características de la esencia mesa.
Rei Ayanami en crisis por su identidad
Si volvemos al caso del ser humano, tal como lo explica Sartre, estamos ante un ser particular porque el ser humano no tiene una esencia determinada previa a su existencia. En el caso de la mesa que analizamos un poco antes, podemos hablar de una esencia previa al existir particular de esta o aquella mesa: el diseño previo que tiene un carpintero en sus planos o en su cabeza antes de fabricar la mesa. Esta esencia determina lo que la mesa concreta es o puede hacer. En la visión del existencialismo de Sartre, el ser humano no cuenta con una esencia que determine lo que es, principalmente porque no considera la existencia de un ser superior que nos hubiera ideado y diseñado. El ser humano primero existe arrojado en el mundo y luego debe definirse.
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La visión existencialista del mundo
¿Qué implica esta visión antropológica? En principio nos puede parecer que el existencialismo propone una visión oscura, solitaria y pesimista de lo humano. No contar con una esencia nos deja abandonados a la fortuna de nuestra existencia. ¿Qué es ser humano? Un ser que no tiene definición. La respuesta nos deja desorientados y angustiados en el desamparo, así como viven Shinji, Asuka, Rei y tantos otros en Evangelion. Sumemos a esto la respuesta atea de Sartre y compañía: tampoco hay un Dios que nos guíe en la dirección correcta. Pero el existencialismo se propone como una visión optimista de la existencia, algo que recién podremos ver al final de Evangelion. ¿Cómo?

Asuka en uno de sus ataques de furia
En una conferencia realizada en 1945, El existencialismo es un humanismo, Sartre explica un poco los pormenores de la visión existencialista del ser humano. Una de las consecuencias más relevantes de que la existencia preceda a nuestra esencia es la indeterminación: el ser humano carece de una esencia o naturaleza que determine su ser. Esta indeterminación es la nota característica de ser humanos, la libertad. No estamos controlados ni predestinados por un futuro prescrito ni diseño preestablecido, somos libres para elegir nuestro propio ser y porvenir. Esta es una visión optimista de nuestra existencia porque habilita poder elegir nuestro destino y actuar para ello. El ser humano se encuentra entonces abierto y en el porvenir, se trata de un proyecto a realizar: el ser humano se hace.

Simone de Beauvoir y Jean-Paul Sartre
Ahora bien, al analizar el caso de Evangelion hablábamos de la angustia que padecen sus personajes, y esto como resultado de la captación de la propia libertad. ¿Por qué la libertad nos produce angustia? Porque la libertad de nuestra existencia tiene una contracara necesaria, la responsabilidad. El existencialismo, en particular el existencialismo de Sartre y Beauvoir, establece un fuerte sentido de la responsabilidad del ser humano con su propio ser, dado que en su libre existencia se elige como este o aquel ser. Sin embargo, no nos elegimos únicamente a nosotros mismos en tanto individuos, sino que elegimos una existencia que consideramos debería ser la existencia de todo ser humano. La libertad de elección conlleva el precio de ser responsables de lo que la humanidad sea. Es este sentido profundo de nuestra libertad y su responsabilidad el que nos produce angustia.
¿Qué haré? ¿Qué debo hacer? ¿Cuál es el sentido del ser humano en este mundo? Todo depende de mi elección. Incluso cuando Shinji no hace otra cosa que obedecer lo que le dicen sus superiores está eligiendo libremente: elige obedecer. Al hacer esto, Shinji elige la obediencia como un valor para la humanidad, hace del ser humano un ser que debe obedecer. Shinji no puede rehuir de su libertad, su responsabilidad aflora en cada elección y el peso de definir lo que es la humanidad recae siempre sobre sus hombros. ¿No se sentirían angustiados ustedes también?

Shinji percatándose de su propia libertad
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Para seguir filosofando
Si te interesó la propuesta filosófica de Jean-Paul Sartre y el existencialismo ateo, ¿por qué no leés algunos fragmentos de su conferencia El existencialismo es un humanismo?