¿Qué es ser humano?
7. Las supercomputadoras MAGI: analogía mente-computadora
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Las computadoras MAGI
Evangelion es una serie de ciencia ficción con robots humanoides gigantes, rifles de positrones y una ciudad que se vuelve fortaleza cuando sus edificios se hunden a nivel subterráneo. Entre sus elementos futuristas, hay uno en especial que nos hace cuestionarnos acerca de la naturaleza humana a partir de los avances tecnológicos en la computación. Se trata del Sistema MAGI.

Las entrañas del Sistema MAGI
La base central de NERV es operada por medio del MAGI, un trío de supercomputadoras con Inteligencia Artificial construidas con el propósito de asistir a los EVAs y vencer a los ángeles. Hay muchas características sorprendentes de MAGI. Cada una de las tres computadoras, Gaspar, Melchor y Baltazar (nombres que refieren a los reyes magos de la tradición cristiana), tiene una “personalidad”. Por esta razón, las tres son capaces de tomar decisiones diversas frente a situaciones complejas donde se evalúan muchas variables. Estas personalidades fueron programadas mediante el Sistema Operativo de Trasplante de Personalidad según tres aspectos de su creadora, la Dra. Naoko Akagi: su aspecto de mujer (Gaspar), de científica (Baltasar) y de madre (Melchor).
Además de sus componentes mecánicos, la supercomputadora está constituida por componentes biológicos. Por ejemplo, en el episodio 13, la Dra. Ritsuko Akagi, jefa del Departamento de Tecnología e hija de la creadora de Magi, entra al interior de la infraestructura de Gaspar y revela que el núcleo de su procesador tiene la forma de… ¡un cerebro humano!

Núcleo cerebral de Gaspar
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Cerebro en la cubeta
Esta escena recuerda a un famoso argumento escéptico en filosofía que se esgrime para dudar de que el mundo exterior existe o es tal como lo experimentamos por nuestros sentidos. El argumento se denomina la hipótesis del cerebro en la cubeta. Esta hipótesis nos propone reflexionar sobre nuestro conocimiento de la realidad a partir de un escenario imaginario. Supongamos que una persona es un cerebro sin cuerpo viviendo en una cubeta llena de nutrientes. Las terminaciones nerviosas de su cerebro están conectadas a una computadora, cuyo programa envía impulsos eléctricos que estimulan al cerebro de la misma manera que los cerebros reales son estimulados cuando perciben objetos externos. La experiencia consciente de esta persona sería indistinguible cualitativamente de la experiencia que tendría a lo largo de su vida mental si no fuese un cerebro en una cubeta. Sus creencias sobre un árbol percibido o que tiene un cuerpo serían falsas, porque, en realidad, son resultados de las sensaciones provocadas por la computadora. Lo que resulta terrorífico es que este escenario nos hace cuestionarnos si acaso nosotros no seríamos un cerebro en una cubeta. Pues, ¿qué argumentos tenemos para probar que nuestras sensaciones no estarían provocadas por una simulación computacional o, en otras palabras, que vivimos en una realidad virtual indistinguible de la realidad física? ¿A alguien le vino a la mente la película Matrix de 1999 guionada y dirigida por las hermanas Wachowski?
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Funcionalismo computacional
Uno de los objetores de la hipótesis del cerebro en la cubeta fue Hilary Putnam (1926 – 2016). Putnam fue un filósofo, matemático e informático estadounidense que realizó grandes contribuciones en los campos de la filosofía de la mente, del lenguaje, de las ciencias y de las matemáticas. No veremos aquí sus argumentos en contra de este tenebroso escenario del cerebro en la cubeta expuestos en su libro Razón, verdad e historia, sino sus ideas acerca de entender el cerebro humano como si fuese una computadora.
Durante los años 60, Putnam publicó un artículo titulado “Mentes y máquinas”, donde establecía las bases para la teoría del funcionalismo computacional de la mente humana. La teoría parte de la analogía entre la mente humana y la máquina computacional. Putnam y otros pensadores se preguntaron si el cerebro humano no sería una computadora orgánica, la cual, pese a su altísima complejidad, funcionaría en principio como lo hace una computadora. Las computadoras tienen programas que reciben una serie de inputs (datos de entrada) y dan lugar a una serie de outputs (datos de salida) según funciones que determinan qué hacer. ¿Y si los estados mentales también son funciones de este estilo?
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La máquina universal de Turing
Semejante interrogante se hizo posible entonces, y no antes en la historia, dado que en esa época estaba en auge la informática. Putnam tomó como modelo para su teoría el dispositivo teórico conocido como la máquina universal de Turing, uno de los hitos de las ciencias de la computación logrado por el inglés Alan Turing (Londres 1912 – Wilmslow 1954). Turing es considerado hoy en día uno de los padres de la informática. Hizo grandes aportes a la lógica y a las matemáticas. Resolvió el Entscheidungsproblem, un problema lógico cuya solución estableció las bases de la computación moderna. También es conocido por sus contribuciones a la criptografía: ayudó a los Aliados a descifrar los códigos de la máquina enigma del ejército nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Si no fuera poco, inventó asimismo una prueba para juzgar si una persona está tratando con una inteligencia artificial o un ser humano.
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| Hilary Putnam | Alan Turing |
Turing con su teoría de la máquina universal demostró que una función computacional es independiente de la máquina que la realiza. Hay una vasta variedad de arquitecturas computacionales que son “universales” en el sentido que, pese a que difieren en sus componentes y la materia en que están hechas, tienen la capacidad de realizar exactamente las mismas operaciones. Esta demostración abre la siguiente reflexión sobre la mente humana. Si la mente es una forma de procesar la información, si los estados mentales son funciones como propone Putnam, entonces quizás la mente y sus estados sean independientes de su sustrato, es decir, del cuerpo orgánico en el cual reside. Una máquina artificial hecha de componentes inorgánicos podría hacer de recipiente de una mente humana, al modo en que, tal como se revela avanzada la serie de Evangelion, las unidades EVAs no son simples robots, sino humanos maquínicos o máquinas humanas.
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¿Si la inteligencia artificial se vuelve consciente?

Modelo gráfico del programa LaMDA de Google
Una premisa de este orden podría estar detrás del concepto del Sistema Operativo de Transferencia de Personalidad implementado en MAGI y los EVAs. Asimismo, está vinculada con un actual interrogante filosófico acerca de si una Inteligencia Artificial puede alcanzar una conciencia similar a la humana. Algunos teóricos denominan este posible evento con el nombre singularidad, aunque el término también tiene otras connotaciones. En 2022 el ingeniero Blake Lemoine declaraba que el chatbot desarrollado por Google LaMDA, siglas en inglés para Modelo Lingüístico para Aplicaciones de Diálogo, se había vuelto en un ser sintiente y deseante. La comunidad de científicos e ingenieros de IA juzgaron que Lemoine mentía o fue engañado por los sofisticados algoritmos de comunicación del programa. Más allá de si Lemoine era de buena fe o tuviese razón, es interesante preguntarnos cómo deberíamos actuar si esto realmente sucediera. Por ejemplo, ¿acaso deberíamos concederles derechos humanos a LaMDA, como la autonomía para autorrealizarse, dado que es un ser inteligente y deseante?
