¿Qué es ser humano?
5. No estás solo: la mirada de los otros
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Vivir y sobrevivir con los otros
Evangelion es una serie cuyo argumento gira patentemente en torno al problema de la convivencia humana, un tema trabajado en profundidad por la Filosofía, en especial por las filosofías existencialistas. ¿Por qué nos cuesta convivir? ¿Por qué podemos llegar a dañarnos con actos y palabras, incluso teniendo la mejor de las intenciones? ¿Y por qué a veces, heridos, preferimos huir y refugiarnos en la soledad, lejos de la gente que nos quiere y cuida? Estas son situaciones comunes de la serie, en la que se muestran los conflictos y discusiones que tienen los personajes, fruto de su convivencia.
En uno de los episodios de Evangelion, Shinji atraviesa una profunda crisis a partir de diversos conflictos con sus compañeros y decide renunciar a su puesto como piloto de EVA. El dolor que siente por vincularse con los demás es tan profundo que busca alejarse de todo para estar solo y así detener su sufrimiento. Este capítulo se llama “El dilema del erizo” y tematiza el problema de la convivencia humana a través de la siguiente parábola del filósofo alemán Arthur Schopenhauer (1788 - 1860):
Lo que resalta la parábola del erizo o de los puercoespines es la paradójica necesidad de compañía que tenemos los seres humanos. ¿En qué radica lo paradójico? En que el ser humano es una criatura que desea profundamente la conexión y la cercanía con los demás, pero esa misma compañía que buscamos es fuente de grandes sufrimientos. Recuperando el planteo de la historia de Schopenhauer: demasiado lejos, sufrimos de soledad; demasiado cerca, sufrimos de vulnerabilidad. Así, nos toca atravesar nuestra existencia compartida buscando el equilibrio entre la cercanía y la distancia, entre la compañía y la soledad. Para ello, tal como nos cuenta Schopenhauer, encontramos ciertas normas y acuerdos como la cortesía y las buenas costumbres, que permiten que podamos vincularnos con cuidado y respeto. Pero, ¿es esto suficiente? ¿Resuelven los buenos modales esa capacidad natural que tenemos para dañarnos entre sí? Si volvemos a la situación de Shinji, que temeroso del daño que podían hacerle los demás decidió alejarse de todo y de todos, ¿por qué regresa? ¿Por qué decide, finalmente, correr el riesgo de vincularse con sus compañeros? ¿No podría haber seguido con su plan solitario?

Arthur Schopenauer, filósofo alemán
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El otro tiene la clave de mi ser
En cierto sentido, la soledad se presenta como una opción viable: Shinji podría haber seguido una vida tranquila alejado de sus compañeros (quitando del medio que los ángeles seguirían atacando Tokyo-3). Es cierto que el ser humano tiene una enorme dependencia de los demás en términos de sustento y protección, ya que dependemos de la sociedad para conseguir alimento, vestimenta, vivienda, seguridad, educación… Sin embargo, podríamos imaginar sin problemas que alguien que viva en completo aislamiento, cultivando y cazando sus alimentos, fabricando sus herramientas y hogar. En ese sentido, la soledad es posible. Sin embargo, el planteo que propone Evangelion acerca de la convivencia refiere a un aspecto mucho más esencial que el de la autosubsistencia, algo que también planteó el existencialismo.
De entre los filósofos existencialistas, Jean-Paul Sartre (1905 - 1980) propone comprender al ser humano bajo dos modos de ser. Uno de ellos, el ser-para-sí, refiere al ser de nuestra conciencia, al ser que somos desde la perspectiva de la primera persona. Bajo esta perspectiva, somos sujetos. El otro es el ser-para-otro, que refiere a cómo somos desde la perspectiva de los demás, bajo la que aparecemos como objetos del mundo. Ambas son dimensiones que constituyen esencialmente lo que somos. Ahora bien, sin un prójimo que nos brinde un ser objetivo a través de su mirada, no podríamos tener un Yo que nos defina. Esto mismo plantea Evangelion en una de las reflexiones de Shinji cerca del final de la serie:
El mayor problema que se plantea con la distinción entre el ser-para-sí y el ser-para-otro es que no existe para nosotros la posibilidad de acceder a nuestro Yo objetivo sino por medio de los demás. Por ejemplo, la única manera que tiene Shinji de saber cómo es el Shinji que conoce Asuka Langley es a través de Asuka Langley. Y si no fuera Asuka sería otra persona, ya que el Yo objetivo es siempre un Yo para-otro. Puesto en simples palabras, la única manera que tenemos de conocernos a nosotros mismos es adoptando la perspectiva del otro. Por este motivo Sartre dice que el prójimo posee la clave de mi ser.

Las distintas versiones objetivas de Shinji Ikari