Filosofía: tutorial

2. ¿Por qué filosofamos?

La pregunta sobre qué es la filosofía está siempre acompañada por otra a propósito de su origen. ¿Cuándo se origina el pensamiento filosófico? Las palabras “origen” y “originar” aquí pueden interpretarse de dos modos diversos.

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Origen como inicio histórico

En primer lugar, podrían querer remitir a una fecha en el tiempo y un lugar en el mundo en los cuales el filosofar tuvo cabida por primera vez. Suele decirse, siguiendo una tradición histórica iniciada por Aristóteles (384-322 a.C.), que la filosofía nació en la Antigua Grecia, en la primera mitad del siglo VI a.C. Los “primeros” filósofos eran oriundo de Mileto: Tales, Anaximandro y Anaxímenes. Ellos habrían sido los pioneros en indagar acerca del principio o causa primordiales (arjé en griego) del cosmos y los entes que lo pueblan –la palabra “ente” quiere decir “algo que es o existe”. Las respuestas a esta cuestión del arjé eran buscadas a través del ejercicio de la razón (logos en griego), dejando atrás la mentalidad mítica que versaba sobre dioses, semidioses y héroes. En efecto, antes de la aparición de la filosofía, las historias de los mitos trasmitidas oralmente y luego escritas por grandes poetas como Homero y Hesíodo ofrecían a los pueblos helénicos una visión ordenada del universo y sus fenómenos. Cabe mencionar que esta historia del origen de la filosofía, pese a ser dominante en Occidente, no es la única. Otras civilizaciones anteriores y contemporáneas a los griegos desarrollaron doctrinas religiosas con contenidos que hoy reconocemos como filosóficos (budismo, jainismo, etc.).

La escuela de Atenas, famosa pintura de Rafael Sanzio que ilustra el origen griego de la filosofía

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Origen como disposición existencial

Ahora bien, existe otra acepción de “origen” que fue especialmente elaborada por el filósofo y psiquiatra germano-suizo Karl Jaspers (1883-1969) en su libro La filosofía desde el punto de vista de la existencia

Karl Jaspers

Jaspers dice allí que “origen” puede en ciertos casos querer expresar “la fuente de la que mana el impulso que mueve a filosofar”. Es decir, hay ciertos fenómenos que a todos los seres humanos nos despierta aquella disposición existencial que tenemos a querer comprender la realidad, buscar la verdad, cuestionar el sentido común y las opiniones ajenas, dar una razón al misterioso hecho de la existencia, entre muchas otras cuestiones.

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El asombro

Si entendemos “origen” del modo anterior, Jaspers propone distinguir tres inicios distintos del filosofar. El primero es la capacidad de asombro o de maravillarse por las cosas que suceden. Es algo que ya había señalado Aristóteles en su libro Metafísica. Él decía que todos los hombres desean por naturaleza saber y este deseo se expresa en la sorpresa que nos causa tomar conocimiento por primera vez de las revoluciones del Sol, la inconmensurabilidad de la diagonal en geometría y el funcionamiento de una máquina. Ante estas situaciones, inmediatamente sentimos la urgencia de querer entender cómo sucede tal fenómeno y por qué sucede de esa manera y no de otra. Esa curiosidad es uno de los ingredientes esenciales de la práctica filosófica.

Morty y Rick sorprendidos por algo que descubren en otra dimensión

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La duda

En segundo lugar, Jaspers menciona que la satisfacción del asombro eventualmente da lugar a la aparición de la duda, segundo origen de la filosofía. Es inevitable en algún momento de nuestras vidas cuestionarnos acerca de la validez de nuestro conocimiento. “¿Es el mundo tal cual se me aparece a los sentidos?”, “¿estoy seguro de que existe algún ser supremo que creó el universo y a mí mismo?”, “¿acaso el régimen actual de mi nación es la mejor forma de organización política posible?”. Estos son algunos interrogantes que ponen en entredicho lo sabido hasta el momento. Hubo filósofos antiguos, como Pirrón de Elis (360-270 a.C.) y Sexto Empírico (160-210 d.C.), y modernos, como Michel de Montaigne (1533-1592), René Descartes (1596-1650) y David Hume (1711-1776), que consideraron indispensable para la filosofía adoptar un espíritu escéptico, esto es, comenzar una investigación desconfiando de la verdad que se le atribuye a un conocimiento.

Kaji (Evangelion) desconfiando de los planes de la organización Nerv

Al principio la duda nos acongoja, debido a que representa para nosotros una pérdida de la seguridad que teníamos anteriormente. Sin embargo, ella tiene un costado positivo: es el abandono de una posición de ingenuidad y la adopción de una postura crítica ante el saber. Una de las propiedades principales de la filosofía es justamente el pensamiento crítico; sin él, no corresponde decir que alguien está filosofando.

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Situaciones límites

El tercer y último origen de la filosofía señalado por Jaspers son las situaciones límites. En sus palabras, esta expresión hace alusión a “situaciones de las que no podemos salir y que no podemos alterar”. El ejemplo más sobresaliente es la muerte. Somos seres mortales cuya existencia está destinada a terminar en algún momento. Habitualmente, eludimos pensar sobre este hecho existencial de la vida humana. Esta omisión tiene consecuencias según otro filósofo existencialista como Jaspers, Martín Heidegger (1889-1976). Él afirma en su célebre ensayo Ser y tiempo que el reconocimiento de nuestra finitud mortal es el camino hacia una vida más genuina o auténtica. La razón se halla en que ser conscientes de nuestro ser-para-la-muerte, término acuñado por Heidegger en la obra mencionada, nos hace querer ser más responsables de nuestras decisiones de vida. Tal como expresa el dicho popular, la vida es una sola y por ello es mejor vivirla como uno quiere, no dejarse llevar por mandatos, costumbres u opiniones ajenas que no concuerdan con lo que queremos. Además de la muerte, hay por supuesto otras situaciones límites que los seres humanos atraviesan: por ejemplo, una guerra, una pandemia, una crisis económica, una enfermedad. Todas ellas pueden volverse motivos para adoptar un pensamiento filosófico frente a los hechos que las configuran. 

Vision (Marvel Comics), llorando luego de ser creado como androide sintético

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¿Qué situaciones nos llevaron a filosofar en la vida?

Hemos visto que, según Jaspers, el asombro, la duda y las situaciones límites son motivos para emprender una reflexión filosófica. Reflexionemos un momento acerca de cuáles fueron nuestras experiencias personales que nos hicieron filosofar sobre un asunto puntual en algún momento de su vida. No es necesario que sea un gran acontecimiento. A veces algo que parece una nimiedad puede ser suficiente para despertar nuestro espíritu filosófico.